TRES PINCELADAS EN ZOCODOVER (TOLEDO) por Alfredo Villaverde

TRES PINCELADAS EN ZOCOCOVER (TOLEDO)

Alfredo Villaverde Gil

(Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo)

I

Desde Santo D omingo el Antiguo hasta Zocodover, la gente del pueblo inclina sus cabezas en señal de respeto al tiempo que saluda al paso del deán de la Catedral, don Diego de Castilla que va en animada charla con ese hombre de mediana edad, de bigote y barba recortados, manos largas y ojillos que brillan en el luminoso mediodía.

 

Plaza de Zocodover, al fondo el Alcazar

Plaza de Zocodover, al fondo el Alcazar

–Y bien Doménico ¿estáis contento con nuestro encargo?- interroga el deán a su compañero que asiente con la cabeza mientras empieza a imaginar como iluminará esos retablos de Santo Domingo que le acaban de ser confiados.

Ha llegado decepcionado de la Corte donde sus cuadros no han agradado al rey Felipe II y siente nostalgia todavía de los Canales venecianos y los palacios de Roma donde su pincel ha ido desvelando esa magia casi impalpable de la realidad que él hará suya durante toda su vida. Siente crecer en su interior una llamada, una intuición;por un momento el cretense siente que en vez de ser conocido por El Greco quizá la historia debería recordarle para siempre como Doménico Theotocopuli el Toledano.     

II

El poeta sube por la cuesta de San Justo hasta alcanzar la plaza del mismo nombre y luego bordeando la catedral va por las Tornerías hasta la Magdalena en su camino hasta Zocodover. Se celebra una Justa Poética y él, gran señor de la poesía y del teatro, Félix Lope de Vega,se ha empeñado en ganar uno tras otro, los premios principales.

Cuesta de San Justo

Cuesta de San Justo

Al llegar a la plaza reparte sus hojillas y al darle a Hernando el poema sobre San Juan Bautista, un tanto satírico y burlón, le dicta al oído:Por una tarde vas a ser el poeta más grande de las Españas. A lo que el toledano, con media sonrisa, le responde: Sea para ti la gloria y para mi el anillo de oro con cinco rubíes y dos brillantes con el que premian al mejor. Un par de horas más tarde, Martín Chacón, organizador y vocero de las Justas entrega el premio a Grandío y atribuye los versos a Lope que se encoge de hombros y sonríe mientras se pierde en los ojos verdes de Micaela y más tarde en el cielo tachonado de estrellas que pregona en Zocodover la gloria de su nombre.                                                      

  III

Es ya la madrugada. Desde el callejón de la Sillería escucho un bastón golpear la piedra, los pasos leves que se acercan a la plaza. No necesito mirar para ver. Es aquel poeta pálido y flaco, de ojos atormentados y pelo rojo que llegó aquí en busca de la montaña de la revelación y sólo encontró misterio, silencio y desesperación. Éste era su paseo desde el hotel Castilla hasta la orilla del Tajo en busca de la cábala judía y del misticismo cristiano que le ayudaran a reconocerse en sus orígenes. ¡Ah, ese Reiner María Rilke¡ siempre viajero y huésped de cien casas distintas en cien países diferentes. Él está también sólo en la noche estrellada y la ciudad nimba en sus ojos el resplandor que guía el pincel de sus amigos (las manzanas de Cézanne, la piedra domada de Rodin, los paisajes de Zuloaga) y la nostalgia de las mujeres amadas (Lou Andreas-Salomé, Clara Westhoff, Marie von Thurn and Taxis). Atormentado, no puede escribir poesía y busca entre los soportales, al pie de las sinagogas y en el claustro catedralicio ese soplo divino que alumbre en su pecho la palabra, esa palabra que fue su gran amante en Duino y que ahora se le niega como se le niega el descanso en las callejas oscuras que le acercan al río, allí donde se ve reflejado en el agua y siente la desazón de encontrarse con un rostro en el que no se reconoce.

Calle de la Sillería

Calle de la Sillería

Ha pasado el poeta tras cruzar Zocodover y en la madrugada fría su sombra perfumada ha dejado en mi corazón el rastro de sus últimos versos, aquéllos que le sirven de epitafio en su tumba: “Rosa, oh contradicción pura, placer, ser el sueño de nadie bajo tantos párpados”.  

Arco de entrada a la plaza de Zocodover. Monumento a Cervantes

Arco de entrada a la plaza de Zocodover. Monumento a Cervantes




CASTILISCAR: UNAS PIEDRAS PREÑADAS DE HISTORIA, por José Manuel Mójica Legarre, señor y amo de los fogones

CASTILISCAR: UNAS PIEDRAS PREÑADAS DE HISTORIA

Por José Manuel Mójica Legarre, señor y amo de los fogones

 

castiliscar-Mi amigo Luis Moll me pidió hace algunos días que escribiese un artículo sobre Castiliscar, lugar en el que nací y al que he vuelto después de recorrer las cocinas de tres continentes ejerciendo mi profesión de Chef, para intentar matar el tiempo escribiendo libros y artículos sobre cocina o historia, e inocentemente, en realidad no sé por qué, acepté el encargo. Juro que he comenzado la tarea una docena de veces y que, otras tantas, he borrado lo poco que había redactado. Al parecer, escribir sobre algo con lo que estás implicado emocionalmente no es tan fácil como creí en un principio. Por un momento pienso que la pantalla del ordenador y mi cerebro son dos desiertos blancos y, al imaginar esos páramos albos, he recordado que había nevado y me he asomado al balcón, sin abrir la puerta claro, para ver los tejados con su recién estrenada cofia de nieve y las columnas de humo que se escapan de algunas chimeneas.

Por la calle solitaria, pisando despacio sobre el pavimento helado, pasa un hombre de cuya boca escondida tras la bufanda surge una espesa vaharada, que apenas se eleva en el ambiente escarchado. Va con la cabeza baja, inmerso en sus pensamientos, hasta que un tañido de campana, frío como el cristal, le sobresalta, le hace mirar hacia un horizonte de fachadas de piedra labrada para una vez pasada la sorpresa, apenas un instante después, seguir con su cansino caminar, ajeno ya a los siguientes badajazos que intentan resquebrajar el ingrato ambiente queriendo anunciar el mediodía.

Castiliscar alcazaba 1Siempre he defendido la teoría de que los habitantes de una población conservan los rasgos de quienes, en un pasado lejano, decidieron edificar las primeras casas y empezar una nueva vida en los parajes que, hasta entonces, estaban deshabitados; hoy, con la nieve blanqueando el paisaje que reluce bajo un sol anémico sobre el telón de un cielo tan azul que parece recién pintado, me reafirmo en la hipótesis: El hombre que pasa por la calle, al oír el golpeteo del bronce, ha mirado hacia el horizonte con la misma desconfianza que, allá por el siglo XI, lo hicieron sus antepasados, aquellos que poblaron la zona a petición de Galindo Sánchez, señor de Sos, quien había solicitado permiso del rey Sancho Ramírez para construir un castillo al que llamaría Castillo de Liscare, cuando oían el volteo del metal avisando para que se pusieran a buen resguardo; no en vano Castiliscar, que hoy cuenta poco más de trescientos habitantes, fue durante décadas la última frontera entre el Reino de Aragón y las huestes moras que vivían en

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Torre del Castillo

Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

Sádaba, y creció alrededor de la atalaya vigilante en la ruta que iba hasta la plaza fuerte de Sos, que siglos más tarde la fue cuna de Fernando el Católico. Y es que, por aquellos tiempos, los castiliscienses vivían al ritmo marcado por la campana de la torre que con sus toques, unos siete diarios, regulaba los horarios de la población, además de avisar con repiques precisos para reunirse en casos específicos que iban desde convocarlos para apagar un fuego, hasta anunciar la llegada de partidas armadas, pasando por notificar la defunción de algún vecino, costumbre que todavía se conserva en la actualidad a pesar de vivir en un mundo dominado por la inmediatez de las comunicaciones y las redes sociales.

El altar de la iglesia se compone de un sarcófago Peleocristiano

El altar de la iglesia se compone de un sarcófago Peleocristiano

En realidad sólo la inexcusable función de vigilar y protegerse del enemigo próximo podía justificar la fundación de un pueblo en un entorno helado en invierno, asfixiado por el sol en verano, sobre un terreno tan seco que sólo el sudor de los agricultores cayendo con la monotonía de un metrónomo en los surcos sedientos, es capaz de completar la humedad necesaria negada por la escasa lluvia para conseguir arrancarle los frutos a esta tierra huraña, poco predispuesta al regalo y siempre malhumorada bajo el crudo filo de la navaja empuñada por el cierzo; pero, con el mismo tesón, con la misma tozudez que empezaron a trabajar la tierra los primeros habitantes de lo que empezó siendo un aldea, se afanan los de hoy en día aguantando estoicamente las inclemencias del clima, ignorando las dificultades y

El Crismón de San Juan Bautista

El Crismón de San Juan Bautista

superando las trabas de los ingratos campos de labranza.

No es de extrañar esta actitud cuando se sabe que, aunque los suessetanos guerrearon por estas tierras y los romanos pasaron dejando algunos rastros, como el sarcófago paleocristiano del siglo IV que oficia de altar en la iglesia de San Juan bautista o el miliario de Caracalla hoy desaparecido, los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, los caballeros de la Orden de Malta cuya cruz adorna por dos veces el escudo del pueblo, fueron quienes dejaron la impronta más perdurable en el carácter de quienes tuvieron la múltiple y nada fácil tarea de vigilar, defender, construir y cultivar.

El Calvario románico está compuesto por el Santo Cristo del Castillo, la Virgen María y San Juan que están ubicados en la capilla de la Torre del castillo. Son unas sobresalientes tallas de madera policromada de importante tradición románica o puede que visigótico.

El Calvario románico está compuesto por el Santo Cristo del Castillo, la Virgen María y San Juan que están ubicados en la capilla de la Torre del castillo. Son unas sobresalientes tallas de madera policromada de importante tradición románica o puede que visigótico.

Las piedras originales del basamento de la torre, que todavía sustentan el peso de los sillares varias veces reparados, tendrían mucho que contar de la historia de un pueblo que ha vivido con orgullo y fiereza su calidad de enclave fronterizo. Esta atalaya, esta alcazaba que se yergue orgullosa dominando el camino, con su espalda protegida por la sierra de Santa Águeda, conserva todavía las cicatrices de las incursiones y de los enfrentamientos entre navarros y aragoneses que menudearon en los siglos XIV y XV; pero el paisaje que rodea Castiliscar, guarda más recuerdos de antiguos hechos de armas como es el caso de la “Plana de los Chandarmes” en la que el guerrillero navarro Javier Mina, héroe en Méjico y casi desconocido en España, quien hostigó durante un tiempo a las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia desde Navarra a la comarca de las Cinco Villas aragonesas, destrozó a una compañía de gendarmes, de ahí el nombre del paraje, que intentaba llegar al norte.

La Cruz Baja, tallada por José Mójica Lorente

La Cruz Baja, tallada por José Mójica Lorente

También en Castiliscar, el 20 de mayo de 1837, durante la llamada “Expedición Real” en la primera guerra Carlista, hizo noche con sus tropas el aspirante al trono Carlos María Isidro de Borbón; pero no solo los hechos de armas anidan en la memoria de este pueblo porque la tolerancia, la convivencia entre religiones, también tuvo su asiento en él. ¿La prueba? Si pasean por la calle Mayor de Castiliscar en dirección norte, en la fachada de la casa-palacio, hoy restaurada, de la familia Lara, se puede observar una ventana en cuyo alféizar se aprecia un bajorrelieve que representa las tres religiones predominantes en la Edad Media. De derecha a izquierda se ven con claridad una media luna con una estrella, que muchos identifican como símbolo musulmán aunque en puridad sea turco, un corazón, símbolo cristiano por ser el corazón de Jesús, y una flor de ocho pétalos, un símbolo de la antigua Sefarad idéntico al que puede verse en el museo sefardí de Granada; juntos los tres nos hablan de que, en un tiempo regido por el fanatismo religioso y la intolerancia, en un pequeño pueblo, alguien quiso dejar tatuado un testimonio de concordia, de convivencia, en la dura piel de la piedra.

Pero si dejamos atrás la historia, cuando la breve primavera o el rápido otoño dan una tregua a las temperaturas extremas, merece la pena pasear por el pueblo admirando las fachadas de piedra, los escudos que adornan las claves de los arcos de entrada a muchas de las casas, visitando la iglesia para ver el sarcófago o subir a la torre, en la que se adosa la ermita del Santo Cristo del Castillo, para admirar con tranquilidad las tallas románicas que embellecen una capilla adusta y noble como los habitantes de esta tierra parca en palabras.

1Perderse por las calles más antiguas de Castiliscar, que se edificaron formando un círculo alrededor de la torre que protegía el camino, es una experiencia aconsejable para quienes quieran disfrutar de un silencio que, a veces, impone por su densidad; pensar que en un pueblo tan pequeño, a la sombra de casas centenarias, muchas de las piedras que vemos han contemplado el paso de los caballeros de la Orden de Malta, de los guerrilleros que atacaban sin tregua al ejército invasor de Napoleón o de las tropas Carlistas en su frustrado camino a Madrid, nos puede poner un ligero escalofrío en la espalda al comprender que en España cualquier rincón guarda, entre claroscuros, retazos de una historia en la que, sus protagonistas principales no fueron otros que nuestros familiares.

torre-del-castillo_51667267 041Pero al hablar de historia, no me refiero solo a la que aparece en los libros, sino a la suma de pequeños testimonios que relataba al amor del fuego del hogar de leña, mi abuelo, que fue cantero y se dejó parte de la juventud en la guerra de África, o las que me narraba mi padre, albañil y también cantero, quien a pesar de haber trabajado casi toda su vida fuera de Castiliscar, volvió a su pueblo para “entretenerse” tallando cucharas de madera o trabajando la piedra, como en su juventud, para después de elaborar escudos como se hacía “antes más”, terminar tallando la cruz de piedra del Barrio Bajo en recuerdo de la que arrancaron durante la guerra civil.

Escudo Castiliscar tallado por José Mójica Lorente

Escudo Castiliscar tallado por José Mójica Lorente

¡Vaya por Dios! Quería escribir un artículo sobre el pueblo que me vio nacer, contar cosas sobre sus casas de piedra y sus gentes, pero me ha podido el recuerdo; se ve que he perdido el pulso que deseaba mantener contra la historia o quizás que el hecho no tan frecuente de ver caer la nieve desde el balcón de la casa familiar, me ha puesto nostálgico y, haciendo trampas como siempre, me ha llevado de la mano hasta otros tiempos porque en el Castiliscar de hoy, a menudo ajenos al noble pasado del municipio, sus habitantes pueden disfrutar del verano en la piscina pública, jugar a la pelota en el moderno frontón, ir al campo de fútbol para ver competir al equipo del pueblo, compartir banales conversaciones en el bar, o degustar una buena comida en el restaurante que, como no podía ser de otro modo, se llama “Convivencia”; menos mal que todavía queda gente que se interesa por nuestro pasado, como mi buen amigo J. Ramón Gaspar, quien desde su blog cincovillas.com, se afana en mantener viva la historia de nuestra comarca, y es el autor de algunas de las magníficas fotografías que ilustran este artículo.

Frontón

Frontón




PEDRAZA, SEGOVIA, por Nacho Rodriguez Márquez, Periodista

PLAZA MAYOR DE PEDRAZA. SABOR MEDIEVAL

Por Nacho Rodríguez Márquez.

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Entre los arroyos Batanes y San Miguel se encuentra la segoviana villa amurallada y medieval  de Pedraza, uno de los pueblos más bellos de España. Y en su centro neurálgico, concentrándolo todo, su amplia y soleada  Plaza Mayor.

En el siglo XII,  tras organizarse el Concejo, formando la Comunidad de Villa y Tierra. Ya en el siglo XV se inició el auge arquitectónico en el casco histórico. Fueron los ricos ganaderos los que construyeron las excelentes casas de dos pisos dentro del recinto amurallado levantado entre los siglos XII al XV. Posteriormente, entre el XVI y el XVII, se edificaron mansiones de mayor abolengo, mas señoriales, algunas de ellas blasonadas, en las principales calles que casi todas acaban o empiezan en la singular Plaza Mayor. Es digna de visitar. Forma un polígono irregular de 7 lados con una parte soportalada. En ella sobresale la iglesia de San Juan, con fachada de mampostería, puerta adintelada dórica,  destacando su bello y monumental campanario románico con capiteles y hermosas palmeras en las ventanas superiores También se encuentra la Casa Consistorial  donde está el antiguo reloj  municipal y la Casa de Lozoya.

pedraza_516764Lo más original  y característico es la unión secular de Plaza Mayor con la llamada del Ganado.  Todavía se celebran una vez a la semana, los martes, mercados típicos, mientras en la contigua siguen los tratantes con la compra-venta de ganado. Para mejor contemplación de esta hermosa villa, desde hace unos años se celebra en su Plaza Mayor uno de los conciertos  más sugestivos y originales del panorama musical español, como es el llamado Festival de la Velas, la noche de las velas, que se celebra desde 1993, los dos primeros sábados del mes de julio, donde la plaza  y todos los rincones y viviendas se llenan de velas encendidas dando al lugar un aspecto mágico y lúdico, transportando a los espectadores a remotos tiempos. Mientras llega el concierto, a las doce de  la noche, los visitantes tienen la oportunidad de admirar desde las murallas el esplendido paisaje del Valle de Navafría.

ayuntamiento-pedraza-70606190images (1)Declarada Conjunto Histórico-Artístico por su conjunto único, es de justicia resaltar también su interesante y bien restaurado castillo, una verdadera fortaleza. Data del siglo XVI, comprado hace un siglo por el gran pintor Ignacio Zuloaga, instalando en su Torre del Homenaje el estudio, acondicionando, de paso, algunas estancias para residencia suya  y de su tío el ceramista Daniel Zuloaga, que, por cierto, tiene su museo de Cerámica en la iglesia de San Juan de los Caballeros de la capital segoviana.

pedraza1.revistaLa singular belleza de La Villa de Pedraza ha provocado la inspiración de muchos directores de cine y televisión. El primero de ellos fue Jacques Catelain con el largometraje “La Barraca de los Monstruos”, en 1924 y cuatro años más tarde, en 1929 Florián Rey con el largometraje mudo

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PIRIÁPOLIS, (URUGUAY) : UNA CIUDAD CARGADA DE LEYENDAS, por Adelina Arranz Aguilera

PIRIÁPOLIS, (URUGUAY) :

UNA CIUDAD CARGADA DE LEYENDAS.
Adelina Arranz Aguilera

Piriápolis

Piriápolis

Con motivo del Congreso Internacional 2014 de FEPET (Federación Española de Escritores y Periodismo) hemos tenido la oportunidad de visitar la ciudad de Piriápolis, todo un encanto para la vista y el gozo personal de su entorno. Se trata de una urbeuna del departamento de Maldonado, y sede del municipio homónimo, ubicada 97 kilómetros al este de la capital uruguaya, Montevideo.

             Piriápolis se ubica en una zona que abarca más de 25 Kms de costa, con variedad de playas: Solís, bella Vista, Las Flores, Playa Verde, Playa hermosa, Centro Piriápolis, San francisco, Punta Colorada, Punta negra, barra y Sauce de Portezuelo y Ocean Park.

            Inspirada en los grandes balnearios europeos de la Belle Epoque, la ciudad de Piriápolis fue fundad por Francisco Piria en 1890, un hombre visionario y alquimista que definió a la zona como el balneario del porvenir. Rodeada por cerros, bosques y playas, es conocida además por sus rutas místicas, los senderos de la Qabbalah y Alquimista interior, elegidos por los peregrinos para meditar o conectarse con sitios de poder. Un entorno de gran belleza natural, junto con una gran tradición turística se combinan en esta ciudad para recibirte a disfrutar de sus playas y cerros, su historia, su entorno y su gente.

Castillo de Piriápolis

Castillo de Piriápolis

   A finales de 1800, un hombre, llamado Francisco Piria Grossi, comienza a recorrer la costa de su país con la idea de hacer un balneario cuándo la gente aún no se bañaba en la playa. En la costa sur de la República Oriental de Uruguay, la del Río de la Plata, hay una ciudad llamada Piriápolis, con una atmósfera inolvidable-

Fernando Juan Santiago Francisco María Piria de Grossi (Montevideo, 21 de agosto de 1847 - 11 de diciembre de 1933)

Fernando Juan Santiago Francisco María Piria de Grossi (Montevideo, 21 de agosto de 1847 – 11 de diciembre de 1933)

        Nuestro hombre nació en Montevideo, siendo el cuarto hijo de una familia italiana, natural de Reggio di Calabria (Sicilia).. A los 20 años abre su negocio, un bazar y casa de remates en el Mercado Viejo denominado de “La Exposición Universal”, donde quedó probada su capacidad publicitaria y hábil utilización de la prensa escrita. Funa también “La Industrial”, empresa dedicada al fraccionamiento y remate de tierras

            En todos los edificios construidos por Francisco Piria, desde su catillo (1874-1879 ), su residencia particular hasta el Hotel Argentinos ( 1920-1930) se utilizó el granito gris de las canteras del Cerro Pan de Azúcar. Esta maravillosa obra arquitectónica fue construida en el año 1930. La  majestuosidad del Hotel lo hizo ser conocido en todo el mundo, y a él asistían las familias de la aristocracia local, tanto de Montevideo como de la vecina Buenos Aires. El hotel hoy cuenta con las mismas 300 habitaciones y el mismo mobiliario con los que fue inaugurado a mediados del siglo XX. Sus famosas suites y varios salones, además de sus espacios comunes, hacen de este lugar un sitio único donde cada uno de los huéspedes encuentra la armonía necesaria para disfrutar de su estancia.

Hotel Argentinos

Hotel Argentinos

  Bajo el seudónimo de Mr Henry Patric, Piria escribió el libro: “Dos palabras al pueblo trabajador, honrado, económico y progresista sobre el que descansa el porvenir de la Patria” y “Un pueblo que ríe”.

            Piria comenzó su labor en el paraje conocido “Puerto del inglés”, hoy Cerro de San Antonio, adquiriendo  2.700 hectáreas, desde el Cerro Pan de Azúcar hasta el mar. Se inicia entonces la ciudad de Piriápolis, la ciudad balnearia del porvenir. La historia. de Piriápolis está cargada de leyendas que se revelan a cada paso. Es uno de los balnearios más antiguos del país, caracterizado por su gran tradición turística y su diversidad de propuestas. Cerros impresionantes, restaurantes, paseos culturales, construcciones históricas, movida nocturna y preciosas playas explican por qué Piriápolis es siempre un favorito en la costa de Maldonado

Ermita de San Antonio en el cumbre del cerro que lleva ese mimo nombre

Ermita de San Antonio en el cumbre del cerro que lleva ese mimo nombre

Es un centro turístico muy popular especialmente durante el verano. La demanda  de plazas hoteleras se dispara. La población se multiplica y , por ejemplo, en , la Rambla de los Argentinos, es casi imposible conducir un auto por la cantidad de personas que transitan y conviven en sus parajes.

Reseva del Pan de Azucar

Estación de Cría de Fauna Autóctona del Cerro Pan de Azúcar

   Entre Piriápolis y la carretera entre Montevideo y Punta del Este hay un zoológico muy peculiar. Se llama la Estación de Cría de Fauna Autóctona del Cerro Pan de Azúcar y está en las faldas del cerro que le da su nombre. Lo muy interesante de este zoológico es que han logrado criar varias especies que están en peligro de extinción. Las presentaciones de los animales son de gran gusto, atractivas y muy reales.

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Cruz del Cerro del Pan de Azucar

Cruz y escalera de su interior del Cerro del Pan de Azúcar

   Otra atracción propia de esta ciudad es subir  los cerros. Como estas elevaciones son redondeadas no es posible calcular su verdadera altura que engaña a la vista de los visitantes.

            Como ciudad de playa, o balneario como le llaman allí, otra de las actividades populares. es la de disfrutar del sol. Nos dijeron que en tiempo de temporada la vida nocturna, discotecas y reuniones de grupos de amigos, es muy activa.

            El Hotel Argentino, centro neurálgico de la ciudad, ofrece un gran casino, baños termales, terapia de estética y todo lo que uno se puede imaginar para complacer al turista.

Fuente de Venus

Fuente de Venus

Muy atractiva es La Fuente de Venus , con relieves en forma de cráneos de toros. Las esculturas que forman la fuente son: Venus, que se encuentra ubicada dentro del templo y cuenta con un cántaro que arroja agua cristalina, y dos niños en la base de la fuente que también llevan jarros de donde brota el agua. Está ubicada en la Avenida de Mayo. Estaa Fuente es un templete con columnatas y forma parte de las obras de arquitectura con connotaciones místicas de la ciudad junto con el Castillo de Piria, la Virgen Stella Maris en el Cerro San Antonio, el Cerro del Toro, la antigua Iglesia de Piria y el Castillo Pitamiglio, entre otros.

            La Fuente de Venus forma parte de la denominada “ruta mística” en una propuesta turística en torno a la ciudad de Piriápolis creada por parte del geobiólogo Carlos Rodríguez .También existe la creencia de que caminar en círculos alrededor de la fuente hacia la izquierda quita los males, mientras que caminar en círculos alrededor de la fuente hacia la derecha, es beneficioso para los nuevos proyectos.

Hotel Colón

Hotel Colón

  Destacamos también El Festival Internacional “Piriápolis de Película” es una muestra audiovisual que se ha consolidado como un espacio imprescindible para el encuentro de la producción independiente de realizadores nacionales e internacionales. Se caracteriza por exhibir en forma completamente gratuita, una selección de destacadas realizaciones audiovisuales, cortos, medios y largometrajes, de todos los géneros. Además cuenta con un Concurso Latinoamericano de Cortos, cuyo objetivo es estimular y difundir la producción de cortos en la región y el continente, engalanado por un destacado jurado internacional. Tiene la particularidad de reunir a todos los participantes (realizadores, directores, productores, actores invitados, prensa, críticos de cine, turistas y público en general) en el mismo espacio, transformándolo en un festival único, que se afianza como generador de cultura, entretenimiento y atractivo turístico, para Uruguay y la región.

Castiillo e Pittamiglio de las Flores

Castiillo e Pittamiglio de las Flores

    Otros iconos turísticos relevanres son: el Tour Místico, la Cueva del Ave Fenix, ubicada al pie del Cerro del Inglés; Virgen de los pescadores Stella Maris, ubicada en la falda del Cerro de San Antonio y el Castillo  Pittamiglio, obra de este alquimista del siglo XX.

Virgen de los pescadores

Virgen de los pescadores

Antigua iglesia de Piriápolis

Antigua iglesia de Piriápolis

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista 59




CUENCA “LA GRANDE” por Luis Manuel Moll Juan, con poemas de Aurora Gómez Blázquez

Cuenca y su catedral

Cuenca “la grande”, que nunca tuvo un caballero porque los tuvo a cientos. Una ciudad que es un pasodoble, la mires, por donde la mires.

           Dice  Aurora Gómez, poetisa, que aunque sus raíces están en Munera, dentro de la comarca albaceteña, ella, en parte se siente conquense. El Huecar y el Jucar corren por sus venas de prosa, de versos y de alegrías… en sus hablares, me dice que en Cuenca hay juncos atrapados, verdes hieráticos, nacidos para el hombre. Hay nardos en las calles, romero por el suelo, rincones donde se abren las puertas y ventanas, rincones atrapados por la retina de las personas donde callan los tiempos.

Por esta ciudad pasaron personajes como Muhammad ben Abd Allah ibn Said Mardanís, llamdo el “Rey Lobo”, Ben Lope que se proclamó rey de Cuenca, Averroes, Sahib al-Sará, Alfonso VIII, El señor de Villena Don Juan Manuel, Alonso de Ojeda, Andrés Hurtado de Mendoza,  Antonio Enríquez Gómez, Federico Muelas, y un largo etc. De personajes que han hecho, aún más rica a esta Cuenca.

Monumento a Alfonso VIII, conquistador de Cuenca

La historia de Cuenca a pesar de las escaramuzas entre entre romanos  e  celtas  olcades,  no comienza a vislumbrar hasta la llegada de los árabes con la fundación de la ciudad de Qünca. La dinastía bereber de Banu Di-L-Nun, descubrió la importancia que tenía este lugar protegido por la fuerte naturaleza de las hoces del Júcar y del Huete, para hacer de la ciudad uno de sus bastiones defensivos ante las luchas que tenían continuamente contra los Omeyas.

Alfonso VIII, llega a las murallas de esta ciudad y después de un largo asedio, sus huestes disfrazadas de cordero (según la leyenda) y guiadas por el lugareño y pastor Martín Alhaja, entraron tras las murallas árabes de la ciudad y la conquistaron.

Cuenca, participó activamente en el apoyo a la causa de los Trastasmara, tomando parte importante en la proclamación del rey castellano Enrique II.

 Ya en el 1529, se instaló la primera imprenta en esta ciudad, siendo su primer libro publicado Principios de l Gramática en Romance de Luis Pastrana, capellán de la ciudad.

           Durante la guerra de la Sucesión, Cuenca tomó partido por el rey Felipe V.

           En la guerra de la Independencia, los franceses estuvieron en esta ciudad, saqueándola en varias ocasiones a pesar de la férrea resistencia por parte de los conquenses, y quemando como siempre todo lo que había de valor monumental.

El 13 de juio de 1874, fue  otra vez asediada, pero  en esta ocasión por las tropas Carlistas, en la llamada Tercera Guerra Carlista. Esta batalla se saldó con un  número muy importante de muertos. Hasta tal punto que en 1876, recién acabada la guerra, se propuso la construcción de un Mausoleo de memoria a las víctimas de tan atroz batalla.

Vista de Cuenca. Los rascacielos, en la Hoz del Huecar

En 1902, se derrumbó el campanario de la catedral conocido  como Torre del Giraldo, matando a 6 personas.  Tras este hecho, se tuvo que proceder a demoler la fachada barroca y sustituirla por una neogótica, obra del arquitecto Vicente Lamperez, que es la que podemos contemplar hoy en día.

Durante la guerra civil estuvo en el lado de los republicanos, teniendo poca incidencia en este periodo de guerra.

La Hoz del Jucar

En diciembre de 1996, Cuenca y sus hoces fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

 En los andares por las empedradas calles de esta ciudad, que parece más pueblo que villa, por lo coqueta, por sus gentes por su historia, nos van hablando de sus caminantes, de sus santos, de sitios pintorescos donde hay grabadas más de una vida y donde a veces, en la tranquila noche de la ciudad vieja, nos aparecen sombras de ayeres, ciertos rasgos que nos inducen a que somos vigilados por viejos pensamientos del pasado. Lo que llamaríamos fantasmas.

Ayuntamiento de Cuenca

El viajero que llegue a estar en esta tierra, no puede tener prisa. Sus monumentos están ahí, quietos a la espera de ese “flas” que bien o mal disparado, deja un recuerdo de historia en la vida del fotógrafo que vio el objetivo a través de su cámara.

 Cuenca es viajera, no solo del tiempo, si no también de nuestra era. Un tren recorre tranquilo sus cuestas y uno desde sus ventanas puede descubrir bóvedas y rincones insospechados y te sientes conquistador en una ciudad que la que conquista es ella.

Calle Alfonso VIII

  Cuenca, no tiene puntualidad, a ella le sobra. Podemos ir despacio a cualquier parte, sus piedras siempre aguardan, no hace falta quedar a una hora fija, ella está ahí, tiene su espera; es en otoño lo que en primavera: toda una belleza. La calle de San Juan, la Bajada de Santa Catalina, nos hacen soñar con el caballero  que un día bajo la luz de un tenue farolillo, cruzó por sus calles para encontrase tras una enrejada balconada con su amada.

 Después podemos ir hacia ver los restos de la antigua alcazaba árabe y pararnos a contemplar  como la hoz del Huecar le da un abrazo de enamorado a la vieja ciudad.

Vidrieras de la catedral

  En Conca, como la llamaban los árabes,  se consigue descubrir el corazón de la ciudad al ver la fachada de su alegre catedral, que se mantiene en pie, pese a las grandes vicisitudes que la historia le ha dejado, algunas marcadas en sus centenarias piedras. Y volvemos por sus calles adoquinadas que engalanan los pies de su gente brava, ciudad amada.

Escalones interminables que nos llevan imaginar que estamos cerca de una morada de brujas encantadoras, en donde la noche pasea un aire entre sus callejuelas rincones y plazas, repleto de magia.

Casas Colgadas

Hace ya algunos años, a principios del siglo pasado, Pedro Rápide hizo un canto, digamos… poético a Cuenca con la frase de “es única” hasta Unamuno, en su paso por la ciudad, dejó su pronta literaria en esta tierra de las dos hoces, posiblemente serán las más bellas de España.

 “¡Esto si que es mirar para Cuenca!”

Morteruelo del Buen Lagar

Su Gastronomía, nos recuerda a los platos de esos pastores que caminaban con sus rebaños por las serranías conquenses: los zarajos, guisos a base de carne de venado o jabalí, ajoarriero, gazpachos galianos, migas y sin olvidar el morteruelo, plato que de manera exquisita podríamos degustar en el restaurante“El Buen Lagar” sito en la llamada plaza de la “U”

 

Poemas sobre Cuenca

 Aurora Gómez Blázquez de su libro “En las verdes colinas habita la luna.

La Autora de estos poemas bajo las Casas Colgadas

ENTRE HOCES.- 

  Tiempo de la espera, setenta kilómetros

en piedra de mineral, se va la sombra

de un árbol caído, pisado por sus hojas

evanescentes, fresco mes de abril

la ráfaga perdida ¡el agua se evapora¡

raíces de tierra que acarician mi rostro

en balanceo al sol extremo,

con alas al sol se desplaza,

en lluvia de raíz

y desde el pequeño océano se

acerca,

tiempo dormido,

armadura en silencio de quijote

en el molino venturoso. 

Como naúfrago de río

aplaca las aguas dulces,

añoro la madrugada en rama de

hoja perenne,

mientras se van las golondrinas al tejado,

queda el árbol crecido

ensimismado, es la creciente espera. 

Deja atrás su rumbo pequeño océano,

se acerca y acaricia mi rostro

¡en balanceo al sol extremo añoro la madrugada! 

 Cuenca la piedra habla,

 glaciación donde entierro raíces,

 es el viajero de velas encendidas,

 vive en una caverna,

 diamante río donde la belleza brilla

 se acerca la luna redonda

Portada del libro En las verdes colinas habita la Luna

PUERTA DE SAN JUAN.-

Embarcadero de la puerta de San Juan,

hay casas colgadas

muestra el oleaje,

en movimiento el agua 

balancea despacio una pequeña barca

palabras sin escribir en paisaje ignoto,

paz en la niebla

lejanía en rostro de sol 

sobre monte serranía

hojas de hoces en el umbral desierto,

viajera de pinos en la casa del Júcar

silueta de estrella desde el cielo 

el cuerpo hoja deshojada

en la noche la montaña se alza

eleva su poder

la luz se alarga por la calle 

camina al norte  la madrugada,

pinos náufragos en balsa pendiente

viento de cristal, arde a lo lejos

de puro azul, vaguada de sueños ancestrales 

entre pinares los colores se desvanecen

ondulan figuras disueltas

al agua de humo

cada barco iza las velas

entre espuma y vapor

puerta de San Juan

ha parado el tiempo hacia el exilio interior

El río Huecar

 PASEANTE DE LA HOZ.-

Siempre nos queda Cuenca

desde la lejanía, desde el monte Benarés

más de mil trescientos años

se pasea por el mundo

hacia una ruta misteriosa

en tormenta de nieve

entre bandoleros

aldeas en orografía remota 

así llega el misterio

-recuerda altiplano

que se eleva en el Tibet-

carretera ancha de comercio

al Parador de San Pablo

duró esta ruta hasta final de los cincuenta

con la llegada de baldosas en pavimento

la ruta del misterio se mantenía oculta

entre pliegues las cumbres de montaña

que la protege y desde aquí parado

se esconde imaginario 

Afluente del Jucar en Cuenca

 EL VIAJE DE RÍO.-

Decoras la muralla romana

recto y ondulante, camino y fuente

de erguida forma

andar pausado

entre agua caída

continua su trayectoria

para hablar al oído al que te admira

entre recto ondulante, arrogante has nacido 

-¡habrá oído que oiga, ojo que vea!

hoy eres recto camino y fuente

de silueta esbelta, andar pausado

acumula agua caída y precipita

río Júcar espectador en movimiento

entre el Huecar alrededor alargas

tu silueta siempre curvada

vas rodeando a tu ciudad

quiere estar solo en su trasiego

aquí parado reaparece,

hojas de pino en la casa de lago

se han perdido las cartas estrellas con agüjeros

conchas de mar

-BARRIO DE SAN MARTÍN.- 

En la calle Martín D el tintineo se oye

música de arpa hoz del Huécar

rincón danzante en la música

muralla romana de contrafuertes y pilares

noche donde las estrellas fingen su luz

cuerpo y alma, mi sueño son

estrellas con agüjeros

la piedra lírica resuena en la lejanía

 

 

Fotos: Luis Manuel Moll

 

 




ARANDA DE DUERO (BURGOS): CULTURA Y GASTRONOMÍA, por Alfredo Pastor Ugena

“Aranda de Duero, tierra de pan, vino y cordero”

 Jornadas del lechzo asado en Aranda de Duero

            El día 29 de mayo pasado tuve la ocasión, junto a otros compañeros de  distintos medios de comunicación de diversas ciudades españolas,invitados por RVEdipress, de asistir, en esta bella localidad burgalesa, capital del lechazo asado, a la inaguración de las XIV Jornadas gastronómicas, organizadas por el Ayuntamiento de Aranda, ASOHAR y el Consejo regulados de la D.O. Ribera del Duero, colaborando en las mismas la Torta de Aranda y la lechuga de Medina, visitando asimismo las exposiciones sobre las Edades del Hombre, en las iglesias de Santa María la Real( tiene su origen en el año 1473. Su espectacular fachada se ha convertido en uno de los emblemas de Aranda de Duero y la mejor muestra del esplendor económico de la ciudad en esa época) y la iglesia de San Juan. Su duración será hasta el próximo 10 de noviembre.

            Del 1 al 30 de junio se celebrarán estas  Jornadas del Lechazo Asado. Es la decimocuarta edición de este evento en el que participan diez restaurantes y asadores que ofrecerán un menú, con el lechazo asado en horno de leña como plato principal y con un precio de 37 euros.

            Aranda de Duero se prepara así para recibir a miles de viajeros y amantes de la gastronomía, el vino, la cultura, la historia y la naturaleza. Estas jornadas gastronómicas coinciden con el referido gran hito cultural de las Edades del Hombre, evento solemne del arte sacro que destaca a nivel nacional e internacional por su riqueza, didáctica y  belleza de sus obras expuestas. Esta XIX edición está dedicada a la Eucharistía, exhibiéndose 121 piezas de este tipo de arte.

La Santa Cena- exposición Edades del Homre

La Santa Cena- exposición Edades del Homre

¿Qué decir de la exposición  Eucharistia? Cuatro capítulos, tres en Santa María y uno en San Juan, completan el relato de la exposición de Las Edades del Hombre, con piezas que datan desde el siglo I hasta el momento actual. Una cuidada selección de artistas y obras que hacen que merezca la pena acercarse a la ciudad y recorrer con atención los itinerarios expositivos. La pintura Obra de la exposición Edades del Hombrecastellana del ribereño José Vela Zanetti se mezcla con obras de Gil y Diego de Siloé o Murillo, tapices inspirados en maestros flamencos y cuadros de Joaquín Sorolla, Javier Ciga o Francisco de Colonia. Destaca también la puesta en escena del denominado ‘bosque de luz’, donde se recogen más de una veintena de valiosos utensilios litúrgicos entre los que destaca el cáliz de los Condestables de Castilla.

            Recorrimos su entramado urbano animados por un conjunto de visitas teatralizadas recorriendo las calles con más historia de la ciudad. Una bella y didáctica iniciativa que exalta su valores y el de sus gentes. Este itinerario comenzó en la Plaza Mayor, donde destaca el primer plano en perspectiva de España( así lo atestigua el documento custodiado en el Archivo General de Simancas), y de ahí pasmos a la zona histórica paseando por la judería, la morería hasta llegar al puente románico de la localidad.

Exposición Las Edades del Hombre

Exposición Las Edades del Hombre

   La atraviesa el río Duero que le da su apellido. En torno a él y su ribera sus gentes han desarrollado su vida milenaria. Se trata de un destino mágico; una ciudad que enamora por su cultura, su patrimonio y su gastronomía. Capital de la Ribera burgalesa,  mantiene entre sus iglesias, muros y calles, manifestaciones significativas de la historia de Castilla y de España, como es el caso del Concilio de Aranda de 1473: Se corresponde este hecho con la celebración en el último cuarto del S. XV ,coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos , en toda España y especialmente en Castilla, de un movimiento de reforma eclesiástica que tiene un claro exponente en la actividad sinodal, que fue en aumento hasta el famoso concilio ecuménico de Trento (1545-1563).

            Asimismo es famosa, entre otros hitos históricos, por el citado anteriormente Plano de Aranda, realizado en 1503, durante el reinado de los Reyes Católicos. Se constituye como el mapa urbano más antiguo de España en el cual se basaron los españoles para el desarrollo de las ciudades del Nuevo Mundo recién descubierto por la Corona de Castilla. Destaca la estancia en ella de la entonces princesa Isabel de Castilla, hermana del rey Enrique IV y futura reina conocida como Isabel I de Castilla “La Católica”.

Iglesia de Santa María

Iglesia de Santa María

    De su patrimonio arquitectónico destacan las iglesias de Santa María la Real, y de San Juan (enfrente de ella está La Casa de las Bolas, edificio cercano a la reina Juana, esposa de Enrique IV, y a Isabel La Católica), el Santuario de San Pedro Regalado, el de la Virgen de las Viñas ( iglesia del siglo XVII donde se encuentra la imagen de la Virgen que es la patrona de la ciudad) y la Iglesia de San Nicolás de Bari. En Aranda todas las iglesias están orientadas al sur, hacia el Duero, río que la cruza y la da su esencia geográfica. Blasonan también la historia de Aranda: el Palacio de los Berdugo (de tipo renacentista situado en el cen-tro de la ciudad en el que se hospedó Napoleón en 1808),enfrente del cual está situado el rollo jurisdiccional, y el citado puente románico de las Tenerías.

Gastronomía de Aranda

Gastronomía de Aranda

Su riqueza vinícola está avalada por los 7 km. de bodegas subterráneas construidas entre los siglos XII y XVIII, que se encuentran en el subsuelo del casco antiguo de la ciudad. Las bodegas de diseño tradicional comparten hoy escenario con edificios de vanguardia ideados por los más prestigiosos arquitectos internacionales.

            Las bondades de esta ciudad son muchas. Sus sensaciones únicas que animamos a ser vividas por la experiencia personal: Aranda bien merece una visita.

           ALFATUR 13-LA ALCAZABA-53




VILLAESCUSA DE HARO, Cuenca, Por Miguel Romero Académico correspondiente de la Real Academia Española de la Historia

Calles de Villaescusa de Haro

Calles de Villaescusa de Haro

Hay lugares en nuestra geografía provincial que merecen un obligado alto en el camino. En alguno de ellos, el arte alcanza el mayor contenido ornamental entrecruzado con el sentimiento religioso que abocó en tiempos de la Edad Moderna, buscando en la devoción la mayor expresión artística de los grandes hombres del Renacimiento y el Barroco. Eso lo encuentras en este lugar, Villaescusa de Haro, pueblo de los obispos por ser cuna de numerosos prelados –diez en total- en tiempos de Don Diego Ramírez de Fuenleal, el más reconocido de todos.

Portada del Ayuntamiento

Portada del Ayuntamiento

Pero es que este lugar es excelente en historia y en arquitectura. Camino de la gran noble puebla de Belmonte, encuentras una Villa Excusa dentro del territorio de Haro. Nacida en tiempos de repoblación como aldea dependiente de la Orden de Santiago con cabecera en Uclés, fue declarada villa en tiempos del maestre santiaguista Don Fadrique, en 1387, pues como tal empezó a gobernarse con Fuero de Cuenca.

Sin embargo y aunque tuvo tiempo para ser capital de concejo con las aldeas de Haro, Villar de la Encina, Carrascosa y Rada bajo su jurisdicción, es, en tiempos de los Reyes Católicos cuando quedaría exenta de toda jurisdicción gracias al pago de doscientos cincuenta maravedíes que la harían libre. Después, pertenecerá a Ocaña por ser capital de la Orden, religiosamente al arciprestazgo de Belmonte y jurisdiccionalmente a la  Tierra de Cuenca. En su extensión, incluida en La Mancha, adecua su contenido a esa formación en ocres y dorados al sol, como territorio de emblema.

Lavaderos públicos de Villaescusa de Haro

Lavaderos públicos de Villaescusa de Haro

Sin embargo, es tierra antigua. Lo es, por muchas razones. Fue llamada Fuentebreñosa, fundada cerca de un cerro con un rico manantial que le abastecía, luego en tiempo de los visigodos cambiaría de lugar, asentándose ya en este mismo que en época de repoblación fundase territorio.

En sus proximidades, el castillo de Haro, solitario nos recuerda su bonanza y tiempos lejanos de gloria, y en su comarca abundan despoblados que tuvieron su prestancia, pues el del Castilmuño, Encabalgador, Cerezo, Giliberte y las cuevas hondas de las Horadadas, cavadas en piedra de yeso, con varios caños, dan verdadera prueba de ello. Los tiempos guardan hazañas, por eso la Cañada de la Batalla, cerca de Haro o la Huesa de Palenciana, majano que está camino de Belmonte.

Castillo de Villaescusa de Haro

Castillo de Villaescusa de Haro

Las aguas del río Záncara cruzan su término por el extremo sureste, lejos queda el cerro de Orgaz donde se descubriese una mina de plata dando el nombre a ella de Nuestra Señora de la Encarnación, conocido hoy por el paraje de los Tesorillos, haciendo de este lugar y sus cerros vigías que la adornan como preciosa villa en tiempos del XVI.

Ahora bien, amigos, donde Villaescusa es bella, es desde luego en su caserío, en su arte, en su monumentalidad religiosa y civil.

Iglesia prroquial de Villaescusa de Haro

Iglesia parroquial  San Pedro Apóstol de Villaescusa de Haro

El entramado de calles, algunas nobles, alberga edificios importantes. Entre sus plazas, la mayor con el Pósito y su ajardinamiento actual dándole entrada su arco de sillería que ajustaba el caserío en aquellos años del XVI, realzando todo el entramado. Pero es su iglesia la que significa el lugar. Dedicada a San Pedro Apóstol, de traza con-catedralicia en sus pináculos y arbotantes, es

Jesús esperando ser azotado. Imagen de Salcillo

Jesús esperando ser azotado. Imagen de Salcillo

excelente en su construcción. Una verdadera obra de arte arquitectónico que encastra su edificación al lado del palacio de los Ramírez de Fuenleal, ahora Ayuntamiento, tal vez el palacio de ese marqués de Moscoso, la Villeta, esa Casa del Curato en piedra solemne, el convento de las Madres Justinianas con su iglesia del Santo Cristo, las ruinas del Claustro de los Dominicos o convento de la Santa Cruz, la ermita de Santa Bárbara, sin olvidar aquella fuente romana que queda y el edificio que iba a ser la primera Universidad de Castilla, iniciada como colegio por el propio obispo Ramírez y abandonado a mitad de su construcción por la ingerencia indecorosa del cardenal Cisneros. Ahí estuvo la clave de lo que hubiera podido ser este núcleo castellano.

Silleria iglesia parroquial

Silleria iglesia parroquial

Por eso, este lugar ha sido cuna de hombres ilustres, pues en ella, Priores santiaguistas como Julián Ramírez, el que fundase el tercer convento carmelita

Relieves iglesia parroquial

Relieves iglesia parroquial

en Uclés, antes en Mazarulleque, luego don García Ramírez Guillén, último prior perpetuo de San Marcos de León, el afamado don Diego, fundador del Colegio de Cuenca de Salamanca, luego otros tantos obispos de la familia hasta doce, o Fray Juan de Yuste, general de los Jerónimos y, ya en la modernidad, el que a bien tengo de hacer ilustre mención por su ciencia, Don Luis Astrana Marín, han visto la luz y han hecho grande su historia para el mundo.

Retablo

Retablo capilla de la Asunción

Para mí, Villaescusa tiene dos baluartes que abanderan su solera. El tal Astrana Marín, erudito del XIX, hombre de la literatura más profunda, crítico, prolífico traductor de obras, biógrafo de los grandes maestros universales,

Detalle retablo Capilla de la Aunción

Detalle retablo Capilla de la Aunción

conocedor de los escritores clásicos. Pero, el otro baluarte y, sobre todo, como muestra de la belleza en el estilismo puro de un Renacimiento solemne, es su Capilla de la Asunción.

Detalle de la Capilla de la Asunción

Detalle de la Capilla de la Asunción

Maravillosa hechura. Declarada de interés monumental incluida en el catálogo de los Tesoros nacionales, fundada por Don Diego Ramírez, en 1507, con su planta cuadrada reducida a octógono por medio de trompas en el arranque de la bóveda de crucería con esos tres arcos góticos que le dan entrada y su hermosa reja. Junto al altar sus estatuas orantes de los sobrinos del fundador, su retablo tallado en madera renacentista, los remates en pináculos externos y un maravilloso conjunto que no puede pasar sin ser visitado. Es una joya de nuestra riqueza provincial, inolvidable en su visita, pues no con relatar queda así conceptuada, hay que visitarla sin excusa alguna.

 

Rejas de la Capilla de la Asunción

Rejas de la Capilla de la Asunción

 

Revista 52

 

 




CAÑADA DEL HOYO, Cuenca, Y SUS LAGUNAS, por Miguel Romero

A LOS PIES DE SU CASTILLO BURBUJEAN SUS LAGUNAS UNIVERSALES

Imagen aérea de las lagunas

Imagen aérea de las lagunas

Tierra de Cuenca, camino de las Serranía Baja, en esa carretera Nacional que comunica Córdoba con Tarragona y que pasando por esa ciudad de las Hoces, te va a llevar hacia Teruel como paso intermedio. Cuando has cruzado algunos pequeños pueblos históricos, no más de una treintena de kilómetros desde la capital, te desvías hacia un lugar que el letrero anuncia como Cañada del Hoyo y sus Lagunas.

Cañada del Hoyo, Cuenca

Cañada del Hoyo, Cuenca

Estás en la vega del Guadazaón, adviertes una cañada que antiguamente fue paso obligado de las columnas romanas camino de Emérita y Cesaraugusta. Era la vía 31, la que se abría en dos caminos, uno hacia Valdemeca y otro hacia Tierra Muerta. Después, el cruce de trashumancia te hace lugar de paso con abrevaderos, tres por más señas: Milano de Arriba, Milano de Abajo y del Moral, en lo que bien se llama la Cañada de los Oteros. Ahí está el Hoyo, ese lugar de amplia vega, ricas aguas y la corrida del Guadazaón, el río moruno por excelencia.

Este lugar es Cañada del Hoyo, término que define en toda su extensión el contenido mediático de su emplazamiento e historia. En una cañada, bien alimentada por las aguas del río ya citado y además donde el pasto abunda para cría de una ganadería lanar venida a menos por el tiempo; luego, sus Oteros que la definen y al final el Hoyo donde se almacenan rentos, tierras de cultivo, aguas y manantiales y entre sus divisas, el pino y el agua en bellas lagunas de ensueño.

Campanario de la iglesia parroquial

Campanario de la iglesia parroquial

El caserío es digno, pues lo cuidan y mantienen. Aquellas casas de mampostería, encaladas y con alguna rejería expuesta, ahora, han dado paso a otro tipo de construcción donde la piedra y madera cubre espacios para hacer renacer la estructura serrana en edificación tradicional que tanto se añora. Es un pueblo austero pero acogedor, por sus trazado y por sus gentes.

Pero aunque circules luego en el caserío por la Plaza de Abajo, la de Arriba, donde está el Ayuntamiento y esa fuente hermosa, el interés va subiendo al seguir por la calle San Cristóbal y bordees el lavadero para, llegando nuevamente a la plaza, ahora llamada Mayor, te acerques con disimulo a esa iglesia con pórtico de antaño que, luego en el XIX, el gran maestro Aldehuela trabajara dentro porque la Virgen de las Nieves le bendijera.

Es un buen lugar este de Cañada, lo es desde tiempos inmemoriales, porque lo dice su castillo del Buen Suceso, en la loma donde duerme el pueblo. Ahora, su gran torre del homenaje, llamada de Isabel II por su incidencia en la guerra de la carlistada, es el emblema de una fortaleza rehecha, por esa familia Recuenco, haciendo del lugar una envidia de la “alredorá”.

El Castillo de Cañada del Hoyo, Cuenca

El Castillo de Cañada del Hoyo, Cuenca

Nos dicen los papeles viejos, que este lugar de Cañada fue aldea de Cuenca cuando se repobló, después pasó a los señoríos de los Albornoz cuando Enrique II se lo confirmaría, para llegar a ser propiedad de los Marqueses de Cañete, aquellos Hurtado de Mendoza, quienes fueron los que le darían solera y renombre. Fue en las algarabías de Cuenca, entre Álvaro de Luna y los Hurtado y eso se puso fin al concedérselo en propiedad.

Y, ahora, en la modernidad, sales del lugar poblado, zigzagueas en carretera curvada y empiezas el paraíso del agua, envuelto en circulares lagunas, siete, que llaman dolinas en los libros como depresión propiciada por una fractura geológica, y que sirve de admiración al visitante por su forma, color y belleza.

Laguna del Tejo. Foto: Carlos Morcillo

Laguna del Tejo. Foto: Carlos Morcillo

El Tejo, Lagunillo del Tejo y la Cruz son las tres primeras que te reciben. En terreno público te advierten de su dibujo natural como una llamada a la evasión y el relax; luego, un poco más adelante y en terreno privado, cuatro te esperan ansiosas de que observes su color y su semblante rocoso: La Parra, la Llana, las Carderillas y las Tortugas. Aguas cálidas que sirven de hogar a tortugas, ranas y algún que otro pato despistado. La de la Parra es la más hermosa de todas, pero la de la Cruz o de la Gitana, advierte más atención por su leyenda, aquella que ensalza el amor como bandera del sentimiento libre y valiente.

Laguna de la Parra

Laguna de la Parra

Pues bien, amigos, no dejen de recorrer estos lugares de una Cuenca angosta, provinciana, pero bella, bellísima, en toda su extensión, graciando naturaleza con honestidad y humildad de unas gentes honradas. ¡Visítenlas que se acordarán¡

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revista 50




CONSUEGRA (Toledo), UNA ROSA EN EL CAMPO DE SAN JUAN, por Miguel Romero Sáiz. Académico C. de la Real Academia de la Historia

Panorámica de Consuegra

Panorámica de Consuegra desde el cerro del Tío Calderico

Entre las mieses doradas que abren senderos luminosos por doquier, el Campo de San Juan enaltece el paisaje toledano, un paisaje donde la historia cuajó tremendos aconteceres que hicieron grande su espacio.

Iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz

Iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz

Mancha Baja o tierra de anchuras indefinidas, donde le horizonte confunde en la misma línea sol y tierra, habitada y deshabitada, llena de brillos especiales donde caminan labriegos, pastores y hombres nobles que hicieron tierra de terratenientes en otros tiempos y se gestaron grandes hazañas de poderosos y de humildes. Tierra donde el Quijote Quijano a bien tuviera hacer andanza y donde Sancho cubriera de buena cocina sus angosturas estomacales.

Plaza Mayor de Consuegra

Plaza Mayor de Consuegra

Ahí está ese Campo regado por las bondades de un San Juan batallador que a bien tuviera dejar aquí espada y cruz para que su Orden, primero llamada de San Juan y luego Malta, fundiera nombre y raza. Es aquí, en las riberas que bien circundan los ríos Tajo y Guadiana, donde se alzan bellos lugares habitados, tal cual Madridejos, Urda, Tembleque, Arenas, Argamasilla, Puerto Lápice y Las labores, primando en esencia ese lugar que hoy nos trae a semblanza señera, donde ondea con enseña de poder e hidalguía el bello castillo de Consuegra, el mismo que levantaran los árabes dominadores de aquel reino taifa de Toledo.

“…Y si en mi Valencia

amada,

No me hallaréis a la vuelta

Peleando me hallarades

Con los moros de Consuegra…”

Molinos de Consuegra

Molinos de Consuegra

Tal vez, allí donde acampan buenos labriegos de fina estampa, sobrevive aquel lugar que hiciese huella el romano cuando habitó Consabrum, poniendo un anfiteatro para abrir fastos de honor, tiene más pasado rico que pobre y digo rico en naturaleza e historia. Romanos sabios que dieron paso a los árabes conquistadores.

Castillo de Consuegra

Castillo de Consuegra

Y es, en aquellos finales del siglo XI, cuando la historia nos habla de hechos de leyenda que hacen más grande Consuegra. Conquistada Toledo en 1085 por Alfonso VI y verificada la entrada de los almorávides en España a la llamada de Al-Mutamid de Sevilla, todo alcanzó situaciones de extrema dificultad, más no en vano en el año 1090 Castilla tomaría posesión de esta gran fortaleza castellana, muy notable a la sazón, pero que muy pronto, unos años después, sufriría el acoso de los temibles almorávides donde Alfonso de Castilla intentaría resistir, perdiendo la batalla y refugiándose entre sus muros firmes.

Finalmente, tras la batalla de Uclés, el castillo de Consuegra caerá en poder de los bereberes y solamente en 1147 será reconquistado por Alfonso VII cuanto toda la comarca de Calatrava caiga en sus manos.

Y aún antes en el famoso Liber Regum nos dice que “…este Mio Cid el Campiador ovo por mugier a doña Ximena, nieta del rey don Alfonso, filla del comte don Diego de Asturias, et ovo della un fillo et dos fillas, et el fillo ovo nombre Don Diego Ruyz, et mataronlo en Consuegra los moros; de las fillas, la una ovo nombre doña Cristina, la otra doña María…

¡Qué buen lugar para morir¡, pues en estas tierras la sangre noble correría a raudales, tal cual bien dijeran Crónicas del tiempo.

Al tiempo, sería la Orden Militar de San Juan, con sus insignes caballeros sus deudores como señores a bien tener, defendiendo estas tierras durante todo el siglo XII frente a almohades, reorganizando las aldeas y tierras de pan llevar, repoblando con buenas gentes que ahora heredaron esa raza y carácter y haciendo cabeza de un Priorato poderoso.

Interior del Castillo de Consuegra

Interior del Castillo de Consuegra

Pero yo quisiera resaltar su bello castillo. Construido a la usanza de una fortaleza de órdenes militares cumplió con buen tino su función. Primitiva planta árabe sin huella actual, con un gran recinto externo en amplísimo albácar o patio de armas con unas amplias dimensiones que llegan a alcanzar unos doscientos metros de longitud.

En su interior, unos molinos construidos en época reciente le dan el simbolismo de su tradición, solariega y manchega, agrícola y belicosa, con esos cubos inmensos cuyo estado ruinosa, tal cual toda la fortaleza, le da ese aire de misterio que sus paredes encierran.

El largo pasadizo por donde anduvieran caballeros de la Orden, tal vez pudiéramos llamarlos juanistas del medievo, luego fue camino de aquel Hernando Alvárez de Toledo, allá por el XVI, cuando en su portada de acceso quedó bien plasmado el escudo de armas que lo dignifica.

Esas plantas circulares, auténticas y personales, desdentadas pero erguidas, tanto la del homenaje como las que definen su estampa hace de él, sinónimo de molino fortificado cuando a falta de aspas, encuentras en su Cerro de los Molinos, a estos últimos cabalgando en armonía, sino acertada por corte medieval, sí singular por emblema de futuro.

Fiestas medievales de Conuegra

Fiestas medievales de Conuegra

Un buen destino es este lugar para disfrutar de un turismo selecto. No solo en sus fiestas medievales, emblema regional, sino en ese Cerro Calderico con sus doce molinos de viento, recorriendo su Plaza de España o asistiendo a esas Fiestas de la Rosa del Azafrán.

Interior del Castillo de Consuegra

Interior del Castillo de Consuegra

Ahí, donde su castillo marca la solera de la historia, su gastronomía eleva los sabores hacia el infinito, sintiendo en el placer de transitar sus calles la somnolencia del descanso del guerrero o, tal vez, parlotear con sus habitantes, generosos y hospitalarios, haciendo de este lugar un emblema para toda Castilla La Mancha, tierra de hidalgos andarines y de sanchos atribulados, entre la tradición más honesta que riega costumbrismo, arte, naturaleza y bondad.

No dejen de visitarlo y admiren toda su estampa, es digna de ello. Yo así lo veo.

Vista de Consuegra desde el Cerro Calderico

Vista de Consuegra desde el Cerro Calderico

 

 Santisimo de la Vera Cruz

Santísimo de la Vera Cruz

revista la Alcazaba 47

 

Septiembre de 2013

 

 




CONSUEGRA, Toledo, UNA ROSA EN EL CAMPO DE SAN JUAN, por Miguel Romero Sáiz

Vista general de Consuegra

Vista general de Consuegra

Entre las mieses doradas que abren senderos luminosos por doquier, el Campo de San Juan enaltece el paisaje toledano, un paisaje donde la historia cuajó tremendos aconteceres que hicieron grande su espacio.

Mancha Baja o tierra de anchuras indefinidas, donde le horizonte confunde en la misma línea sol y tierra, habitada y deshabitada, llena de brillos especiales donde caminan labriegos, pastores y hombres nobles que hicieron tierra de terratenientes en otros tiempos y se gestaron grandes hazañas de poderosos y de humildes. Tierra donde el Quijote Quijano a bien tuviera hacer andanza y donde Sancho cubriera de buena cocina sus angosturas estomacales.

Ahí está ese Campo regado por las bondades de un San Juan batallador que a bien tuviera dejar aquí espada y cruz para que su Orden, primero llamada de San Juan y luego Malta, fundiera nombre y raza. Es aquí, en las riberas que bien circundan los ríos Tajo y Guadiana, donde se alzan bellos lugares habitados, tal cual Madridejos, Urda, Tembleque, Arenas, Argamasilla, Puerto Lápice y Las labores, primando en esencia ese lugar que hoy nos trae a semblanza señera, donde ondea con enseña de poder e hidalguía el bello castillo de Consuegra, el mismo que levantaran los árabes dominadores de aquel reino taifa de Toledo.

“…Y si en mi Valencia

amada,

No me hallaréis a la vuelta

Peleando me hallarades

Con los moros de Consuegra…”

Tal vez, allí donde acampan buenos labriegos de fina estampa, sobrevive aquel lugar que hiciese huella el romano cuando habitó Consabrum, poniendo un anfiteatro para abrir fastos de honor, tiene más pasado rico que pobre y digo rico en naturaleza e historia. Romanos sabios que dieron paso a los árabes conquistadores.

Plaza Mayor de Consuegra

Plaza Mayor de Consuegra

Y es, en aquellos finales del siglo XI, cuando la historia nos habla de hechos de leyenda que hacen más grande Consuegra. Conquistada Toledo en 1085 por Alfonso VI y verificada la entrada de los almorávides en España a la llamada de Al-Mutamid de Sevilla, todo alcanzó situaciones de extrema dificultad, más no en vano en el año 1090 Castilla tomaría posesión de esta gran fortaleza castellana, muy notable a la sazón, pero que muy pronto, unos años después, sufriría el acoso de los temibles almorávides donde Alfonso de Castilla intentaría resistir, perdiendo la batalla y refugiándose entre sus muros firmes.

Finalmente, tras la batalla de Uclés, el castillo de Consuegra caerá en poder de los bereberes y solamente en 1147 será reconquistado por Alfonso VII cuanto toda la comarca de Calatrava caiga en sus manos.

Escudos en la entrada al castillo

Escudos en la entrada al castillo

Y aún antes en el famoso Liber Regum nos dice que “…este Mio Cid el Campiador ovo por mugier a doña Ximena, nieta del rey don Alfonso, filla del comte don Diego de Asturias, et ovo della un fillo et dos fillas, et el fillo ovo nombre Don Diego Ruyz, et mataronlo en Consuegra los moros; de las fillas, la una ovo nombre doña Cristina, la otra doña María…

¡Qué buen lugar para morir¡, pues en estas tierras la sangre noble correría a raudales, tal cual bien dijeran Crónicas del tiempo.

Al tiempo, sería la Orden Militar de San Juan, con sus insignes caballeros sus deudores como señores a bien tener, defendiendo estas tierras durante todo el siglo XII frente a almohades, reorganizando las aldeas y tierras de pan llevar, repoblando con buenas gentes que ahora heredaron esa raza y carácter y haciendo cabeza de un Priorato poderoso.

Pero yo quisiera resaltar su bello castillo. Construido a la usanza de una fortaleza de órdenes militares cumplió con buen tino su función. Primitiva planta árabe sin huella actual, con un gran recinto externo en amplísimo albácar o patio de armas con unas amplias dimensiones que llegan a alcanzar unos doscientos metros de longitud.

Vista de los molinos y del castillo

Vista de los molinos y del castillo

En su interior, unos molinos construidos en época reciente le dan el simbolismo de su tradición, solariega y manchega, agrícola y belicosa, con esos cubos inmensos cuyo estado ruinosa, tal cual toda la fortaleza, le da ese aire de misterio que sus paredes encierran.

El largo pasadizo por donde anduvieran caballeros de la Orden, tal vez pudiéramos llamarlos juanistas del medievo, luego fue camino de aquel Hernando Alvárez de Toledo, allá por el XVI, cuando en su portada de acceso quedó bien plasmado el escudo de armas que lo dignifica.

Molino

Molino

Esas plantas circulares, auténticas y personales, desdentadas pero erguidas, tanto la del homenaje como las que definen su estampa hace de él, sinónimo de molino fortificado cuando a falta de aspas, encuentras en su Cerro de los Molinos, a estos últimos cabalgando en armonía, sino acertada por corte medieval, sí singular por emblema de futuro.

Un buen destino es este lugar para disfrutar de un turismo selecto. No solo en sus fiestas medievales, emblema regional, sino en ese Cerro Calderico con sus doce molinos de viento, recorriendo su Plaza de España o asistiendo a esas Fiestas de la Rosa del Azafrán.

Interior del castillo

Interior del castillo

Ahí, donde su castillo marca la solera de la historia, su gastronomía eleva los sabores hacia el infinito, sintiendo en el placer de transitar sus calles la somnolencia del descanso del guerrero o, tal vez, parlotear con sus habitantes, generosos y hospitalarios, haciendo de este lugar un emblema para toda Castilla La Mancha, tierra de hidalgos andarines y de sanchos atribulados, entre la tradición más honesta que riega costumbrismo, arte, naturaleza y bondad.

Castillo de Consuegra

Castillo de Consuegra

No dejen de visitarlo y admiren toda su estampa, es digna de ello. Yo así lo veo.

 

 

 

Miguel Romero Saiz

Académico C. de la Real Academia de la Historia

Septiembre de 2013

LA ALCAZABA 47