LA POESÍA DE PAOLA SUSANA SOLORZA

Paola Susana
Paola Susana

Nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Estudios de las Mujeres y de Género por la Universidad de Bolonia, Italia y la Universidad de Oviedo, España. Actualmente, Doctoranda de la Universidad de Buenos Aires en el área de Literatura Latinoamericana, con especialidad en Estudios de Género.

Se define a sí misma como «una viajera incansable» y fue precisamente su vocación por las letras la que hizo posible  su estancia en Europa entre 2009 y 2011 como becaria Erasmus Mundus. Cuenta en su haber con premios nacionales de poesía y varias menciones de honor. En 2008 publicó su primer libro de poesías Contigüidades: Un mundo.

 

A resguardo de la cordura

Con una tela negra

que la cubre entera

en su pose de Buda.

Ambas manos sostienen el trapo

por encima de la cabeza.

Así escondida vocifera

y anónima en su carpa de gritos,

dice más de lo que antes decía

cuando entre ella y su manto

todavía había algo de cordura.

Su rumor se cuela

en el oído del porteño,

que avanza entre oropeles de gente

con el paso mecánico del mediodía,

a comer en un puesto cercano

mientras el sol caldea el asfalto.

En la vereda, todos saltan

o le dan un rodeo

al bulto negro del centro,

donde aquella mujer

separa del mundo

su ignota figura.

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El golpe

Tiene el pecho de agujeros.

Afuera, vacío.

Adentro el corazón

que late la carne

y la mochila pesada

sobre espaldas dormidas.

Afuera,

no siente.

Un hombro se atrinchera

bajo el mentón inclinado,

en un solo gesto, lejano.

La mano cae a un costado

con los dedos en curva,

como si acaso el aire

fuera una pelota invisible

ahuecando la palma.

Adentro, la intención del gesto.

Afuera, la mano cerrada,

dedo con palma,

ya sin aire,

el puño… y el golpe.

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Camino y escribo

Hay un mundo ahí afuera

tan diferente del que llevo dentro.

Ataca con puñales de espanto

en un juego insano

de complicidad y silencio.

Pero mi voz no se aplaca.

Soy el grito que desanda la indiferencia.

Escribo por mí,

escribo por tantas y por tantos…

Escribo con la mano laboriosa

que intenta derribar obstáculos.

Escribo en lucha,

porque la injusticia fortalece mi mano

y empodera mi palabra.

Escribo en el camino

y mis huellas son las palabras

que el viento erosiona

pero no lleva.

Escribo como una mujer

que se quiebra y resiste.

 

 

 revista 54

 

 

 

La escriba

 

Quise matar a la que escribe

pero ella renace,

todo el tiempo renace.

Vive agazapada en la sombra,

la presiento

como un latido

dentro mío,

crece.

 

La muerte

es un sueño gris,

ladrona indebida.

Si ella muere,

yo no vivo.