Paralelismos entre los cuentos de Justo Sotelo, Cortázar y Borges, por Almudena Mestre Izquierdo

Paralelismos entre los cuentos de Justo Sotelo, Cortázar y Borges en su libro Cuentos de los viernes Ediciones Bartleby

Almudena Mestre Izquierdo

Cuentos portada - copiaA través de las imágenes que Justo Sotelo describe en su libro Cuentos de los viernes se alcanza la construcción fantástica por medio de un elaborado trabajo psicológico que él mismo crea para alcanzar la ficcionalidad en su forma narrativa. Ese efecto ficcional lo demuestra en una sucesión de relatos cortos en tres partes bien definidas y estructuradas dentro de una historia de amor entre dos personajes, Él y Ella, sin nombres ni pertenecientes a ningún lugar concreto. Por medio de sencillas estructuras semánticas y sintácticas el autor nos introduce en un mundo de símbolos e imágenes, puras metáforas estilísticamente hablando, donde se mezcla la realidad y la ficción, lo divino y lo humano, el cuerpo y el alma, creando de ese modo una metamorfosis literaria a través de un juego imaginativo de palabras.

Los pensamientos filosóficos del autor se plasman con profundidad en cada de las partes ahondando del mismo modo en sus influencias y preferencias literarias. Así, al igual que Borges, es poseedor de la cultura clásica que incide en los griegos y latinos, donde vive y lo transporta a sus relatos por medio de un mundo ideal repleto de símbolos y de alusiones míticas. El relato por lo general en Sotelo es trascendente a la realidad. En el espacio que describe en las partes que integran su libro de cuentos sobrepasa esos hechos reales y los integra en un mundo fantástico. Al igual que Borges los relatos de este libro entran en una metafísica del tiempo, el espacio y el infinito. La vida y la muerte en ambos se dan la mano así como el tema de la inmortalidad del alma. La ficción se encarna con la realidad y a través del origen de todos los temas que Justo Sotelo alude en sus cuentos, se llega a desengranar el sentido de la vida.

En la primera parte del libro, UNO, los personajes comienzan a despojarse de interior, de su yo, de su propio ser. Sus cuerpos trascienden a lo más profundo del hombre; los besos, los deseos, los sentidos forman parte de un entramado sensorial en el que el hombre y la mujer despliegan su propia imagen humana. Los olores, los sabores, las percepciones de cada silueta corporal despiertan a la vida demostrándolo por medio de sensaciones que se transmiten poco a poco, en sentimientos. Es el origen donde afloran los deseos a través de los sentidos. El cuerpo humano denota belleza y armonía para el autor y así lo demuestra en sus descripciones de miradas románticas entre estos dos amantes sin nombre ni origen determinado. Las dos almas se tocan, se palpan, se acarician, sobrepasan los límites del deseo carnal y trascienden a lo espiritual.

Las olas acarician sus pies y rozan su piel, sus pisadas quedan clavadas en la playa mientras ellos mismos se miran, se tocan y se besan. Allí, en la playa quedan los recuerdos, anhelos y deseos, pensamientos y vivencias de los seres queridos y se plasman en huellas indelebles. El tema del doble lo aborda a través del reflejo del ser y la alteridad. Ese yo intemporal es también típico de Borges; el tiempo se diluye en el olvido de los amantes donde los deseos se transforman en literatura en esa segunda parte, DOS, para lanzarse a una eternidad sublimada y fundida en un solo cuerpo y en un solo espíritu. Sus almas se funden en el universo y se encuentran a través de imágenes de su infancia y de sus recuerdos por medios de sombras y claroscuros llenos de esplendor y gloria. Los espacios interiores al igual que en Borges no están regidos por las leyes físicas y las sensaciones sonámbulas de los personajes se anclan en ventanas flotando en un universo lleno de escenas o scripts que marcan la realidad; por medio de la música o la escultura mostrada en los relatos de esta segunda parte se representan los sueños de ambos en donde el narrador, en tercera persona demuestra una simbiosis con esas propias escenas a veces, ambientadas en un mundo de imágenes, fotografías, lienzos, instrumentos musicales, mensajes literarios. El enigma a desenmascarar es un amante perfecto con el novio embrujado del misterio y de la noche.

El crecimiento entre los amantes a través de esta segunda parte es fusión de mentes, almas y cuerpos en un mundo místico. La esencia de los cuerpos llega a o más sublime en el espacio y en el tiempo mediante metáforas y alegorías con finales a modo poético en cada cuento. Hay un claro desenmascaramiento de cada personaje ante el otro, un despojarse de la máscara del propio ser para fundirse con el otro en el vacío existencial.

Firma de su libro en el Café Este Oeste - copia
Justo, en la firma de su libro en el Café Este Oeste –

El mundo de los espejos aparece como una ventana abierta; cada personaje se traslada al yo más interno, al “ello” y se sumerge en el tiempo. Él y ella son meros artificios de pasillos internos que deambulan por las sombras y se transforman en el Otro. Siempre existe un personaje genérico, un tercero que da una amplitud al espacio y al tiempo donde entran y salen de la escena los dos principales. Existe como en Borges, una clara perfección en el lenguaje y es tan original en sus ficciones como lo es él en donde la metafísica y la lógica de su razonamiento hacen eco de su presencia. Tanto es así que se refiere a él en uno de sus cuentos y lo titula La Biblioteca universal paralelo al cuento de La Biblioteca de Babel del propio Borges. Existe un fuerte paralelismo entre este precioso cuento y su última novela Las mentiras inexactas, en la cual se refleja en sus páginas, la metáfora de la alondra. Se entrevé su amor por la literatura.

Julio López Hernández homenajeó a García Lorca para conmemorar su cincuenta aniversario en 1984 del estreno de su obra Yerma en el 1934 con una escultura de García Lorca con una alondra en las manos. Aparece esculpido con ese diminuto pajarillo en la Plaza de Santa Ana, donde se dispone a volar. Es expresiva y creativa en donde Julio López logra un gran realismo a través de la persona. Del mismo modo, esa plaza de Santa Ana, cerca de la calle Príncipe encontramos el escenario de la novela de Justo Sotelo, Las mentiras inexactas, dentro de una librería donde el amor se desdobla a través de la literatura. A su vez, recrea mundos paralelos y en ambos mezcla realidad y ficción a través de su amor por la poesía, la filosofía y la literatura. Los cuentos del autor se plasman en fantasías a través de los sueños, se pasa de lo onírico, de lo fantástico. De ahí puede ser que el título del relato Tierra mítica reflejase ese mito visto en nuestro tiempo desde un punto de vista sensorial, en donde el amor trasciende por un camino, un sendero a través de la pura metáfora del cuento que nos ocupa. Las Poéticas a lo largo de la historia a las que Justo Sotelo hace referencia nos recordarían a las referidas en el libro de Javier Gomá Lanzon, Tetralogía de la ejemplaridad, en donde por ejemplo la Poética de Aristóteles sería una imitación de la Naturaleza, una relación con la danza y la música. Aquí tañen sin cesar las campanas de una iglesia y recuerdan el amor incesante que reina en la naturaleza a través de la música. Y por qué no decir también que Jenofonte opinaba que en el mundo surgía una imitación de lo invisible, del carácter del alma reflejada en los cuerpos. En esta segunda parte se intuye en el cuento El Grial, según García Berrio, la descripción de los regímenes temporales del imaginario, estudiados y descritos por Durand en su libro Las estructuras antropológicas del imaginario. Los símbolos del régimen nocturno o digestivo plasmado en el relato como percepción de la noche, el caos, la muerte se describe en la tierra agrietada, el cáliz, el hoyo…en donde se simboliza la eternidad infinita.

El autor en el cuento El Thriller hace alusión a su amigo Cortázar leyendo Continuidad de los parques, puro ejemplo del realismo mágico o realismo fantástico donde prima igual que en él mismo, la minificción y la metaficción, provocando así una similitud entre los dos de algunas situaciones temporales laberínticas. Tanto Borges, Cortázar como Justo Sotelo son tres enamorados del mundo clásico llenos de lógica y simbología, de razón y ser, de logos. En la tercera parte, TRES, la belleza y la contemplación tienen lugar en cada relato corto y breve donde la fusión de Él y ella es absoluta y completa en el propio universo. La creación y la estética alcanzan el clímax en la poeticidad de los cuentos en donde las diferencias estilísticas alcanzan la sublimación del ser humano. Existe una fuerte plasticidad en estos textos en el que la propia vida se llena de lenguaje; se recupera el sentido de la civilización por medio de la palabra, el arte, la filosofía y como no, del amor que ellos mismos se profesan. Él y ella son nombres universales como fundamento de cualquier obra literaria y más en este género narrativo donde el valor antropológico es el origen de los Cuentos de los viernes. Así, el autor refleja de forma muy correcta coincidiendo con Greimas una serie de relaciones de los dos personajes principales.

Justo Sotelo
Justo Sotelo

Existe un deseo, una comunicación con el otro y una participación o fusión con él. Por tanto, los actores o personajes se presentan como una mera unidad lingüístico-léxica del discurso; las acciones de cada ser se definen por tanto, como códigos artísticos con su propia personalidad, diría Barthes. El narrador en tercera persona actúa en los cuentos como un autor implícito que se proyecta y se define él mismo en cada relato. En los textos aparece el pensamiento del autor, ya sea filosófico o alusivo a la literatura, y define por tanto, la categoría literaria y humana del relato.

Este narrador de los cuentos es fundamental puesto que no hay relato sin narrador. Los cuentos se narran desde la primera parte hasta la última para establecer una serie de funciones tales como la narrativa, metanarrativa, comunicativa, testimonial e ideológica. Se acercan narrador y lector y se fusionan en la propia narratividad. Al igual que en Cortázar el lenguaje de Justo Sotelo es coloquial, asequible y accesible a todo tipo de lectores que se acerquen a ellos. Ambos intentan penetrar en un laberinto fantasmal del cual a veces no pueden escapar en los relatos. Quedan atrapados en mundos fantásticos donde el relato leído en voz alta adquiere un ritmo y diferente oralidad. Los animales míticos y bosques fantásticos nos recuerdan a la similitud de los mundos paralelos reflejados en la ficción. La mímesis y los Clásicos, la filosofía actual, la lógica, la metafísica…influyen en la forma de ver el mundo Justo Sotelo mientras que sus cuentos nos conducen a la percepción de la belleza, la sensualidad y la inmortalidad del amor…El hombre se funde en el espacio y el tiempo a través de estos cuentos que son el sabor y la esencia de la vida.

Justo Sotelo2 - copia

revista 64

image_pdfimage_print

1 comentario en “Paralelismos entre los cuentos de Justo Sotelo, Cortázar y Borges, por Almudena Mestre Izquierdo”

  1. Javier Barraca

    Gracias a Almudena Mestre por colaborar en el dar a conocer a este interesante texto y a su autor. Me han parecido de especial valor sus analogías y comparaciones con la cuentística de Borges. También sus referencias a lo filosófico. Enhorabuena. Dr. Javier Barraca

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Código anti-spam *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.