POESÍA DE MARCELA PREDIERI, página al cuidado de Nicolás del Hierro

Marcela
Nació en Argentina, en su capital, Buenos Aires. Reside en Mar del Plata desde. Ha publicado los siguientes poemarios: Sangre de Amarras, ed. Nuevo Milenio, 1989; Invierta un hijo, ed. Nuevo Milenio, 1991,  La Pancarta, ed. Martín, 2000 y  Los Andamiajes del Miedo, ed. Martín, 2002. Participó en las siguientes antologías: Clepsidra Taller ’86, 1986; Anuario Argenta de Poesía, 1989; IV Antología de la Poesía Joven Argentina, 1989; Premio Leopoldo Marechal, (poesía) 1991; Anuario del Cuento Infantil, ed. Alción; Celajes, (cuentos) 1997; Cuentos y Poesías, ed. Albatros (1998) En siete días (poesía), 1998; Del Papelero (cuentos), 2000, Te cuento un cuento, (infantil) (2000), Poetas y Plásticos Unidos en el Arte, (pomas ilustrados) (2001). Poemas de La Palabra, 2003, Anthilogya (poemas), 2004; Metamorfosis Urbana (cuentos) 2004, estos últimos de Ed. Martín, Las Voces del Mundo, C. Hispanoamericano de Artes y Letras, Uruguay 2005; Mar del Plata Bardo (poemas) 2005; No hay que matar a la madre (cuentos) 2005; Sucedió en Mar del Plata (relatos) 2005; Nube Sube (cuentos infantiles) 2005. Coordinó y participó en la novela experimental Puzzle (escrita en colaboración entre 10 narradores). Ha integrado los staff de diversas revistas literarias, dirigido dos (La Mazmorra y La Avispa) y es colaboradora del diario La Capital, de Mar del Plata. Como defensora de la integración de las artes en 1990 colaboró en “El teatro de la pintura” organizado por UBA como guionista; participa en recitales poéticos, coordina distintos ciclos del tipo “Café Cultural” en La Rada -Centro Cultural de Arte y Salud-, participa y organiza distintas muestras de escritores junto con artistas plásticos, músicos y actores; asiste regularmente a colegios fomentando el libro y el acercamiento con el lector, y es frecuentemente convocada para dar conferencias u oficiar como jurado de concursos literarios
Pasamos a poner unos poemas de su autoría.

HAY QUE ENSUCIARSE LOS OJOS

Hay que ensuciarse los ojos
y ver sus cuellos que se arquean
a abrasar la muerte
Hay que mirarlos
como árboles amarrados a sus huérfanos
entre el polvo y las barajas
A ellos
de hembra alguna
que tienen precio de orgía
y besan  en el agua
las huellas del deseo que saben mutilar
que sólo conocen la lengua de su espejo
Que no pueden evitar
ser soga de mendiga colgada a sus monedas
pan en la boca de un tigre
nudillos al borde de no importa qué plegaria manoseada
Hay que saber desnudarles el pellejo
sepultar sus rodillas
masticarlos como a hostias
desgastarlos como a un centavo ciego
y dejarlos inmóviles de tiempo
para ver lo que esconde la sepultura de sus cejas
y descubrir por fin
que lloran como cualquier mortal
y que como a cualquier mortal
la madre los traiciona
Y serán tan bellos cuando lloren
cuando los veamos morder con oficio de Dios
ese miedo de pájaro a subirse a los ojos de los gatos
mientras yo los araño
 

NO ME QUIERO BAÑAR

El agua me arranca de tu cuerpo / no tan suave  / ni tan lento
como tu lengua arrasando mis costillas//Me viola los espacios prendidos a tus ojos /// Una voz de tango resuena atrás de los relámpagos que lamen el acantilado //
El agua me lame / tus manos se derriten en mis senos / Las acompaño con espuma hasta las rodillas quebradas / que ayer / fueron súbditos de un tirano
que latigó saliva y perros //
Todo es negro / como el orgasmo en el que caigo sin querer // Y sin patena caigo / hostia de tus manos // Pero no hay milagro /
La espuma y tu cuerpo se van por la rejilla //
Resbala tu mirada de mi boca / tu lengua interminable de mi ombligo /
tus dedos de mi piel muerta de frío ahora / muerta de miedo / pura sed de roca y tigre // y la sábana se hace tundra // El agua me está huyendo / se envuelve en grito / aquieta mi cabello erizado de palabras ///
Bebo un sorbo que termina de enmudecer tu sabor a vino y sed / musgo y espejo // Vuelvo a ser rata / aunque seas vos el que repta por las cañerías
y se hace túnel río mar / cada vez más rápido / cada vez más lejos /
cada vez más viento y más pasado //
Mientras / yo me seco lentamente / y busco a ver si ha quedado algo de tu color /
tal vez en las axilas / entre los dedos de los pies //
Me miro en el  espejo // Estoy tan blanca de vos ///
Es el día uno de la espera / es el día uno de la sed y los trapecios // Habrá que gestar equilibrios / pernoctar pájaro //
Me recorro con miedo de agujas el escote / el cuello // Nada //
Me barro la boca de tu boca / las sienes de toda fotografía sepia
que no conduzca hasta esos ojos / donde el agua no penetra /
y vos / me seguís besando///
 

PARADOJA DE LIBERTAD

Desgarran blasfemia y luto
a la sombra talada de la muerte
Entre azahar y ripio ha muerto el gigoló
El que había besado las bocas de los hombres
devaneando entre ruedos
como un esquife su lengua apócrifa
que había bebido la inocencia de los muslos
No hay grito más profundo
que el centro de una mujer donde él ya no será
Amoratada de vino   la lengua del beso
envuelve con rouge a las conciencias
La flor del invierno huye entre jadeos
incienso y sudor
sábanas húmedas
El amaba la inocencia y la lujuria
Y las prostitutas abrían sus corpiños
para cobijarlo   débil
entre miel y organza
El era virginidad fértil de consuelos
Ellas lo amaban
Y caían en la red de sus abrazos
con vértigo de ser ausencia los tactos
Ellas amaban su látigo y su risa
El las amaba
Mas allá todo abismo es casto
la aguja del verano intenta pernoctar en el desierto
Pero el gigoló cerró su abrigo para entibiar a otra mujer
y fue entonces la primera piedra
y por monedas besadas de rouge entregado como Judas
Ahora bailan bautismos negros las señoras
Con una cuerda arrojada hacia lo alto
lo ahorcan
lo bendicen

 

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1 comentario en “POESÍA DE MARCELA PREDIERI, página al cuidado de Nicolás del Hierro”

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