LAS CARABELAS Y EL ANDALUCISMO EN COLOMBIA, por Ramiro Lagos, Poeta y Escritor
Al invitame la Alianza Hispanica de Greensboro a celebrar el Dia del descurbimiento de Amerca, traigo a la celebración mi pluma andalucista, comenzando por la mención de las carabelas de conquista. Y la primera es “La Niña”, poetizada en mi viejo soneto de “La carabela conquistasda”:
La conquista de América termina?
Su tierra virgen se entreabrió en corola.
Quedó la tierra; más la virgen sola
se unió al conquistador de cumbre andina.
De aquella unión bizarra y colombina
surgió el Colón del Ande que tremola
para hacer la conquista a la española:
cara al mar un velero se avecina.
Hizo mi corazón, barco en reversa,
la conquista de América a la inversa,
y al conquistar… de España se encariña.
Así una tarde cuando alzaron velas
frente al mar otra vez las carabelas,
le había robado al español, «la niña»…
«La Niña», concebida dentro del terreno del mar histórico, partió, como se sabe, de Palos de Moguer, puerto andaluz, y se me ocurre imaginar, que más tarde, con aquesta carabela de conquista cordial, se formó el primer puente flotante de una floreciente hispanidad, conquistadora y conquistada de América.
Conquista fácil, a lo andaluz, porqque los andaluces conquistaron a América con claveles a diferencia de los que la conquistaron con la espada De todas maneras, habrá que darle a “La Niña’ el papel simbólico de haber sido la cuna depositaria del primer viso de la cordialidad del Nuevo Mundo. Ella representa, como niña imperial, la naciente cultura conquistadora y conquistada dentro del nuevo espíritu criollo novomundano. La Niña enseña a balbucear el español de Antonio de Nebrija en su inicio caminero, sustituyendo, desde entonces, las zetas de la zarzamora, que nunca pudieron pronunciar lps morunos, por las eses de sabor dulce de los andaluces, que a veces se las comen, pero que terminan imponiéndose en el imperio de la lengua española de ultramar.. !Oh“La niña”!, !Oh las niñas suramericanas!, !Cuántas niñas criollas o mestizas arriban como imigrantes a la España bañada de sol andaluz!
“La Pinta”, acaso con pinta agitanada o moruna, es otra carabela que se proyectó allende los mares, difundiéndose en el paisaje cromático, o en el paisaje mestizo de la América colombina. “La Pinta” refleja lo pintorezco andaluz, donosamente asimilado al cúmulo de rasgos y gracejos del cromatismo tropical, cósmico, somático y anímico. Fue otrosí, “La Pinta”, una simbólica carabela picaresca, cargada de gracia y de buen humor, habiéndose creado con ella en el ambiente colombiano, el humorismo apicarado, rayano a veces, de humorosidad festiva..
Otra fase de “La Pinta” sería la de los “pintejas” en la picaresca de El Buscón quevedesco, cuyo protagonista clave se hubo de colar con los andaluces y castellanos en las aguas emigradas de la aventura, para aparecer en El Carnero, primera obra de relatos picarescos y novelescos de La Nueva Granada virreinal. Tuvo La Pinta esa gracia genial de poner a dialogar a todos los “pintas” y “pintejas” del realismo español y de la realidad novomundana, sin excluir al Don Juan Tenorio, sevillano, convertido alli en un picaflor tropical.
“La Santa María” es la tercera carabela que se quedó anclada simbólicmente, en forma de ciudad, en la costa atlántica de Colombia. Allí tomo el nombre de Santa María La Antigua del Darien. Ella fue testigo de la odisea fluvial del conquistador Jiménez de Quesada quien, venciendo como un coloso, las selvas del enmaranñado rio Magdalena, llegó a escalar el altiplano andino para fundar a Santa Fé, sede del Nuevo Reino de Granada. Santa Fé comn la ciudad granadina de Espana, son nombres de reminiscencia andaluza, eslabones aún, no perdidos, de una vieja y nueva hispanidad . .\
El anclaje histórico espiritual que hay entre Colombia y Andalucía, lo es tambien en el campo religioso. Y he aqui otra vez la Santa María convertida en transportadora del amor a María, la concebida sin mácula que canta en versos el poeta sevillano Miguel Cid. Su hijo, Jacinto Cid, tambien sevillano vivió, se casó y dejó el espíritu andaluz en Cartagena de Indias . Coincidencia histórica, digna de anotarse fue que incluso los enconados antagonismos en pro y contra de María Inmaculada ocurrieron simultaneamente en 1615 tanto en Sevilla como en Cartagena de Indias. Aquí se defendió por influencia del eco batallador mariano de los sevillanos, a la Virgen Inmaculada La Santa María.
Saltando del mas de las carabelas, al terreno del andalucismo en Colombia.se puede decir que lo andaluz, en su profundo sentir musical, no sólo estuvo asimilado al espíritu colombiano, por medio de sus pasodobles taurinos de un ”Ay Manizales del Alma!”, sino también con ese cante jondo alusivo a Colombia de las coplas “Colombianas” andaluzas. Recuerdese al “cantaor” gitano en su expresion flamenca:
“Vente conmigo a Colombia,
paloma del alma mía,
donde tengo yo un ingenio
pa’ vivir toda la vida
donde yo quiero quererte
y adorarte noche y día.
Cuando te veo entre flores,
asomada a tu ventana,
son tan lindos, tus colores
y es tan bonita tu cara,
que despiertas mis amores,
y te quiero, mas que nunca, colombiana.”
Lo andaluz con ese otro cante de saeta profunda y con ese ritualismo de nazarenos solemnes, con toda su liturgia ostentosa, traducida en fervorosa demostración de amor a lo divino, es síntesis, de toda su tradicional andalucista. Sus imaginerías, sus cofradías, carrozas rocieras, sus acuarelas, sus jaranas, sus manoletes y sus mujeres morenas, contribuyeron a crear las más tradicionales gamas de afinidad con el ambiente colombiano, perdurado en las gloriosas ferias de Popayán, Manizales, Cali y Medellín. La Semana Santa en Popayán al estilo de la sevillana, los patios orientales al estilo de los andaluces, la reprodución de sus ferias y famosas corridas taurinas, demarcan la acuarela del andalucismo, como expresión popular de fervor, de júbilo y policromía. La ciudad de Manizales cantada por el poeta sevillano, Manuel Martinez Carrasco, se ha hecho acreedora al titulo de la Sevilla colombiana, por su famosa Feria de jolgorio internacional. Sevilla, Málaga, Córdoba, Andalucia del Valle del Cauca, son cuatro nombres entre otros que se relievan en el mapa del andalucismo colombiano y los acentos de los andaluces se han impuesto a lo largo de sus costas con sus variados ecos que pueblan nuestra fabla costera a lo larga de sus zonas comarcales..
No lejos de la Andalucía colombiana, esta Cali, por cuyas avenidas se pasea rítmicamente a sus aires, la gracia andaluza de sus palmeras femeninas. La torre mudéjar de Cali, contribuye a campanear la leyenda de que por alli hubo un artista de la Andalucia árabe enamorado quizás de una sultana criolla. Se piensa que por eso se le denominó a Cali “La Sultana del Valle del Cauca”. Y es en el “Paraíso” de esta ciudad donde se demarca dentro del más fino romanticismo ficcional la bella silueta hebrea y criolla de la “María” de Jorge Isaac, novelista y poeta, de ascendencia, posiblmte, de la judería cordobesa o sevillana..
La cuarta carabela simbólica que aún no hemos mencionado fue la que capitaneó ese «pescador de perlas», soldado sevillano, poeta y cura llamado Juan de Castellanos. Cantor en versificación prolífica de las conquistas del Nuevo Mundo, se descubre en sus páginas épicas el señorío arrogante de la famosa caudillesa india, que él llamó la Gaitana, por su parecido a una gitana, con el tronío de su Sevilla natal. Habiendo sentado reales en Santa Fe de Bogotá, al lado del docto Jiménez de Quesada, con este conquistador humanista, fundó quel sevillano la primera tertulia hispanoamericana, allí en el altiplano y Tunja donde se fogueaban tópicos renacentistas entrecruzados con el tradicional romance. Coincidencialmente, otro sevillano de nuestra época, Rafael Montesinos, fue co-fundador de la hasta hoy actunate. “Tertulia Hispanoamericana” en Madrid, en asocio de dos colombianos andalucistas: Rafael Gutiérrez Girardot, autor de un libro crítico sobre el poeta andaluz Antonio Machado y Eduardo Cote Lamus, bardo que creció líricamente a la sombra de Vicente Aleixandre, el gran Nobel andaluz del surrealismo hispánico.
Colombia, república de Presidentes poetas, mucho le debe al gran surtidor difusivo de la lírica andaluza desde sus primeros destellos. Si ciertos lampos renacentistas se filtraron a través de Juan de Castellanos, el arte barroco abrió su arco triunfal con la Influencia del gran paradigma de la poesía sevillana: Don Luis de Góngora. Con el barroco, se fundó en el Nuevo Mundo, incluyendo a Colombia, todo un imperio artístico. La iglesia de San Francisco, de Bogotá, continúa siendo hoy el palacio del arte barroco colombiano. Palacio que, en poesía, tuvo un príncipe heredero de la maestría de Don Luis Góngora, representado en Hernando Domínguez Camargo, el primer gran poeta colombiano. Alúdase posteriormente a un neoclasicismo tardío, en que el poeta humanista Don Miguel Antonio Caro, evocando a la Sevilla romana, traduce al latín el conocido poema de Don Rodrigo Caro «A las ruinas itálicas». Y ya en la época romántica y en los inicios del modernismo preciosista, manifiéstase copiosamente la influencia del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Cítese al espigador de Bécquer, en sus primeros contactos con la poesía, Don José Asunción Silva, el autor del famoso Nocturno exaltado por Unamuno. Aquel Nocturno de plenilunio, de luciérnagas fantásticas, de perfumes y música de alas. Aquel Nocturno blanco, plateado y alucinante, pudo haber adelantado sus metales preciosistas para el Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez, que en el intercambio de papeles iluminó la poesía colombiana con el movimiento piedraclelista. Fue ciertamente de Piedra y Cielo, libro del Nobel andaluz, del que se origino el nombre de Pedracielismo bajo cuyo signo se inspiraron los más famosos poetas colombianos de los años 50, como Jorge Rojas, Eduardo Carranza, Arturo Camacho Ramírez, Carlos Martín, etc. sin excluir a uno de los más andalucistas: Darío Samper. Concretamente lo andaluz lorquiano se manifestó en una eclosión de influencias melódicamente romanceadas como la que está antologada en la obra de Vicente Silva Pérez: Lorca bajo los cielos de Nueva Granada.
Desde mi ángulo personal, permítaseme que apostille mi modesta contribución andalu-cista por haber escrito “Noches de Granada“, poema incluido en mi libro de juventud, Canción entre Roca y Nube prologado en verso por el insigne poeta gaditano José María Peman. Hay que destacar, para concluir, que el gran lírico del andalucismo culminante es el poeta piedracielista Eduardo Carranza. Enamorado de Andalucía, su libro El Olvidado y la Alhambra. es de clara inspiración arábico-andaluza. Libro árabe, lo llama Dámaso Alonso, porque tiene, según él, «la melancolía de las grandes casidas apasionadas», Granada le inspira y vive sus aires poéticos y su leyenda, para evocar con esplendor lo que fue su Alhambra fantástica:
“Fue cuando el alma apareció en columnas.
Fue cuando el aire se agrupó en ventanas
y la luz en techumbre que sostienen muros de amor».
EL 12 DE OCTUBRE, ¿QUÉ CONMEMORAMOS? por Santiago Pólito Belmonte, escritor y Doctor en Historia
EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA, por Salvador Dalí
Una de las características salientes de los tiempos que corren es el afán controversial iconoclasta, tendiente a poner en tela de juicio -con razón o sin ella- muchos de los valores y las tradiciones vigentes en otros tiempos menos conflictivos, por ejemplo: el tema 12 de Octubre, sobre el cual escuchamos afirmaciones tan disparatadas como que el último día de libertad en América fue el 11 de octubre de 1492, como si antes de la llegada de los españoles no hubiera habido en América grupos dominantes y pueblos sometidos de manera sangrienta; o el que sostiene que no hay nada que conmemorar porque la conquista del continente americano fue un genocidio ejecutado por los europeos en detrimento de los habitantes precolombinos.
Por eso, en el breve espacio de esta nota, trataremos mínimamente de poner en claro qué fue ese acontecimiento universal, puntualizando los aspectos esenciales que hay para conmemorar.
Si como sostuvo Baruch Spinoza: La única verdad es la realidad, la realidad evidente es que hoy, desde Alaska hasta el Cabo de Hornos, América es el resultado de un mestizaje variopinto. Siendo el último continente que poblaron los seres humanos desde hace alrededor de 30.000 años, recibió los siguientes aportes migratorios: primero los grupos mongoloides provenientes de Siberia (Asia); a partir de 1492 el proporcionado por indoeuropeos (españoles, portugueses, franceses, ingleses, etc.) y casi simultáneamente el proveniente de África, con millones de negros arrancados violentamente de sus respectivos hogares. Si agregamos que desde fines del Siglo XIX otros muchos millones de seres humanos llegaron voluntariamente a América como inmigrantes y que en la actualidad continúan ingresando cientos de miles de asiáticos, tendremos que convenir en que la población del continente americano, desde el Norte hasta el Sur es eminentemente mestiza. Por último, si lo reflexionamos con sensatez, el significado de Día de la Raza asignado al 12 de Octubre , bien puede estar referido no a los europeos ni a los aborígenes, sino al producto de esa mezcla: los grupos mestizos.
Para completar ese panorama pensemos lo siguiente: América, ha sido considerada como Extremo Occidente, lo cual es otro acierto ya que los idiomas que se hablan en ella, más allá de las lenguas aborígenes que se conservan sobre todo en los ámbitos hispanoparlantes y prueban que no hubo tal genocidio, mayoritariamente son idiomas de Europa occidental: español, portugués, inglés y francés. Si nos atenemos a lo religioso, en ese mosaico multiforme que es América, lo que predomina es el Cristianismo con todas sus variantes y por último, por lo que se refiere a las formas de vida mayoritariamente vigentes, habrá que aceptar que el común denominador está constituido por una cierta cultura Mediterránea, cuyos componentes básicos son indoeuropeos, grecolatinos con ingredientes judeocristianos.
¿Por qué entonces no vamos a celebrar esa fecha memorable? Cantemos con el poeta
Doce de Octubre, honremos tu memoria
que trae ecos de cumbre y de montaña:
Un rayo de lo eterno en sol te baña
y te nombra el asombro de la Historia.
Una reina y un genio te forjaron.
Los argonáutas ínclitos marcharon
rumbo al azul, a conquistar un sueño
Y al divisar la Tierra Prometida,
la musa heroica sollozó vencida
y el mar augusto se sintió pequeño.
CRISTOBAL COLÓN, TOMANDO POSESIÓN PARA EL REINO DE CASTILLA DE LAS NUEVAS TIERRAS DESCUBIERTAS
Gracias a la llegada de Colón, más allá de todas las barbaridades cometidas (como en todos los contactos entre humanos a través de la Historia), la colonización española tiene a su favor la existencia de leyes y reales cédulas a favor de los aborígenes emanadas desde Isabel la Católicaen adelante, detalle éste que no registran otros colonialismos; los españoles acreditan en América la erección de casi treinta Universidades con nivel similar a las europeas, en los Siglos XVI , XVII y XVIII , mientras que en los ámbitos anglosajones la primera Universidad -Harvard- surgió en 1776 luego de la independencia de los colonos y en las Misiones Jesuíticas del Guayrá durante 150 años crecieron 30 pueblos aborígenes de entre tres mil y cinco mil habitantes, en cada uno, de los cuales se hizo realidad la utopía de una República Cristiana fundada en la igualdad, la libertad y la convivencia comunitaria. Si a todo esto agregamos que ennuestra América, hablamos, escribimos y rezamos en Español, lo que constituye una realidad que nos enorgullece, es mucho lo que tenemos para conmemorar y agradecer al cielo.
HUELVA, LUGARES COLOMBINOS, SUS PERSONAJES, por Tomás Martín-Consuegra Naranjo
MONUMENTO A LA FE DESCUBRIDORA
“En la margen izquierda del rio Tinto, cerca de su desembocadura, se encuentra una zona de terreno realmente privilegiada…El paisaje es de una singular belleza de extensos pinares abiertos a la intensa luminosidad del mediodía… La historia adquirió resonancia universal en este bello rincón andaluz… En él se encuentran enclavados los pueblos de Moguer y Palos de la Frontera y el Monasterio de la Rábida, cuyos solos nombres bastan para evocar una de las mayores gestas históricas: El Descubrimiento de América… Historia y arte alcanzan en estos lugares una maravillosa conjunción, y así, según la tradición, en la iglesia de Santa Clara de Moguer, oró Cristóbal Colón, antes de su salida a las Indias; en la de San Jorge de Palos, leyó el Comisario la pragmática por la que la Reina Católica autorizaba el reclutamiento de gente para el viaje, y la Rábida, en fin, fue para el descubridor, a la par que refugio, centro de estudios y enseñanza…”. (del decreto de 1967 que declaraba como conjunto histórico-artístico el sector denominado “lugares colombinos” en la provincia de Huelva).
PARAJE DE LA RÁBIDA, En el Muelle de las Carabelas podemos encontrar un réplica de las naos con las que Colón descubrió las américas. Este paraje pertenece al término municipal de Palos de la Frontera (Huelva).
Hoy día, dentro del Paraje de la Rábida podemos disfrutar, en un reducido espacio en torno al Monasterio Santa María de La Rábida, del Muelle de las Carabelas, el Foro Iberoamericano, la sede Iberoamericana de la Universidad Internacional de Andalucía, y el Parque Botánico de José Celestino Mutis, realidades monumentales y de interés turístico, científico y cultural que suponen un homenaje, tanto al Descubrimiento en la exaltación del inicio y regreso del Primer Viaje, como al Nuevo Mundo.
Pero una vez inmersos en estos maravillosos lugares, de todas las emociones que te embargan, se sobreponen sobre todas, la sobrecogedora admiración por todos aquéllos grandes personajes históricos que evocan y entre los que emerge, sobre todos: Cristóbal Colón, sin pretender un estudio exhaustivo, solo momentos de su estancia aquí, a nuestra manera, conscientes de que la biografía del Almirante, plantea incertidumbres y lagunas que aún hoy siguen existiendo, con opiniones diversas, a veces contradictorias y que afectan a datos tan importantes como:
CRISTOBAL COLÓN, Museo Naval, Madrid
Dado que estamos de turistas nos salvamos de profundizar en tan sutiles matices históricos y con esa misma licencia podemos afirmar, con la rotundidad que nos caracteriza a los aficionados, aquellos hechos que íntimamente nos evoca tan magnífico escenario:¿Donde y cuando nació? ¿Tuvo un origen noble o plebeyo? ¿Tenía unos grandes conocimientos académicos o era autodidacta? ¿Conocía la existencia de las tierras descubiertas o fue casual su descubrimiento? Y en ese posible conocimiento de ellas, ¿eran atribuibles a sus investigaciones o le fueron relatadas por alguien que ya habría estado, lo que daría lugar a un posible pre-descubrimiento? ¿En qué conocimientos científicos basaba su proyecto? ¿Qué grado de influencia ejerció sobre él el florentino Paolo del Pozzo Toscanelli (1397-1482), quién defendía la viabilidad de una navegación hacia la China por el oeste, con la facilidad añadida de poderse hacer escalas en la mítica isla de Antilia y en Cipango (Japón)? ¿Por qué y cuantas veces le fue rechazado su proyecto, en Portugal, España e incluso Francia? ¿Cuáles fueron los auténticos motivos por los que los Reyes Católico apoyan su proyecto y en qué razones basaron sus concesiones a Colón? Y lo que más nos afecta a nuestro trabajo: ¿Hizo uno o dos viajes al Monasterio de La Rábida? ¿Qué personajes pudieron apoyarle de cara a los Reyes Católicos? ¿Por qué motivo se dirigió Colón al Monasterio de La Rábida en la idea de ofrecer su proyecto a los Reyes Católicos? ¿Fue el Descubrimiento de América consecuencia de un error de cálculo?
ENRIQUE EL NAVEGANTE
Cristóbal Colón está convencido de poder llegar al Extremo Oriente por el Oeste y necesitando del correspondiente apoyo financiero e institucional, ofrece su proyecto al rey Juan II de Portugal, nación que en esta época, se encontraba a la cabeza de las exploraciones ultramarinas. Son múltiples las razones que se encuentran en los estudios históricos sobre los motivos del rechazo de su proyecto. Pero un hecho irrefutable es que Portugal desde la década de 1410 (rey Enrique el Navegante), está empeñada en el proyecto de encontrar el extremo sur de África y establecer una ruta entre Europa y Asia, demostrando que existía comunicación marítima entre los océanos Atlántico e Índico, siendo precisamente Juan II el que encomienda dicha misión en 1486 al descubridor portugués Bartolomé Dias, quién lo llevaría a término a finales de 1488, con el descubrimiento del cabo Agulhas, extremo meridional de África, y el cabo de Buena Esperanza, que él lo llamó Cabo das Tormentas por las propias vicisitudes de su viaje.
Por su parte Cristóbal Colón, entre finales de 1484 o principio de 1485, ya viudo de Dª Felipa Monis de Perestrello (perteneciente a la clase alta portuguesa y con la que había contraído matrimonio en 1.480), acompañado de su hijo Diego, llega al Monasterio Santa María de La Rábida, contactando con el fraile y astrólogo D. Antonio de Marchena, que hace suyo el proyecto colombino, empeñando todo el ascendiente e influencias que posee a favor de Colón, adquiriendo un papel fundamental en las posteriores gestiones, ante los Reyes Católicos, entonces en Córdoba, donde residía la Corte por su cercanía al frente granadino; posibilitándole entablar contacto con el poderoso confesor de la reina, fray Hernando de Talavera e, incluso, con el cardenal Mendoza y otros personajes influyentes. En mismo año Cristóbal Colón se trasladará a Sevilla, recomendado a D. Luis de la Cerda, duque de Medinaceli y D. Enrique de Guzmán, duque de Medina Sidonia, en cuya casa llega a residir; los que también hacen suyo el sueño de Colón. Por tanto la importancia del padre Marchena en la introducción en España de Cristóbal Colón, es evidente, convirtiéndolo por su intermediación, de mero aventurero extranjero desconocido, a hombre importante que mantiene relaciones estrechas y fructíferas con personajes poderosos de Castilla, al que se le conceden audiencias oficiales, cobra subvenciones del estado, y es atendido y aposentado por los Reyes, sin que ello signifique se acepte de inmediato su proyecto.
En el segundo viaje al Monasterio de la Rábida en 1491, Colón encontraría otro personaje fundamental: fray Juan Pérez, que había sido confesor de la reina Isabel la Católica, y que también le presentaría a la abadesa del Monasterio de Santa Clara, Inés Enríquez, tía del rey Fernando el Católico, quién también jugó un papel protagonista en la aceptación del plan colombino por parte de los monarcas. Los reyes recibieron a Colón, acompañado de fray Juan Pérez, en Santa Fe y le proporcionaron una nueva ayuda económica, y pese al pronunciamiento negativo de la nueva Junta, los valedores de Colón consiguieron de los reyes una rápida contraorden, comenzando las negociaciones sobre la expedición, que
FRAY JUAN PÉREZ
se resolverían en las Capitulaciones de Santa Fe, firmadas el 17 de abril de 1492 por Juan de Coloma (secretario de los Reyes Católicos) y fray Juan Pérez, en representación de Colón. En ellas se reconoce a Colón el título de Almirante en todas las islas y tierras «que por su mano e yndustria se descubrieran o ganaran», con prerrogativas iguales a las del Almirante de Castilla, y ello con carácter hereditario. El 30 de abril, los Reyes Católicos, expiden una provisión dirigida a los vecinos de Palos de la Frontera, ordenándoles servir con dos carabelas durante doce meses, y otras órdenes reales, en poder de Colón, para las autoridades de los demás puertos del Atlántico andaluz, conminándoles a que le auxiliasen en cuanto fuera menester, y para cuyo cumplimiento, cobran de nuevo protagonismo los monjes de La Rábida, muy especialmente fray Juan Pérez, procurándole la amistad de los hermanos Pinzón, de Palos de la Frontera, marinos que habían ganado grandes riquezas y prestigio como comerciantes, como corsarios e, incluso, por su participación en las recientes guerras contra Portugal; y la ayuda e implicación en la empresa de los Niño (Pedro Alonso, Francisco y Juan) de Moguer y los Quintero (Cristóbal y Juan), afincados en Palos. De todos estos personajes históricos destaca la intervención de Martín Alonso Pinzón, tanto en la recluta de hombres, en los que hubo de influir positivamente, ante la desconfianza general a tan aventurada empresa, como en la contratación de los tres barcos definitivos:
Una nao (La Gallega), rebautizada como La Santa María, propiedad de Juan de la Cosa, natural de Santoña, pero vecino del Puerto de Santa María con una eslora de 29 metros. Fue comandada directamente por Colón; de contramaestre Juan de la Cosa y los pilotos, Sancho Luis de Gama y Bartolomé Roldán. Y dos carabelas, la de menor tonelaje denominada La Santa Clara, rebautizada como La Niña, propiedad de Juan Niño, que desempeñó el cargo de contramaestre, con una eslora de 24 metros, iba mandada por Vicente Yáñez Pinzón, y de piloto Pedro Alonso Niño. Y otra algo mayor La Pinta propiedad de Cristóbal Quintero, que tenía una eslora de 22 metros, yendo capitaneada por Martín Alonso Pinzón, de contramaestre su hermano Francisco Martín Pinzón y de piloto Cristóbal García Sarmiento.
Se estima la cifra de expedicionarios en 120 hombres, que partieron de Palos el 3 de agosto de 1492. Los tripulantes se trasladaron en botes a las naves, que estaban ancladas en la barra de Saltés, frente a la Punta del Sebo. Y después de muchas contrariedades, a las dos de la madrugada del 12 de octubre, Juan Rodríguez Bermejo, conocido como Rodrigo de Triana, encaramado en La Pinta, dio la voz de «tierra»: una isla coralina del archipiélago de las Bahamas, (Guanahaní para los nativos), que Colón bautizó con el nombre de San Salvador. Y fueran como fuesen sus conocimientos marítimos, lo cierto es que el Almirante Cristóbal Colón siguiendo el paralelo 28º N, el de La Gomera, mantuvo una ruta tan acertada que fue la que realizarían prácticamente todos los convoyes que se dirigieron al Nuevo Mundo en los siglos posteriores.
MAPAMUNDI
Un hecho importante y que se celebra en estos lugares extraordinarios onubenses, es el llamado “Voto Colombino”, escenificados en la iglesia de Santa Clara en Moguer, y en Nuestra Señora de La Cinta, en Huelva. Ambas ceremonias se basan en el Diario de la primera navegación (según relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas) y que suponen una de las muchas actividades de la Sociedad Colombina Onubense, fundada en 1.880, en el afán de actualizar la memoria del Descubrimiento de América, así como resaltar el protagonismo de los llamados Lugares Colombinos.El 16 de enero de 1493 la expedición, sin la Santa María que había encallado y fue imposible su recuperación, emprendió la travesía de vuelta y aunque el regreso fue más difícil, Colón vuelve a demostrar sus expertas cualidades marineras al llevar sus barcos al Mar del Te, en busca de los vientos del oeste, acertando de nuevo, y después de sufrir diversas adversidades y escalas en Las Azores y Lisboa, El 15 de marzo de 1493 Cristóbal Colón entró en Palos, 32 semanas después de su partida, al mando de La Niña y pocas horas después Martín Alonso Pinzón con La Pinta.
Jueves 14 de Febrero.«Esta noche creció el viento y las olas eran espantables, contraria una de otra, que cruzaban y embarazaban el navío (La Niña), que no podía pasar adelante ( … ) Otro romero acordó que se enviase a que velase una noche en Santa Clara de Moguer e hiciese decir una misa, para lo cual se tornaron en echar los garbanzos con el de la cruz, y cayó la suerte al mismo Almirante. ( … ) «
Y tras arribar al puerto de Palos, dicho día 15 de marzo de 1493, se encaminó hacia Moguer Cristóbal Colón, con los Niño y el resto de la marinería moguereña, algunos indios y papagayos. La gente, alegre, los vio llegar al Convento de Santa Clara donde cumplieron el voto realizado. Encendieron un cirio y estuvieron aquella noche en vigilia. (Según testimonio de Juan Rodríguez Cabezudo, amigo del almirante y cuidador de su hijo Diego).
Domingo 3 de marzo. “Después del sol puesto navegó a su camino al Leste. Vínole una turbiada que le rompió todas las velas, y vídose en gran peligro, mas Dios los quiso librar. Echó suertes para enviar un peregrino diz que a Santa María de la Cinta en Huelva, que fuese en camisa, y cayó la suerte al Almirante. ( … ).”