EL DICTADO DE MAURY, POETA DE SANTIAGO DE CUBA, por Luis E. Aguilera, Presidente Sociedad de Escritores de Chile

EL DICTADO DE MAURY, POETA DE SANTIAGO DE CUBA

Luis E. Aguilera

Maury Hernández
Maury Hernández

Cada  mañana el santiaguero Maury Hernández Correoso se levanta sobreponiéndose a las adversidades de la vida, sin rendirse, buscando fórmulas, vías y métodos para seguir adelante, a pesar de los tropiezos del destino que junto a las zancadillas también entrega premios a los más tenaces.

Este es el caso del jovial Maury para quien la  discapacidad visual no ha sido un obstáculo en su realización personal; así lo demuestra el galardón obtenido en el   Concurso Internacional de Literatura  Tiflos, auspiciado por  La Once, que es la Organización de los  Ciegos Españoles.

Los  merecimientos del Jurado lo favorecieron con el  segundo lugar especial en poesía por su poemario Lo Que Dicto, título que igualmente lleva uno de los poemas en donde refiere su manera de escribir que es dictando sus ideas, sentimientos e inspiraciones, pues no pudo alfabetizarse en Braille al perder la sensibilidad de sus dedos.

Refiere el bardo moreno que el libro está estructurado en dos partes, una que se llama  Tejer Alas a la Noche y que tiene que ver con su condición de invidente, a partir de una creación que le dedicó a su bastón, la otra sección contiene textos de carácter social, amoroso y  ofrendados a la mujer.

Durante el fluido diálogo con el nobel poeta nos explica que son 30 poesías las de su volumen, sintiendo particular  apego en  Lo Que  Dicto  porque retrata la singular manera de concretar sus imaginaciones, luego de recordar una y otra vez  las reflexiones que irá modificando hasta  aprenderlas de memoria.

Tengo que hacer un gran esfuerzo mental para dictar lo que ya he concebido, que no es de una forma sencilla  y sí con un gran cariño, el  argumento dice al final: “ Es un parto hermoso, difícil, es mi aliento que escapa  pero que logro atraparlo, logro hacerlo  palabras, entonces, entregar de esa manera mi verso”.

He  tenido varios calígrafos, mi esposa por ejemplo ha trabajado conmigo, una compañera cuyo nombre no recuerdo en estos momentos, le  he dictado a una grabadora y finalmente al compañero Ulises Pérez, ciego igual que yo y que  es quien dirige la Sala para Discapacitados( Braille) de la  Biblioteca Elvira Cape.

Esta es la manera que tengo de presentar mis creaciones refiere Maury, me gusta porque ayuda a conservar la mente fresca, es un antídoto contra el alzheimer, es mi forma   de escribir, por eso el nombre  Lo que Dicto, yo digo lo que pienso, después siempre necesita algún retoque y me socorren  mis compañeros del Taller Literario que me han ayudado mucho, ellos son junto conmigo los artífices de este premio, desde las aulas de poesía que dirige el poeta  Reynaldo García  Blanco.

Cuando  perdí la visión y mis planes comenzaron a troncharse busqué una vía de suplir lo que  no me era posible hacer, ya tenía inquietudes literarias pues hacía una poesía familiar a mi esposa en nuestros aniversarios, para decirle de  una manera  más bonita mi pasión hacia  ella, sin pretensiones de ningún tipo, después  decidí tomarlo en serio y hoy puedo hacer poemas y narrativa.

Todo esto ocurre cuando regreso a Santiago luego de  varios años de impartir asignaturas técnicas en la Isla de la Juventud  y  decido entonces  hacerle  un poemario a la ciudad que se  llama  “De Vuelta al Barrio”, es  el canto que le ofrezco al   barrio cuando retorno a él, son los recuerdos de la infancia y de la  juventud. Igualmente  en la compilación hay una propuesta  que denominé “ Humilde  Adulación a mi Ciudad”.

En este caso le  expreso a la  villa de los cinco siglos que retorno a ella  ya sin luz, sin verla, pero amándola y diciéndole, que a dónde puedo ir que no sea aquí a esta ciudad donde no cansan las pendientes, donde el calor nos siembra ganas, donde los boleros anidan en los balcones, donde se tejen muros de son y de guarachas, a esta ciudad donde el último día le regala a la brisa un canto de impaciencia y el pabellón  amado en esos fines de año. Este es mi regalo para Santiago de Cuba por su cumpleaños 500.IMG_2615 (1)

Las emocionadas palabras de Maury una y otra vez demostraban su afecto por la urbe santiaguera, a sus moradores les pedía que la cuiden y la amen como él y que tengan en cuenta a las personas discapacitadas que en ella viven, porque el mundo no se acaba cuando se deja de ver, de caminar ó de  escuchar. El mundo puede empezar en ese momento, se  logran conquistar premios y  además se gana vida, por eso por estar vivo, ahora organiza el proyecto socio-cultural  A  La Zaga de  Homero destinado a llamar la   atención de los decisores para las personas con discapacidad.




JAIME SABINES, por Isidoro A. Gómez Montenegro

Jaime SABINES

Jaime Sabines, precursor de la poesía coloquial en Latinoamérica, muere valerosamente  consumido por el cáncer el 19 de marzo de 1999, un mes después se le rinde Homenaje Nacional. Por todos lados, en la Cd. de México aparecen fotos, fragmentos de sus versos a la salida del metro, logró con sus poemas comunicarse con los lectores por su forma  sencilla de escribir. Explica temas profundos: la muerte, el amor, la angustia, el dolor,  él mismo lo decía: _descubrí el camino coloquial, como lenguaje y sólo le di un poco de aire.

Yo agregaría: también magia, en su poesía amorosa, así es, no desaparecerá, por la vitalidad con la que escribió, por las palabras que le inyectó, la claridad. Convocó multitudes en los recitales donde leía sus poemas, fue popular y querido por el pueblo de México.

Octavio Paz alguna vez llegó a decir: su voz es lluvia de bofetadas, su risa termina en aullido y su cólera es amorosa y tierna _ Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre/algún día se quieren se van quedando solos poco a poco. Horal 1950.

jaime-sabinesTe quiero porque tienes todas las partes de mujer/ en el lugar preciso, estas completa/ no te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Auto necrología.

Me doy cuenta que me faltas/y de que te busco entre la gente, en el ruido, pero todo es inútil, cuando me quedo solo/ solo por todas partes  y por ti y por mí, no hago más que esperar. Poemas sueltos 1951-61.

Volviendo al Homenaje Nacional, en Bellas Artes, quise enviar una copia de la invitación, pero no la encuentro, la guardé tan celosamente que no  la encuentro. Fue el 23 de abril a las 19:00 horas. El programa corrió así: Palabras de Rafael Tovar Presidente del CONACULTA. Semblanza de Jaime Sabines a cargo de Carlos Monsiváis. Lectura de poemas y textos por: Alí Chumacero, Ofelia Guilmain, Fernando Ferreira de Loanda, Francisco Serrano, Mario del Valle, Guillermo Sheridan. Lectura de Ángeles Mastretta Si sobrevives cantas.

1--jaime sabinesEse día nos encontrábamos en el D.F. por cuestiones de salud, quise ir, caminamos, salí del hotel infiltrado y vendado del tórax, atravesamos la Alameda Central, con paso lento, quería ver los árboles, las bancas, las flores, el rictus y como buen mexicano no llegué a tiempo, había una cola muy larga para entrar, alguien tomó una hoja de papel para levantar una lista y hablar con el coordinador del evento para que nos permitieran entrar, yo anoté mi nombre. Busqué algún medio de comunicación cercano que trasmitiera desde fuera de Palacio, encontré una camioneta grande blanca de CONACULTA cerca del estacionamiento subterráneo, me acerqué, pude escuchar y ver en una pequeña pantalla el desarrollo del evento, tras de mí, algunos jóvenes con mochila, repetían los versos de Sabines, de memoria, mejor que yo, las parejas, la gente que pasaba, pronto parecía un enjambre.

Cuando terminó, salí con dificultad de la muchedumbre, quería ver a los participantes y me situé a la salida del estacionamiento, con eso me conformé, salieron apresurados en un carro Alí Chumacero y Ángeles Mastretta y otro con personas que no identifiqué.

1-jaime sbinesLas puertas de Bellas Artes de abrieron, ríos de personas se mezclaron con los que permanecíamos afuera, regresé al hotel, guardo ese  momento como algo imborrable, las muestras de amor y cariño de un pueblo para un poeta.

Del Mayor Jaime Sabines, así lo llamo, fue el Mayor no por la poesía que le dedicó a su padre y que nunca leyó en público, porque se le quebraba la voz.

Sus ocupaciones en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas eran comerciales, vendía telas a los oriundos de la región, en sus ratos libres escribía en gruesas libretas su poesía, vendía leche en otros lugares, su hermano le proporcionó trabajo.

Incursionó en la política, llegó a ocupar algún cargo, una vez que no le permitieron hablar, no intentó volver subir al estrado.

Le operaron una pierna en varias ocasiones, no podía levantarse a ver su jardín, las flores confesó eso en una entrevista a Cristina Pacheco. Otras operaciones que le hicieron fueron para colocarle varias veces el bypass.

En la campaña  del malogrado candidato a la Presidencia, fue invitado a participar con él, no pudo acompañarlo por problemas de salud, revisó uno de los poemas de Luis Donaldo Colosio, esto lo leí en un fascículo de Proceso en el año que fue asesinado el candidato.

1jaime-sabinesSabines profundizo en la poesía amorosa y la escribió con sencillas palabras, encontró la grandeza de lo pequeño; en el universo las cosas pequeñas, en las importantes.

En el declive de tu espalda voy a quedarme muerto un rato/ una dulcísima noche fatigada en tu espalda/ tus brazos se  duermen contigo/ el sueño derramado sobre tu cuerpo/  tus senos que respiran en mis manos Yuria 1967

Sabines dijo: el poeta tiene que derribar puertas, no tocarlas, no puede esperar a ser consagrado porque se momifica, debe mantener los ojos abiertos para encontrar  en la realidad, estímulos vitales, plasmarla y no buscar premiecitos.

De la muerte en la que no creía o tal vez creía demasiado. ¿Qué somos? ¿Qué somos? ¿Dónde están los otros?/ tras nuestra imagen viviente hay infinidad de muerte.

Se preguntaba Sabines ¿Quién es? ¿Quiénes somos?, ¿Por qué transitamos por el misterio y nos perdemos dentro de él? Venimos del misterio, transitamos en él, nos perdemos en el misterio.

Existen muchas interrogantes en el poeta con respecto a la muerte. Todas las voces sepultadas en el enorme panteón que rodea la tierra, revivir de pronto para decir que el hombre sólo es eso.

Jaime Sabines escribió lo que creía y no creía, su poesía ha de vivir eternamente en cada palabra que repetimos al leer sus poemas. Concluyo diciéndoles que Jaime Sabines nació un 23 de marzo de 1926. Dentro de sus obras destacan Horal, La señal, Diario semanario y Poemas en prosa. Pide un entierro sencillo sólo su familia y amigos.

1-sabinesDijo el ex presidente de México, Ernesto Zedillo, que Sabines era uno de los poetas mexicanos más grandes del pasado siglo y hombre de cualidades morales, intelectuales y humanas extraordinarias. Agregó que el autor de “Me encanta Dios” se distinguió como estudioso, representante popular, escritor y, sobre todo, como ejemplo de los más jóvenes, a los que siempre alentó.

En el XV aniversario de su fallecimiento la figura de Jaime Sabines sigue viva en todos… “Los amorosos”.

 

revista 60




LA POESÍA DE WINSTON MORALES CHAVARRO

WINSTON MORALES CHAVARRO
WINSTON MORALES CHAVARRO

 

Neiva, Huila, 1969. Comunicador Social y Periodista. Magíster en Estudios de la Cultura, mención Literatura Hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Profesor de tiempo completo en la Universidad de Cartagena, Colombia. Ha ganado los concursos de poesía Organización Casa de Poesía, 1996; José Eustasio Rivera, 1997 y 1999; Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura, 1998; Euclides Jaramillo Arango, Universidad del Quindío, 2000; Segundo premio Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, 2000; Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2001; Tercer Lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono, Brasil. Primer Premio IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera. Primer Puesto en el Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar, Cartagena, 2005. Ganador de una residencia artística del Grupo de los tres del Ministerio de Cultura, Colombia, y el Foncas, de México, con su proyecto: “Paralelos de lo invisible: Chichén Itza-San Agustín”. Primer puesto Concurso de Cuento Humberto Tafur Charry, 2013. Primer puesto Premio de Poesía del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), 2013. Finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España, Argentina y México. Ha publicado los libros de poemas Aniquirona, Trilce Editores, 1998; La lluvia y el ángel (Coautoría)-Trilce Editores, 1999; De regreso a Schuaima, Ediciones Dauro, Granada-España, 2001; Memorias de Alexander de Brucco, Editorial Universidad de Antioquia, 2002; Summa poética, Altazor Editores, 2005; Antología, Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional, 2009; Camino a Rogitama, Trilce Editores, 2010; La Ciudad de las piedras que cantan, Caza de Libros, Ibagué 2011; Temps era temps, Altazor Editores, Bogotá, 2013 y La Douce Aniquirone et D’autres Poemes, Somme Poétique, Editorial Gente Nueva, 2014. En narrativa: Dios puso una sonrisa sobre su rostro, novela, 2004; en ensayo: Poéticas del ocultismo en las escrituras de José Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregón, César Dávila Andrade y Jaime Sáenz, Trilce Editores, Bogotá, 2008. Poemas suyos han aparecido en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Italia, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México, y han sido traducidos al francés, italiano, portugués e inglés.

  

SELECCIÓN DE POEMAS

De Aniquirona
Trilce Editores, 1998.

 

I

Y estoy buscando las voces del camino

Para traducirlas

Seguro llevarán tu nombre

He aprendido a interpretar la voz del viento

Esa misma que arrulla las hojas entreabiertas

De tu árbol.

¡Aniquirona,  Aniquirona!

Te llama el río

Y en las gotas frenéticas del aire

Va tu aliento prendido a las veletas.

Al cuenco de mis manos

Llega impetuoso el sol

Con el oro y el trigo de tu cima

¿Debo ascender al principio del lenguaje?

Allí narran las gaviotas

Los días difíciles del cielo

El trasbordo misterioso de las nubes

¿Debo traducir el idioma musical de sinsontes y de mirlos

para conocerte?

He de cuestionarme

Mujer de largos sueños

E inexplicables trances

Cuál es el país al que me invitas?

Apenas sé cómo te llamas

Me lo ha contado el río

Y sé que Aniquirona

Es el umbral de otros caminos.

II

Toda vez que me aproximo a Schuaima

La muerte posee la voz

De múltiples aves

El aire azul revolotea de fibra en fibra

Mientras las piedras

Juegan a pronunciar sus palabras menos comunes

Y las hojas saben de antemano

Que soy nuevo en este sitio.

Aniquirona

Hay un yo que me detiene

Que se esmera en el regreso.

A veces pienso

Que ese habitante

Joven entre los viejos

Ama las mismas cosas

La obscura puerta de las posibilidades

La famosa casualidad de las instancias

¿A dónde van todas esas voces

que me conducen a tu reino?

Sigo las hojas que corretean presurosas

Sigo la lluvia y su música húmeda

Sigo los pájaros y sus ondas

Hay una aproximación entre el lenguaje de los árboles

Y el mío.

Sólo así puedo acercarme

Sólo así sé que existo

Y que el camino no es camino

Sino va cargado de palabras y de voces.

Estoy en Schuaima

He llegado con la brisa

Sólo su silencio musical me satisface

Aniquirona:

¡Hablemos de poesía!

III

 

Aniquirona

Cuando bajo las escaleras de la casa

Pienso que esta es otra forma de llegar a Schuaima

-el reino del gran más allá-

puede que descender

sea otra forma de ascenso.

Allí

Al otro lado de este día

Está el tren que debe transportarnos.

Llueve,

Llueve

Minutos

La carretera adversa,

Va el camino

Contragolpeando este chasquido de paisajes.

Por la ventana

El puente de los árboles

Una puerta

Un árbol de pájaros azules

El río de los caracoles

Todo se aglutina en torno nuestro

Sólo el tren va por el camino

Y con él

El canto distante de los rieles

La música de la calle

La voz continua de la lluvia

Una luz lejana que me llama.

¡Silencio, silencio!

Voy prendido al viento

Floto

Y me doy cuenta

Que la muerte es música

Y a la muerte hay que escucharla

Con los oídos despiertos.

VI

La vaciedad del infante tiempo

Antes de tu luz

Chocaba con la casa

Golpeaba las paredes

Las lejanas puertas.

El camino

Apenas cerca

Extendía sus aleros a mi playa.

¿Cómo coordinar los movimientos

para alcanzar la distante orilla?

Era yo un diminuto pájaro de piedra

Silente y ciego a otras latitudes

Un crustáceo hecho de cemento

Perdido en el silencio del mar y de la roca.

¡Sálvame, pálpame!

Allí te he avizorado

En la nada

En el monólogo del viento

En la ingravidez del día

En la raíz del todo originario

En el principio del lenguaje

Y en la voz del río

De la noche

De la luna

Y de los campos

Que se izaron en mi oído.

Aniquirona

La plenitud ligera de mis alas

Luego de tu luz

Voló madura hacia tu bosque.

VII

Extranjera

Danza de fuego

Sé que la muerte es escuchar otras voces

Y por eso

Poso mi oído

En la cascada de tu río.

Busco la muerte

Y camino desnudo entre las piedras

Busco esa voz

¿Acaso distante?

¿Acaso cercana?

Tal vez en mí

Disfrazada en mí.

Sé que allí

En el silencio obscuro del espejo

Está el sonido orquestal de otra mañana,

Mi cabeza se agita con el viento

Y llueve

Llueve y he sabido con la lluvia

El diccionario abierto del camino.

VIII

Aniquirona

No te temo

Antes te amo.

El camino como un espejo

Me muestra uno a uno tus atajos, el principio.

¡Escucha la voz de los sinsontes!

Descalzo,

Desnudo

Y loco

Sin la vaciedad del infante tiempo

Debo fundirme en la respiración del aire

Volverme partícula de tu cosmos.

Para llegar a ti

No sirve cuestionarme en el arreglo de la casa

Ni siquiera mover los muebles de lugar

Para que el ambiente parezca distinto

No sirve tomar cada mañana una ruta diferente

Para creer que se llega a otro país

No vale adelantar el reloj

Para sentir que el tiempo pasa rápido

Tampoco vale atrasarlo

Para creer que se vive eternamente

No sirve callar para que las palabras no se gasten.

Basta con meter la cabeza en el río de la nada

-ojalá hasta la nuca-

y sentir como la luz del agua

inunda los pulmones

y cómo su risa redentora

nos moja de equilibrio

y de la libertad serena

de pisar otros caminos.

X

Me sobra coraje para amar la muerte

He viajado a mi niñez en sus espaldas

he visto los helechos colgantes en el patio

el árbol de la vida

el claro de luna

llegándome,

apaciguándome.

Gracias a la muerte

Estoy en Schuaima

Otro modo de existencia

Otra forma de quedarse

Y acostumbrarse a los recuerdos

A uno mismo,

A ese otro conocido.

La roldana y el cubo

Cantaron la caída de mi cuerpo

A través del túnel de las sombras

Su música blanca;

-Cántico dormido al final del pozo-

formó una gigantesca onda

que cubrió de canciones y músicas eternas

mi espíritu de pájaro

mi alma de águila nocturna.

Forastera

He abierto los ojos a la vida

Luego de ese viaje inexorable

Después del paso transitorio por el sueño.

La música de la roldana llegó como el sonido de las aguas.

Antes de que cayeran las hojas de los árboles

Antes de que el viento dibujara otro reloj

Con las estrellas

Estaba en Schuaima

Desprovisto de mi antigua ropa,

Desnudo,

Con los ojos abiertos

Entregado a la pasividad,

Al permanente transcurrir

Por el valle de las tristezas.

 XI

 

 

Aniquirona

Morir no implica ningún riesgo

la muerte es una puerta

y el tiempo una ventana

por donde mis pasos presurosos

perciben otras cosas, otros mundos.

La inspiración de la locura

¡Oh amada locura!

Se manifiesta en mi suavísima forma

De mirar y asimilar el cosmos

En mi manera de hacerle el amor a la naturaleza.

La tiranía de la normalidad no me socorre

He decidido que mi realidad sea variable,

Indescifrable,

Impredecible.

Así como mis ojos

Perciben a través de las paredes

Y mis manos a través de las quimeras

Mis ideas asimilan con exactitud

Los espacios ingrávidos

Los sueños etéreos de épocas pasadas

En donde me sujeto a la felicidad de la sorpresa.

¿Cómo seguirme?

¿Cómo perseguirme?

Schuaima nos junta a ambos en el universo

En las estrellas

En este infinito sueño que nos llama

En este esperar

Nacer

Abordar el tren

Barajar los días

En este regresar a la vida

A la muerte

Y viceversa.

De De Regreso a Schuaima

Ediciones Dauro, Granada-Espana, 2001.

 

II

LAS PIEDRAS

Las piedras de esta Terra

Parecen perlas

o nidos de pájaros prehistóricos.

Aquí las palabras huelen a viento

Y el silencio tiene forma de roca.

En las piedras de esta Terra solemne

Se encierra el espíritu de la lluvia

El canto de los jilgueros

El color de los árboles y las selvas.

Piedras de Schuaima:

Montañas desnudas

Solitarias colinas

Peñas blancas que se botan como palomas

A un verde cielo de tierra;

Aquí mi mano saluda

un país constituido de piedras:

Rocas perfumadas, rocas uniformes, grises piedras para la pesca,

Grandes y escamosas rocas

Todas!

Piedras de Schuaima

Las amo por sabias y no por duras.

 

III

LOS PÁJAROS

Pájaros hay en Schuaima

Como abetos en la China

o místicos orientales en las orillas del Nilo

Pájaros ataviados de luz:

Currucas, navíos, toches, goletas,

Derroteros, serpentarios, piqueros de patas azules.

Los pájaros de esta Terra

conocen las violetas de Parma, los tábanos del este,

las arborescencias del Mississippi;

Mundos posibles en el crepitar de sus alas lluviosas;

Pájaros que parecen nubes de yarumo y trigo

remontando su vuelo

por bosques de arrayanes y dindes balsámicos.

Estos,

los viandantes de este piélago desnudo

los pájaros que soñara la Dulce Aniquirona

en su canción por la memoria del bosque.

Pájaros de Schuaima

provistos de alas, de luz y madreselvas

decidme:

¿Qué es lo que gravita en las otras orillas?

IV

LOS RIOS

Como un volcán en su canción de fuego

como una colina de nieve roja,

así vive Schuaima poblada de ríos.

Ríos que bajan por los llanos

como muchachas desnudas

con trenzas de agua en sus bocas.

El río más grande de Schuaima

se llama Calixto.

Llena la luna

ve descenderlo dormido

por las piedras y las campanuelas del valle.

La espuma con su risa blanca lo llama

Calixto, Calixto!

Gravita el río con sus plumas de agua

porque el viento besa su muerte

y su ronquido de dromedario.

Allí está

flotando en un mar de ríos Schuaima

innumerables volcanes hablando del agua:

Paris en forma de lago,

Rogitama un riachuelo de peces,

Calixto y sus rostros de plata

vaciando sus ojos

en ánforas de pescadores.

Como un espejo con cara de hombre

como un pensador de Rodin sobre el charco

yace Schuaima poblada de ríos.

Allí van los hombres moribundos

a dejar sus recuerdos y sus rostros.

Éste es el arca del olvido

el río en donde la memoria desciende

por entre colinas de sueños

y el hombre se va quedando dormido

mientras el agua le baja los párpados.

VI

LOS POBLADORES

 

Los árboles en Schuaima

son hombres petrificados

que han adoptado el lenguaje de viejas torres de trigo.

Hombres que antes de madera fueron barro

antes de ceniza fuego

y llameaban en la noche

como una caracola de trigo

o una estrella de ramajes y arboladuras.

En mi memoria de extranjero

persiste su posición de Hidalgos

sus rostros de guerreros besados por el sol;

Su postura de arqueros

sobre un rocinante de musgos y de piedras.

Árboles de Schuaima

hombres leñosos que madrugan con su canto de corneja

y se vierten por la llanura

para desperdigar su sombra o su quejido.

Quijotes de talles gráciles

en donde Dulcinea teje una telaraña de invocaciones

mientras el obeso de Sancho

sueña con Barataria

en la curva olorosa del yarumo o del  algarrobo.

Estos;

los árboles de Schuaima

hombres que han preferido vestirse de lluvia;

columnas de hojas secas en las riberas del bosque y del sueño.

De Memorias de Alexander de Brucco
Editorial Universidad de Antioquia, 2002.

I

A EVA EN EL DESTIERRO

Qué hermosa es Eva

Qué hermosa la serpiente que le rodea

El árbol que crece en su talle

El fruto carnoso que despliegan sus labios

Al posar sobre la ocarina

Su música en las orillas del bosque.

Qué hermoso su cabello

-Grajillas oscuras que caen sobre sus hombros perfumados-

su nariz que respira otros mundos

y crea para tantos laberintos

el azahar y las guirnaldas que los sustituya.

Qué hermosa es Eva

Qué hermosos sus tobillos

Las huellas que dibuja sobre la arena

Para marcar el camino hacia la luz y hacia las sombras.

Qué hermosos los hijos que le ha arrojado al mundo

El río que desciende por las colinas de su vientre

El volcán de sus ojos de fuego.

Qué hermosa esta costilla pensante

Este polvo sagrado

Esta caña aromática

Que guarda en sus pechos fragantes

Otra manzana para las épocas de lluvia.

IV

ABEL

Caín

Hermano de vientos, nubes, diluvios y ríos

Un mar de luces opalinas gravita en los guáimaros de la ciénaga

Y se aglutina en mi espejo

Como un prisma que nos dice:

La muerte es una puerta

Y el tiempo una ventana

Por donde nuestros pasos presurosos

Perciben otras cosas, otros mundos.

Bello Caín

La quijada de burro con la cual me mataste

Tenía el olor de las encinas y los pinos,

De tus labios venían hasta mi norte

Unos chopos amarillos

Que enhilaban mis pétalos melancólicos

En el hilo de la muerte.

Hermano profanado por los cielos

El dolor de tu hacha cavernoso

Penetraba mi topografía más remota

Mi geografía y mi valle más sagrado.

Ante el golpe subceleste

Que yo he encontrado sutil y generoso

Y que tú asestaste con una sabiduría infinita

Yazgo en la orilla de tu río, pensativo.

Oh, amado Caín

Tus huellas de madreselva

Van decorando mis entrañas,

Van vistiendo de semillas, de hiedras y resinas olorosas

Mi cuerpo fatigado por los viajes.

Mi sudor se impregnaba de tus frutas;

Tus piñas, toronjas y zapotes

Decoraban mi cabeza

Con coronas tejidas por cientos de cuchillos.

Nada soy sin tu golpe

Herrero milenario;

Tus manos son el yunque

Que moldean, a la sombra de estas islas misteriosas,

La herradura, los cristales y los cuarzos

De otras Islas en el hado de la muerte.

Caín

Hermano de mis antepasados

Hay en ti un pretexto para silenciar la historia

Como si la memoria de las dagas

No aceptaran la muerte de Goliat

Como una templanza de David,

Mi muerte es una templanza tuya.

Amado Caín

Por tu golpe y tu palabra

He conocido el paraíso.

XIX

LÁZARO

A Jader Rivera Monje.

 Ahora que soy tantas cosas al tiempo

Ahora que asumo mis vidas pretéritas

Y las lanzo a la carne o al barro

para que se vuelvan poemas

o pequeñas hojas que se enfrenten

al aire rizado del Zaire

me llaman Lázaro.

Soy Lázaro

El hijo de Betania

El hermano de Martha y de María

He conocido la muerte

Su río de rosas, gladiolos, violetas, mirtos y lirios

Que he transitado, navegado y respirado

En los cuatro días que duró

Esa odisea por el mundo fascinante de las sombras.

Soy Lázaro

Tengo setenta nombres

Música, viento, pájaro, buey, lluvia

Son algunos de ellos

Creo en la resurrección

En la pervivencia

En el soplo cálido que trasciende

Más allá de estas tribus.

Me he levantado del barro nueve veces

Y ahora

Soy el polvo que no vuelve al polvo.

Mis manos y pies

Todavía están atados con envolturas de entierro

Pero también es cierto

Que bajo mi cuerpo crece la hierba

Circundan el gusano, el ciempiés, las calambrinas olorosas,

La gaviota que remonta su vuelo

En busca de otras corrientes de aire.

Soy Lázaro

Habitante de Betania

Amigo de las sinagogas

De Canaám, de Cafarnaum, de Nazaret, de Galilea

Y de otras tierras lejanas

Cuyos nombres no entenderían

Tengo el rostro cubierto con un paño

Pero cada vez que me levanto a la vida

Cada vez que una mariposa

Me recuerda que he nacido de nuevo

El paño va cediendo paso

A otras estrellas, a otras luces, a nuevas especies de animales,

A otros caminos.

Soy Lázaro

Y en este viaje al final de la vida

Me sentaré sobre otra roca

A hilar el cordón sagrado

El pedazo de río

Que me devuelva a otra corriente

En donde todas las voces clamen,

Todos los músicos canten,

Todas las lluvias digan:

“Lázaro, levántate!”

XX

CARTA  DE UN ESCRIBA

 A MAGDALENA

 

Yo no sé de dobleces de campanas

De sanear o purificar sepulcros

Pero un torbellino de hojas secas me conduce hacia tu vientre

Y alguna parte de esa música secreta

Que tú reinventas y traduces.

Yo no sé de multiplicación de pájaros y peces

Ni siquiera escanciar las ánforas de vino

Pero busco tu cuerpo Magdalena

Como si fuera ese santuario

Donde redimir mis carnes y mis velas

Agobiadas por los golpes de las sombras.

Yo no sé de resurrecciones

-Acaso mi carne no soporte tantas instancias-

No se perdonar las querellas con el polvo

Pronosticar las épocas de lluvia

Pero estoy seguro Magdalena

Que mi amor te reivindica de las culpas

Y talla en tu ofertorio

Una parvada de pájaros azules

Donde sopesar tus deudas y tus vinos.

Yo no sé de estrellas y ovellones

De esferas cuyo fin esté más allá del cosmos,

Pero mi conocimiento en tu cabello

Quiebra los mapas

Y mis manos no poseen otro lenguaje

Que el mismo que tú diagramas

En el río de la muerte.

Desde las selvas sirias

Hasta el mar occidental,

Desde el monte Nebo

Hasta el río Rogitama

Irá mi ancho y dulce amor, bella Magdalena,

Revestido de luz para tus hombros

Y un collar de caracolas

Hará tejido con peces de distintas geografías

Para adornar tu pubis

Y tus cabellos crispados por los astros.

Yo no sé de oratorias y viejas enseñanzas

Mi lenguaje no supera los silencios de la tierra

Pero acaso me domina la palabra

Y un Te Amo

No sea otra respuesta

Que el peso enamorado de esta cruz.

 

 

 

 

 

 

 

COMENTARIOS A LA OBRA DE WINSTON MORALES CHAVARRO

 

 

Sus poemas poseen un tono delicadamente sereno, pleno de luz, rarísimo en nuestros días, tan pródigos en el derroche de un escepticismo vulgar. Abordan con valentía la lucidez de entender lo vano y cándido del esfuerzo humano, pero no claudican ante la esperanzadora tozudez de un universo que sigue dándonos las mismas satisfacciones originarias, eternas, perfectas.

 

(Enrique Serrano López-Prólogo Memorias de Alexander de Brucco, Editorial Universidad de Antioquia, 2002).

 

 

 

 

 

 

 

Se nota además una arquitectura del lenguaje, una elaboración con la palabra. El discurso poético transcurre de manera brillante, a través de imágenes bien elaboradas y sutiles, que nos pasean por la historia y la mitología de manera agradable, sin juicio moralista, y nos permite encontrar belleza por todas partes, iluminando incluso los sinsentidos de lo anecdótico y de lo histórico.

 

(Santiago Tobón- Boletín Bibliográfico Banco de la República).

 

 

 

 

 

Cuando se escribe el poema sólo se piensa en él; por eso sorprende la asistencia multitudinaria de imágenes que maneja Winston en la justa perspectiva que va descorriendo el futuro o el inmediato pasado; el momento puede ser hoy o el hoy de los siglos ya idos.

 

(Matilde Espinosa-Prólogo De Regreso a Schuaima, Ediciones Dauro-Granada España, 2003).

 

 

Winston Morales es un opita universal, creador de un país donde todos, empezando por los cargadores de toallas y fusiles al hombro, deberíamos irnos a vivir, porque allí, igual que en el mundo musical de Macondo, dan ganas de cantar “cuando las palabras  toman conciencia de no-ser ante la presencia invisible de tantos espectros”. Allí  en Schuaima, el planeta país del poeta neivano, se puede sorber con la nariz rizada por el viento el olor de “las faldas invadidas de geranios” de las muchachas que lo habitan y que, como todos sus pobladores, tienen “el corazón muy cerca de la nariz”.

 

Ignacio Ramírez-Cronopios, El Tiempo.

 




LA POESÍA DE PAOLA SUSANA SOLORZA

Paola Susana
Paola Susana

Nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Estudios de las Mujeres y de Género por la Universidad de Bolonia, Italia y la Universidad de Oviedo, España. Actualmente, Doctoranda de la Universidad de Buenos Aires en el área de Literatura Latinoamericana, con especialidad en Estudios de Género.

Se define a sí misma como «una viajera incansable» y fue precisamente su vocación por las letras la que hizo posible  su estancia en Europa entre 2009 y 2011 como becaria Erasmus Mundus. Cuenta en su haber con premios nacionales de poesía y varias menciones de honor. En 2008 publicó su primer libro de poesías Contigüidades: Un mundo.

 

A resguardo de la cordura

Con una tela negra

que la cubre entera

en su pose de Buda.

Ambas manos sostienen el trapo

por encima de la cabeza.

Así escondida vocifera

y anónima en su carpa de gritos,

dice más de lo que antes decía

cuando entre ella y su manto

todavía había algo de cordura.

Su rumor se cuela

en el oído del porteño,

que avanza entre oropeles de gente

con el paso mecánico del mediodía,

a comer en un puesto cercano

mientras el sol caldea el asfalto.

En la vereda, todos saltan

o le dan un rodeo

al bulto negro del centro,

donde aquella mujer

separa del mundo

su ignota figura.

—————————————————————

El golpe

Tiene el pecho de agujeros.

Afuera, vacío.

Adentro el corazón

que late la carne

y la mochila pesada

sobre espaldas dormidas.

Afuera,

no siente.

Un hombro se atrinchera

bajo el mentón inclinado,

en un solo gesto, lejano.

La mano cae a un costado

con los dedos en curva,

como si acaso el aire

fuera una pelota invisible

ahuecando la palma.

Adentro, la intención del gesto.

Afuera, la mano cerrada,

dedo con palma,

ya sin aire,

el puño… y el golpe.

—————————————————

 

Camino y escribo

Hay un mundo ahí afuera

tan diferente del que llevo dentro.

Ataca con puñales de espanto

en un juego insano

de complicidad y silencio.

Pero mi voz no se aplaca.

Soy el grito que desanda la indiferencia.

Escribo por mí,

escribo por tantas y por tantos…

Escribo con la mano laboriosa

que intenta derribar obstáculos.

Escribo en lucha,

porque la injusticia fortalece mi mano

y empodera mi palabra.

Escribo en el camino

y mis huellas son las palabras

que el viento erosiona

pero no lleva.

Escribo como una mujer

que se quiebra y resiste.

 

 

 revista 54

 

 

 

La escriba

 

Quise matar a la que escribe

pero ella renace,

todo el tiempo renace.

Vive agazapada en la sombra,

la presiento

como un latido

dentro mío,

crece.

 

La muerte

es un sueño gris,

ladrona indebida.

Si ella muere,

yo no vivo.

 

 

 

 




LA POESÍA DE CLAUDIA AINCHIL

CLAUDIA AINCHIL POETAClaudia Ainchil (Argentina-Buenos aires-1964) POETA-PERIODISTA Cofundadora de la Sociedad de Escritores Inéditos e Independientes de Argentina (SEI). Socia de la SEA. Seleccionada en 1º Juegos Florales del Siglo XXI (concurso conmemorativo que se llevó a cabo en Montevideo, Uruguay con el tema 1804-2004, los versos de la Patria Grande, convocando a poetas de habla hispana y portuguesa de América, España y Portugal). Libros Publicados:COMIENZO DE COMIENZOS ,SON COSAS DE ANGELES , AMORES SIN ZAPATOS ,REMOLINOS A BORDO , PUNTO DE ARRANQUE.

Los poemas son difundidos por distintos medios en: España, Cuba, Perú, México, Francia, Italia, EE.UU., y Chile entre otros; así como también en suplementos culturales de diarios del interior de Argentina.

http://ainchilclaudia-poesia.blogspot.com/

DE REPENTE

De repente un megáfono de palabras liquidas
una excomunión de aire entrecortado
una canoa solitaria trepando por filtraciones
de otras canoas solitarias
que solo abarcan silencios…
de repente mi voz trepidante
en desorden,inabordable
invisible para el galope del caballo..
de repente la complicidad con las horas no impresas
los pasos torpes
los vericuetos de un cráter sin frenesí
vuelto hacia su propio espejo
..en las inmediaciones hacen señas, sin embargo
la neblina es tan extensa..

 

MISIVAS

Solo abismo de palabras no encontradas,
solo un pantano..
los ojos no descubrieron los secretos
para armar puentes
demasiados destiempos y quimeras
rayos de soles inexistentes.
Bajo la persiana.Esa nada se diluye.
Te diluyo.
Ahora el silencio es más real
antes mecía un si y un no de hojalata..
solo destiempo
lluvias
misivas que no tocaron alma
misivas que se pierden por y para siempre…
nadie repite la travesía por las mismas aguas, los mismos torbellinos
misivas poseídas por puertas,ventanas y relojes sin hora ..
el aire de sus letras llamaba a los grillos
cuando se echa de menos su ruidito..
misivas que no fueron abiertas ni leídas
no se puede leer lo que no es visto por el alma..
en este siglo a quien se le puede ocurrir mandar misivas
si los cerrojos clausuran puertas,ventanas
y solo uno descubre la fachada
el prologo sin novela

 

ACRÓBATAS

Las rodillas le molestaban
el desborde de los pasos faltantes
ocasionaba sobresaltos imaginarios
tantos lenguajes en embarcaderos poco usados
por el abrazo de su pies..
Primero creyó que era una broma
el discurso insomne de un paraíso simbólico
el aliento como aguardiente ejecutando catálogos
de vida,sobrevida
kilómetros de jazmín silvestre, semblantes de aguas
dijo, nunca se cruza dos veces el mismo río…
lo repitió para convencerse
igual titubeo…
desoyendo las leyes inmediatas de lo que debe hacerse
se inundo de alegría repentina
tomo las láminas que sostenían la armadura de escamas
y lentamente se despojo de equipajes paradójicos
que paralizaban el vuelo..
paso a ser equilibrista, contorsionista
ya no necesitaba el espacio telúrico de sus rodillas
somos acróbatas me dijo
somos, le conteste.

 

NO MAS…

no más palabras escritas
ni verbales
no más malabarismos de itinerarios compartidos
invento de soles que visten al personaje
y se disipan al instante.
Es tan pequeño el sorbo que atropella con retórica
los registros de la ilusión…
tremendos impulsos
tu silueta en espera eterna de bailes ajenos…
palabras huecas…es media tarde…
de pronto las replicas del sincericidio..
y corro..

 

CORRO

Corre a toda prisa
envuelta en una llamarada
corre…es urgencia
y abismo
son momentos de animas e historias acumuladas
en secretos malditos…
nada la detiene
cada alquiler de la razón se ensaya a si mismo
como esas tramas del debe y haber
del ser y no ser
corre…
hasta esfumarse sin hacer ruido…
corro a toda prisa
envuelta en una llamarada…
dificilmente encontrara mi rastro
monólogos cautivos bajo siete llaves
…hasta esfumarme sin hacer ruido…

 

REALIDAD

Espejismo involucrado en nuestros cuerpos
y una precaria infinitud desterrándonos.
Industrias de humo, estampados moldes
sobre ambigüedades sin retorno.
Ser real en el irreal despeñadero
¿qué sucederá con los sedientos corazones en fila
esos huérfanos acorazados en milimétricos anaqueles
las bondades que no son publicadas en periódicos
cada conjuro de amor
o el quebradizo prisma individual
ese que tal vez revela solo un punto de vista?.
De pronto me detengo…la historia desliza signos
no logro escribir,no puedo…
un hombre duerme en la vereda o muere de hambre.
Acarreo piedras encima.
…es este un escenario tan bestial
que los poemas se convierten en penas…

 

ESOS DÍAS

¿Cuál es el argumento
la brisa provocadora que batalla en uno mismo
la característica del hecho encadenado
como duraciones en un círculo
o en varias órbitas ajenas a nuestra voluntad?
¿Dónde se entrelaza lo habitual
esa ausencia de interrupción
intriga de crepúsculos y urgencias
presagio de fragmentos?
¿Cómo surgen moldes, extrañezas clandestinas
sin discernimiento
o riesgos de caras sometidas
remolcando tras de si cruces heredadas?
¿Cuándo se enderezarán crónicas
vapores embriagados, fermentación y destierro?
esos días en donde el mal humor supura
como bilis ardiente
y todo desconcierta hasta la luz del día.

 

SER

Ser andariega, prisa errante
para que el corazón no profundice
humos fingidos
ni convierta los suspiros
en eléctricos amaneceres sin piedad.
Ser lo que es posible que nunca seré
una mariposa vuela al ras
me he exiliado para olvidar prejuicios
apagados, un poco de conciencia
los ritmos de las voces uniformes…
igualmente hay días en que es imposible
cerrar con los candados que conocemos…
cuando sucede la existencia da un rugido
dos tres mil,una especie de encantamiento
y todo vuelve a ser un rompecabezas
infiltrado.

 

FUGACES

Ir caminando con expresión de planicies y circuitos
lavandería de iris al por menor
corre un taxi, no hay nadie
ir mirando ruidos en nuestro propio transito
me pregunto, cumplo con las disposiciones internas
avanzo con el verde,dudo en ocre amarillo
hago stop con el rojo?
Si pudiera detenerme sin necesidad de arrancar
clavos, me pasarían por arriba las expresiones
que giran?
instantes fugaces
esa felicidad de a cachitos
cubriéndolo todo.

 

VENTANAS

Organizaciones de ventanas
cronología de pasos y pausas reales
alguno de nosotros en primera línea
como esas selectas deidades
interpretando diccionarios del alma impresa
retratos con imagen distorsionada a veces
sin discreción
solo atrapando…
historias de vida en fuga
soliloquio de odas buscando
más allá de lo posible
una hendidura
cuando tu puerta es naufragio…

 

DEL TIEMPO

Rugen, son travesías a veces perceptibles
hacedores de escándalos
tiembla ese anaquel
que llevamos escondido
y empieza a caer a través de lo etéreo
una abstracta gama de colores
ya no es tan blanco
el blanco ni rojo ese alarido
que nos dejaba sin palabras.
El costumbrista tiempo y sus lagos móviles.
Eran otros quienes se esfumaban
hasta volar en tempestades
pero un día los tornillos se adhirieron
al precepto de la rueda incansable.
Aparecieron ríos
el mar embraveció kilómetros de horas
tiznes y acueductos
de pronto, casi sin darnos cuenta
dejamos de ser esos niños jóvenes
la adultez pasó a exhibirse como una máquina
reloj ligero del camino sinuoso
y aquí estamos
desplegándonos
tanteando
descifrando…

 

LLAMADORES DEL VIENTO

Atada
desatada
en medio de hervideros
cuanta tierra abrumada por mutismos
cuanto hombre suelto
corazon
un rocio en temblor
un soliloquio aprisionando
mundos historicos
tersos hilos codician mi cuerpo
enlazada a veces por prologos
e intervalos malgastados
absurdas bocas que agitan disfraces
desenlazada
desnudada por pasion
esas letras que amparan
llamadores del viento te buscan
como a esos pasajeros ocultos
te busco
me encuentro…

 

PLUMAS

Viaje de plumas cayendo lentamente
ahuecando sorpresas
en medio de la nada
un café rezuma identidades sin nombre
espero a tientas la vuelta del pasado
qué humo somnoliento
ocupará el espacio?
acaso el hilo conductor habrá averiado
cada ayer?
un café me muestra
me intimida
escribo líneas
mi vida
llegué tarde al encuentro
el alma esgrimió piratas
y ciertos parches escarlatas
soy pluma…
cayendo lentamente…

 

SE VAN DILUYENDO LAS PALABRAS

Se van diluyendo las palabras
dia a dia
puedo intentar un ensamble de dialogos
para evitar que la cuerda se rompa
y estalle en mil pedazos lo que podria haber sido
y no fue
puedo armar un documento del corazon urgente
y hacerlo llegar
pero las sombras no tienen dirección …

 

EN SUSPENSO

Estupefacta,los ojos bien abiertos
la nariz insomne intentando respirar
los labios siendo intención de imagen
con gritos en suspenso
orejas, oídos solo una lucha de moralejas
que ocupan sitios
estupefacta,los pelos enredados
cual maraña a propósito
poco han aprendido-digo en las noches
despojada de oyentes-
inmóvil incorporada en vorágines ajenas
o en las propias vorágines que adormecen
siendo extranjera en un destierro impuesto
por necedades y azar…
la piel aun se estremece
estupefacto corazón
huelo jazmines
bruscamente la vida
luminosidades detras de los silencios…

 

PUEDE SUCEDER…

En diez minutos todo puede suceder
la temperatura corazon quiza emane atisbos
alejados de cualquier mediocridad
puede suceder que me descubras como en una instantanea
una instantanea mas
ese flash lucido de la primera vez
tan solo fragiles intercambios de amor…
es posible que inesperadamente
mis ojos retiren lenguajes
y el alma huya
en ocasiones las esperas terminan…
En diez minutos todo puede suceder
quiza es real el mutismo
y los minutos se fueron convirtiendo
en diapositivas del pasado
tan mordaz e indescifrable
tan humedo y frio…

 

EL CUENTO

De pronto el cuento del pastorcito
el cuento del lobo
el cuento del cazador que apunta a la presa
sin importarle nada más que el dominio sagrado
el cuento sin cuento que nos deja absortos
el cuento del mugido
del ladrido
del intermitente silencio en el desplante de ideas
el cuento del capricho con heridas
que explora cada hueco y hace temblar cimientos
reaviva crisis al por mayor
en tiempos de mirada insomne
el cuento de los anillos mágicos
y solo dos retinas expuestas
intentando seguir pese a todo
el cuento de esas manos extendidas
…sólo un cuento…
cuando más se necesita protección
el cuento que involucra a la mentira
horrible palabra
tan opuesto a la búsqueda del corazón real
el cuento que me dejó pensando
y sin palabras.

 

SIN TITULO

miradas van incorporandose
bocas introducen rebeliones dispares
buscando al hacedor del tiempo
pestañas protegen de las inclemencias
de humanos no aptos
cierto olfato previene
nos previene de la sinrazón
las manos se extienden
y mi mirada es un oceano
en donde fluir sin respuestas
mi boca una pregunta
algo no dicho
guardado a traves de los siglos
como una quimera sin voz
mis pestañas son esas murallas de reinos
extraña sudestada en medio de círculos
que esbozan gigantes
mi olfato una brújula
indicadora del lugar exacto
donde ser feliz
una fragancia
un saber quien es quien en el espejo
mis manos otro comienzo de comienzos
sin título.

 

CIERTO INVENTARIO

Un análisis introduce precariedades
y abismos, el propio abismo
paginas cubiertas por otros
tendederos del corazón expuestos
en la longitud del camino.
Será que los excesos del alma atosigan
y uno vuelve a desembarcar
en el mismo circulo de espejos
que creía olvidado,
sin conciencia
quien pudiera evitar el choque abrupto
salvo nosotros…
Será que la vida continúa su propia vida
mientras el fuego del dragón quisiera atravesar murallas
y amar fuera de la opaca ausencia
amarte, aunque ruja la tarde celestes ojos
y te hundas en millones de cuerpos
desapareciendo lentamente…

 

UNA PALABRA

Una palabra
solo una
que traspase esas hordas que la vida lleva
una palabra, como si los vocablos del alma aguardaran
es simplemente una
no un mundo gigantesco de eclipses
una palabra bastaría para olvidar cada espejismo
el listado de rostros trayendo apariciones
solo una palabra entre tanto barullo que nos deja en suspenso
miradas consumen como un cíclope
en atardeceres polvorientos
y esa palabra se esconde
no quiere desembarcar en los oidos de esta viajera
esa palabra no quiere zarpar
de la inmediatez hechicera del embrujo
…es lo que hay… murmurará tu espectro
y se instala el silencio.

 

NUESTRO GRITO

Sintaxis normas puntos
comas
oraciones bajo inmensos truenos
un sonido subiendo
bajando
bajando y subiendo.
Mentira, no hablen de reglas concebidas
el arte es imaginación
margaritas con pestañas
hombres encontrándose
fuera de la oficinesca sensación.
No pueden embalsamarnos
incorporarnos a la lista de indeseables
sólo porque el ritmo del corazón gráfico
se asemeja al verdor del salvaje.
Nuestro grito alberga reinos extensos
y desconocidos.
Nos han mordido cazadores hambrientos
de sangre fresca
pero no han podido. Y allí están
entre los libros viejos durmiendo
sin soñar.
Nuestro grito es el vehemente collar
bocanadas y humedad
la libertad en persona.

 

MAPA

¿Cómo es tu mapa?
¿en que kilómetros se encuentran
los territorios lisos
las flores con sus signos
los estanques de agua,
calido cuando el corazón pide
una segunda vuelta
y helado cuando nos equivocamos de nuevo?
¿adonde hallar esas cordilleras
temibles e inolvidables
que nos recuerdan lo humanos que somos?
¿cómo es tu mapa? pregunto
¿cómo es el mío?…

 

GOTAS

Se agitan las gotas que arrinconan mi cuerpo
ruedan por grietas hambrientas
en esta madrugada solo hay interrogantes
sacudiendo ferozmente
¿son pizcas de lluvia que caen
desempolvando ternuras reales?
¿son migajas de agobios
un par de ojos empañados?
¿O es simplemente un sueño arco iris
quien estremece el desván
mientras pienso?

 

SERA

Será que estoy un poco húmeda
de hueso y carne.
Será que el pasado fue parte de la novela develada
atormentadas noches y secretos de amor
prohibido.
Será que en un tiempo remoto
la soledad oscureció instantes
y nadie salió en defensa.
Será que hay batallas que el destino
nos permite ganar
y otras no
como un sino que está escrito.
Será que uno va cambiando
los arrebatos dejan de ser incendio
y pasan a ser llama
o destellos inhóspitos.
Será que la adultez corrompe
parte del asombro
y la ingenuidad de los primeros días.
O será que como el ave fénix
estoy nuevamente renaciendo
dispuesta a todo
por vivir.

 

tapa libro-ainchil

revista 52




POETAS SIN FRONTERAS DESDE DARÍO, LIBERTADOR LITERARIO. por Ramiro Lagos

Rubén Darío
Rubén Darío

«Poetas sin fronteras», esta mi antología, editada por la editorial Verbum, de Madrid,  reune a poetas hispánicos de Estados Unidos, Canadá y otros países. Su núcleo, con algunas excepciones, corresponde al desplazamiento político o lírico de las plumas errantes en busca de libres expresiones del arte poético.. La primera pluma errante por los países hispánicos fue Rubén Darío, quien, sentó reales en Madrid, para publicar en 1905 sus Cantos de Vida v Esperanza, libro que abre las rutas a una vigorosa poesía hispánica y novomundana bajo aleteantes cóndores andinos. Recuérdese que este “libertador literario“, como lo llamó Borges, desde muy joven cruzó las fronteras de su país, Nicaragua, para desplazarse a Chile, donde escribió Azul, y luego vivió transitoriamente en Buenos Aires, en París, en Madrid y en la gran metrópoli norteamericana, Nueva York. Fue un poeta itinerante, cuya  tendencia novomundana lo lleva desde el Momtombo de su Nicaragua nativa, a las pampas argentinas, trascendiendo las fronteras con su «canto errante», siempre «sonriente y meditabundo” por su mundo hispánico y el de su ecumenia lírica. Con Rubén Darío se hace necesario destacar también la gigante voz de José Martí, quien fue, al igual que el gran poeta José María Heredia, uno de los primeros poetas sin fronteras, que vivió en Nueva York, como exilado de su tierra nativa, según se testimonia en Flores del Destierro. Su voz rotunda, integradora de las  inquietudes de su bolivariana América sin fronteras, resonó y sigue resonando con ese cantar de solidaridad social extendida a los desplazados o marginados del tercer mundo harapiento.

“Con los pobres de la tierra

 quiero yo mi suerte echar”

Partiendo del Modernismo como homenaje a un siglo de oro de la poesía latinoamericana con Cantos de Vida v Esperanza, la apertura estética e ideológica con que se desfronteriza el amplio mapa de nuestros espacios líricos, vuelve a integrar a los poetas sin fronteras dentro de la poesía en movimiento que desde la época modernista se universalizo y no tuvo más fronteras que la música, la pintura, la mitología, la escultura del parnasianismo, la filosofía lírica y los cuatro puntos cardinales de miras ideológicas y poéticas: Norte y Sur, Oriente y Occidente. A través de ellos, las líneas divisorias son las cósmicas irradiadas en las siete gamas de nuestro arco iris simbólico, que nos lleva a ver una poesía del color que más le plazca al ojo estético. lnclúyase el blanco color al que hay que ponerle mucha tinta para que se relieve el talento de la pluma creacionista. Inclúyase el negro, para ver que hay estrellas del mismo color en la poesía “guilleniana“. Bajo el comimico arco iris , el nuevo mundo no pasa desapercibido a través de esas siete perspectivas con que Germán Arciniegas caracterizó el Continente de siete Colores, donde las fronteras, por idealismo de los poetas, tienden a democratizarse. Los diferentes colores, contribuyen, de todas maneras, a difundir todos los matices de nuestra idiosincracia y de nuestras formas de expresión, entre otras, la cósmica, la étnica, la histórica, la ideológica pluralista y la sociológica  discriminada. El ideal sería recoger todas estas formas de expresión en la poesía de los nuevos amautas con temas que redescubran el ritmo humano de los yaravíes y las fuentes del primigenio mester de rebeldía. Tendencia novomundana de la cual fue consciente Rubén Darío cuando desde Azul le cantó a Caupulicán, como símbolo del pueblo aborigen. Y  como si reflexionara que la muchedumbre la representan los pueblos de origen indígena, quiso solidarizarse con su pueblo-masa, cuando dijo:: “Yo no soy un poeta de las muchedumbres. Pero se que tengo que llegar a ellas” Con esta frase comienza a eliminarse dentro del Modernismo la frontera que hay entre la azul poesía y el pueblo masivo de Indoamérica.

Lo cierto es que Rubén Darío al final de su vida y pasando por tercera vez por Nueva York, escribe su poema “La gran cosmópolis» para abanderar una poesía de tendencia social al lado del pueblo de todas las razas con énfasis en los negros y judíos, dando una visión, como poeta sin fronteras, de la petrópoli neoryorquina así:

“Casas de cincuenta pesos.

 servidumbre de color,

 millones de circuncisos,

 máquinas, diarios, avisos

 !dolor, dolor, dolor!:

Seguramente algunos de los poetas sin fronteras, caractirizados por su absoluta sensibilidad social, comulguen con Darío que dice: «he querido hundirme en el alma de los demás» y comulguen también con la poesía humanizante de César Vallejo, voz del cholo y de la Indoamérica tatuada. Como poetas sin fronteras nos preocupa desde el exilio espiritual, esa Indoamérica, convulsa por la violencia económica, social y política. Y desde la América rubia escuchamos su enorme vocerío protestatario.

Integración de voces dispersas de la poesía emigrada, unida a otros cerebros fugados hacia el logro de metas superativas bajo el estandarte de la gran democracia, forman parte de la  Antología sin fronteras, dentro de la cual se incluyen también algunos poetas escapados de los feudos líricos o de los círculos elitistas que los descriminan. Más que antología es un manifiesto de voces internacionales cuya trascendencia procede del hecho de que casi todos los poetas sin fronteras son didácticos de literatura . Lo que quiere decir que su cátedra de poesía conlleva de por si un compromiso con la dialéctica de la crítica o de la autocrítica ampliamente expuesta o debatida en la academia universitaria o en el simposio. La amplitud de su apertura literaria a la luz de la crítica analítica o de la apoyatura erudita, lejos está de ese academicismo oficial y oficioso y de ese lirismo evasivo de quienes aún siguen creyendo que la poesía es un privilegio de sus feudos o de sus codificaciones literarias ,y no de la gran audiencia como la del Canto General. Contra los «falsos brujos” de la poesía se pronuncia Pablo Neruda tildándolos de “vendedores de hacinados ditritus” “cadáveres de la moda», Y los interroga: “Qué hicisteis ante el reinado de la angustia frente a este oscuro ser humano?” Con Pablo Neruda, César Vallejo y Nicolás Guillén se rompieron los muros fronterizos entre poesía y pueblo y  ya con Ernesto Cardenal se movilizó en Nicaragua una vanguardia democratizadora de la poesía, antagónica a los dictámenes de la élite.

Pablo Neruda
Pablo Neruda

Rotos ciertos cánones impositivos, la poesía de apertura o la que deliberadamente alterna con otras formas de expresión, bien sea empleando el lenguaje coloquial o la forma métrica, busca encontrar en el alma de la palabra su poder de transformación lírica, o su intimismo épico. La palabra como surtidor semántico, como signo de polivalentes significantes, como depositaria de connotaciones explícitas o implícitas o como foco de sugerentes metáforas, se abre paso a través de la realidad sensible sobre las fronteras de sus limitaciones de toda índole, y es la gran sensibilidad del poeta la que sale triunfante dentro de la trascendencia del lenguaje, sea este rítmico o coloquial. Pero lo que más interesa a los poetas sin frontera es su amplitud espacial, su entorno humano, salvada su intimidad y también su libertad artística asociada a la expresión libre de su idearium.

 La poesía de los poetas aperturistas, comprende la gran metáfora del viento convertida en libertad sin límites y los tropos de las montañas convertidas en estribaciones épicas. Comprende el lenguaje de las águilas y de los cóndores y también el de las palomas mensajeras. Comprende la diafanidad de las fontanas con sus rítmicas corrientes interioristas y también el vehemente lenguaje de las cascadas con su entorno de cristal de roca.  Clásicos o barrocos nuestros ríos no dan a la mar sino que se convierten en ciénagas o en lagos serenos o agrestes donde se reflejan las barbas de nuestros abuelos milenarios que conquistaron la tierra con poesía, desposeyéndola de sus alambradas.  Allí los espejos mágicos cantan sus himnos, sus endechas, sus juglarías, sus cantos generales y sus cantes jondos con el advenimiento de los duendes.

  Los poetas sin fronteras somos los heraldos de la nueva era, que cíclicamente giramos con el Modernismo de ayer y con el Modernismo de hoy dentro del cual los paradigmas gigantes del mundo hispánico se convierten en vanguardia de nuevos movimientos con Rubén Darío a la cabeza. El premio Cervantes, José Hierro reconoció en l988 en la Universidad Complutense (y allí lo escuchamos) que la vigencia de Rubén Darío como espejo paradigmático, es indiscutible.  El revolucionario estético de Azul, que crea en el cuento “El Rey Burgués”, al idealista poeta que aparece en su historia, se lee todavía con curiosidad, con la sospecha de que Darío se encarna en ese poeta palaciego, que está obligado para subsistir tocándole la caja de música al babilónico rey,  sin dejar de ser en el fondo un héroe que anuncia una revolución.

Modernismo y modernidad, son términos que marchan juntos en nuestros espacios literarios hasta que se demuestre que la “Marcha Triunfal” con sus cóndores, unidos a los quijotes o caballeros de la hispanidad, dejen de marchar. El caso es que la presencia de Rubén Darío subsiste aun hoy, presidiendo en espiritu los cantos generales de la nueva [poesía antologada . Por cierto, que una de las más recientes antologías  peninsulares se inicia con el nombre y la poesía de Darío, y en dicha antología se renuevan las corrientes y se integran las voces de las nuevas generaciones. Y los poetas sin fronteras también se integran bajo el signo lírico de la hispanidad, abriendo alternativas, para aquellos que se sientan atraídos, ora por la desnudez, el intimismo, la transparencia, ora por  aquellos poetas, que solidarios con la trascendencia social, quieran sustituir el cisne clásico por el cisne de fieltro, y así darse un paseo literario con el “Walking around” nerudiando hasta llegar a los oscuros túneles existenciales de la poesía tremendista.

José María Heredia
José María Heredia

 Neruda amplía el campo de la poesía frente a Juán Ramón, quien sin negar la influencia modernsita de su Platero y yo. termina limitándola dentro de la frontera de la poesía pura, y sin embargo, estos poetas  cumbres ,de polo a polo acrisolan la poesía de tal manera que de los dos filones se produce una rica integración laureada.  Con el Diario de un poeta recién casado, Juan Ramón entra y sale de Nueva York como un poeta sin fronteras. En sus textos neoyorkinos de «América del Este”, se incluye el poema «Rubén Darío», lo cual demuestra en el año de 1916 que entre los dos poetas, el hispanoamericano y el español, nunca hubo barreras líricas, pese a sus diferencias de estilo, sino todo lo contrario. Y ha de recordarse que fue a Juán Ramón Jimenez a quien Darío le dedicó el poema «Los cisnes”, donde se cuestiona después de apostrofar a Mr. President: «¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?  Siempre el poeta estuvo en guardia frente al águila del Norte, pero tendiéndole la mano cuando Norteamérica cambió su lenguaje político y comprendió el lenguaje claro del cóndor. Rubén Darío reconoce en «El canto errante”, que «el mejor elogio hecho a la Poesía y a los poetas ha sido expresado en lengua «anglosajona», por un hombre insospechable de extraordinaria complacencia con las nueve musas. ¿Un yanqui? Irónicamente se trataba de Teodoro Roosevelt, a quien había fustigado en su bizarra oda.

Hay que reconocer la mano franca y de estímulo que Norteamérica dio a intelectuales y poetas del exilio español, otorgando simbólicos lauros a quienes bien se los merecieron. Darío mismo, que fue homenajeado por los intelectuales y poetas neoyorquinos, había dicho en la epoca del “big stick”:: ”Las más ilustres escopetas dejan en paz a los poetas”. Hoy ya no son las escopetas a que alude Darío sino la gran democracia de la inteligencia abierta a la luz de la libre expresión, de la cual se han beneficiado en Estados Unidos y en Canadá, las nuevas generaciones de exilados cubanos, chilenos, argentinos y de otras naciones : los poetas sin fronteras del mundo hispánico.

 No cabe duda que el acercamiento de los poetas hispánicos a la democracia norteamericana ha sido trascendental, desde  Darío hasta Ernesto Cardenal, el .democratizador de la poesía en el país del mismo Ruben. Walt Whitman se ha convertido en el poeta de las dos Américas y Neruda recoge su legado para socializar la poesía en Canto General. Ya Rubén Darío, compartiendo el imperio de la poesía con el gran poeta norteamericano, había dicho: «Si hay poesía en nuestra América, ella está en las cosas viejas de Palenke y Utatlán, en el indio legendario, y en el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma de la silla de oro. Lo demás es tuyo, demócrata Walt Whitman. ¿Y qué es lo demás?  Los espacios de la libertad, la democracia pluralista de la poesía en sus múltiples expresiones, ideas y formas. La poesía del nuevo futurismo espacial. La de los poetas sin fronteras.

La poesía, que es una creación cósmica natural,  tras de la cual nos deslumbra la imagen del supremo artífice iluminador, ha tenido sus re-creadores desde los lejanos “ismos” renacentistas hasta el movimiento aún vigente del Modernismo abierto y hermanado con nuestra vanguardia autóctona de la juglaría social. Y su hubo un pequeño dios huidobriano, no fue para crear nada nuevo bajo el sol de la poesía, sino el absurdo o la pretendida superlógica del creacionismo confundido con las brumas soñolientas del surrealismo sonámbulo o con la eclosión divagante del ultraísmo hispánico. El creacionismo, con todo, fue una vanguardia que supo teorizar para seguir inquietándonos hoy sobre el tema de la orginalidad confrontada, frente a los espejos modélicos: José Martí, Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Juán Ramón, Gabriela Mistral, César Vallejo, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, García Lorca, Rafael Alberti, Octavio Paz, Nicanor Parra, Ernesto Cardenal y otros epígonos de la poesía satelizada de nuestro mundo hispánico.

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 La amplitud en que la poesía es fulgor del pensamiento, de los ritmos del corazón y de la palabra lampo, ha superado las poéticas y sus espacios ilímites. Diríase que todo es poesía mientras el espectáculo del cosmos con sus íncolas nos deslumbre, o nos motive anímica o irradiativamente. Mientras la palabra aletee con su alma, se manifieste con su demiuro, se exprese con su lengua clara o babélica y recoja los ecos del lenguaje cósmico. Mientras los duendes lorquianos o los ángeles de Alberti deambulen en la imaginación de sus creadores, a estas alturas de su amplitud conceptual, la poesía ha recuperado sus espacios. Así lo han entendido los poetas sin fronteras en sus encuentros internacionales de Washington, Nueva York y Toronto.  En la Universidad  Appalachian un grupo de poetas sin fronteras debatió en un coloquio lo que cada uno entendía por poesía y huyendo del dogmatismo y girando en torno al relativismo del concepto, se pluralizó éste de tal forma y se poetizó de tal manera a través del simbolimso, de la metáfora, la imaginación, el misterio, la sugerencia y la magia, que cada quien tuvo razón en concluir que la razón no puede definir el concepto único y concreto de lo que es la poesía. Entre otras cosas, porque las nuevas mujeres poetas de hoy dirían “La poesía somos nosotras”.  Y quienes piensen que la anti-poesía es un invento de Nicanor Parra con el fin de controlar sus propios espacios, están equivocados, porque en principio fue una reacción contra los que creían que la poesía de los latifundios líricos estaba limitada a sus alambradas. No, lo que han hecho Vallejo, Neruda, Parra, Cardenal y otros poetas incluyendo a Violeta Parra es ampliar los espacios poéticos, ampliar su audiencia sin rechazar el intimismo o la meditación juanramoniana para buscar el Dios deseado y deseante en el reino de la poesía.

 Se concluye que los poetas sin fronteras le dan la vuelta al mundo de la poesía, la de ayer, la de hoy, la de la nueva era. Y dentro de ese cílclico movimiento  vuelven a aparecer los paradigmas dándose la mano con las nuevas voces. Y si a veces se regresa al Siglo de Oro español, a un Garcilaso, a un Lope, a Herrera,  a un Góngora y a un Quevedo es para espigar eclécticamente de su rico legado e incorporarlo al siglo de oro de la poesía hispanoamericana sin que el soneto garcilacista ni el alejandrino rubeniano, queden arrinconados por los llamados “poetas de la modernidad” o por la novedad de la poesía coloquial, ni menos por la expresión juglaresca y popular del nuevo mester. Y si «un soneto nos manda hacer Violante», también el último poeta español laureado con el Premio Cervantes, Pepe Hierro desde sus Cuadernos de Nueva York nos puso a recitar su soneto “A la Nada”  en los albores de siglo XXI..Y ya en el viraje cíclico hacia la poesía popular, que arranca de la Edad Media, vemos a todo un Borges ultraísta entretenido con sus milongas y a un Lorca recorriendo el mundo hispánico con sus romances de tradición popular en tema y en asonancias. Con la presencia de los poetas exilados españoles en las academias universitarias norteamearicanas se establecieron ciertas fronteras entre lo que los especialistas llaman “literatura peninsular” y literatura latinoamericana, entre los muros de la Edad Media y los de la literatura colonial. Y ante tales distingos, los poetas sin frontera reaccionan, inclinándose a una la visión totalizadora y visionaria de las letras hispánicas, en que la poesía se ha impuesto, como rol integrarse y expansionarse, sin barreras colonizadoras. A estas alturas ya ha habido un intercambio de líricas carabelas de conquista y reconquista. Ha habido después del quinto centenario de nuestro re-descubrimiento un encuentro empenachado de ondas que se cruzan en ultramar sobre el inmenso océano de la poesía hispánica.Con todo, no hay que pasar por alto la solidaridad de los poetas de Latinoamérica para con España, ni la de los poetas españoles con el nuevo mundo latino. Ya vemos,  en los años más recientes a un Félix

Cesar Vallejo
Cesar Vallejo

Grandes, recogiendo el Premio Casa de las Américas, mientras se pone a marchar en sus libros tras las huellas de Vallejo y Neruda. Es que la alianza hispánica es integradora de todas las voces de aquí y de acullá en una voz rotunda: la hispanidad. Y por que no la indoahispanoamericanidad?  Eso se entiende porque la sangre que corrió por las venas de Neruda y de Vallejo cuando le cantaron a España era la de nuestros ancestros mestizos. Y es así cómo Vallejo pasa por España, y solidario con su pueblo en lucha, titula su libro: España, aparta de mi este cáliz. Neruda expresa el mismo sentimiento  de profundo amor y solidaridad al pueblo español con su obra  poética: España en el corazón Y así la hispanidad lírica se integra, se une hasta la médula, se amplía y se hace bandera como manifiesto de los poetas sin fronteras, haciéndose eco un siglo después de «La canción del optimista» cuyo mensaje no cierra esta apertura, se vuelve a abrir en el espacio desfronterizado de Cantos de Vida y Esperanza:

“Inclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,

espíritus fraternales, luminosas almas, ¡salve!

porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos»

REVISTA LA ALCAZABA 48

 

 




JUAN ZORILLA DE SAN MARTÍN

JUAN ZORRILLA DE SAN MARTÍN
(1855 – 1931)

Diplomático uruguayo y uno de los más grandes poetas de su país. La Real Academia Española le nombró en su día correspondiente de la misma. Doctorado en Leyes, regentó la cátedra de Literatura y Derecho internacional en la Universidad de Montevideo. En su primer libro de poemas, «Notas de un himno» (1876), se deja notar claramente la influencia de Gustavo Adolfo Bécquer. Tal fue ésta que por buen número de sus contemporáneos se le llegó a conocer como el Bécquer americano. Este libro, típico de su tiempo, refleja la tristeza y el patriotismo que imbuían al poeta, y le sirve para establecer el tono que va a tomar toda su obra posterior.

Durante su vida ocupó varios cargos diplomáticos, incluyendo el de ministro de asuntos exteriores en Francia, Portugal, España y el Vaticano. En 1878 publica, en el periódico católico El bien, su famosa «La leyenda patria» que le acarreará una indudable fama que le seguiría y culminaría hasta llegar a Tabaré (1886), su obra cumbre. Con este poemario alcanzaría una fama plena; por ello, y como muestra, acogiéndonos al mismo reproducimos aquí el principio de su INTRODUCCIÓN. El poema consta de seis Cantos y describe los trágicos amores entre una joven española y un joven mestizo charrúa.

 

TABARÉ

I

Levantaré la losa de una tumba;
E internándome en ella,
Encenderé en el fondo el pensamiento
Que alumbrará la soledad inmensa.
Dadme la lira, y vamos: la de hierro,
La más pesada y negra;
Esa, la de apoyarse en las rodillas,
Y sostenerse con la mano trémula,
Mientras azota el viento temeroso
Que silba en las tormentas,
Y, al golpe del granizo restallando,
Sus acordes difunde en las tinieblas;
La de cantar sentado entre las ruinas
Como el ave agorera;
La que arrojada al fondo del abismo,
Del fondo del abismo nos contesta.
Al desgranarse las potentes notas
De sus heridas cuerdas,
Despertarán los ecos que han dormido
Sueño de siglos en la oscura huesa;
Y formarán la estrofa que revele
Lo que la muerte piensa;
Resurrección de voces extinguidas,
Extraño acorde que en mi mente suena.

II

Vosotros, los que amáis los imposibles,
Los que vivís la vida de la idea;
Los que sabéis de ignotas muchedumbres.
Que los espacios infinitos pueblan,
Y de esos seres que entran en las almas
Y mensajes oscuros les revelan,
Desabrochan las flores en el campo,
Y encienden en el cielo las estrellas;
Los que escucháis quejidos y palabras
En el triste rumor de la hoja seca,
Y algo más que la idea del invierno
Próximo y frío a vuestra mente llega,
Al mirar que los vientos otoñales
Los árboles desnudan, y los dejan
Ateridos, inmóviles, deformes,
Como esqueletos de hermosuras muertas;
Seguidme hasta saber de esas historias
Que el mar y el cielo y el dolor nos cuentan;
Que narran el ombú de nuestras lomas,
El verde canelón de las riberas,
La palma centenaria, el camalote,
E.’ ñandubay, los talas y las ceibas:
La historia de la sangre de un desierto,
La triste historia de una raza muerta.
Y vosotros aun más, bardos amigos,
Trovadores galanos de mi tierra,
Vírgenes de mi patria y de mi raza
Que templáis el, laúd de los poetas;
Seguidme juntos a escuchar las notas
De una elegía que en la patria nuestra
El bosque entona cuando queda solo,
Y todo duerme entre sus ramas quietas;
Crecen laureles, hijos de la noche,
Que esperan liras para asirse a ellas,
Allá en la oscuridad en que aun palpita
El grito del desierto y de la selva.




HOMENAJE AL POETA CHILENO GONZALO ROJAS, por Rolando Gabrieli

Gonzalo Rojas Pizarro (Lebu20 de diciembre de 1917 – Santiago25 de abril de2011) fue un profesor y poeta chileno perteneciente a la llamada «Generación de 1938».

Su obra se enmarca en la tradición continuadora de las vanguardias literarias latinoamericanas del siglo XX.

Ampliamente reconocido a nivel Hispanoamericano, fue galardonado, entre otros, con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992, el Premio Nacional de Literatura de Chile 1992 y el Premio Cervantes 2003.


 Oye,
 
no despierten a Gonzalo,
està dormido en el aire de su poesìa,
este mandarìn  suspendido
 en su viaje profundo,
agua y màs agua en la oscuridad
 su palabra ya duerme,
duerme,
en la fiesta del poema
y si no dijo  lo que dijo,
todo se hizo polvo con su estrella
rojas_gonzalo
 revista 29



BUCEADORES DE IMÁGENES EN LA POESÍA COLOMBIANA, por Milcíades Arévalo

A LOS VIAJEROS DEL ALBA

Porfirio Barba-Jacob ( 1883-1942)

Mi interés por la poesía, especialmente por la poesía colombiana, es muy remoto. La primera vez que tuve en mis manos un libro de poemas, las palabras despedían un casto olor alcanforado que me crispó los pelos.  Entre los poemas que nos dejó Julio Flórez (l867-l923), hay un reguero de brumas, lágrimas, cadáveres y bambucos que en noches  de luna y calles solitarias algún guitarrero se atrevía a cantar a su amada  con suma melancolía. En alguna de esas calles,  José Asunción Silva (l865-l896) hijo predilecto del modernismo, asomó la cabeza por la ventana de su habitación,  solemne y cargado de melancolía  dijo:
                  “¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía
                   allí ni un solo rayo… Temblabas y eras mí”.
.
    Bella época en la que una rosa era una rosa, y el poema un vaso santo. Lástima que el perfume de la rosa no alcanzó a perfumar su vida, porque cuando menos se esperaba se pegó un tiro en el corazón “porque le dio la gana”. La bala le atravesó el corazón, y según sus biógrafos y mentores, también le  atravesó el corazón a Elvira: ¡Oh, las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas…” 
José Asunción Silva (l865-l896) 
   
Años más tarde me encontré con la poesía que nos hacía falta para derrotar la bruma melancólica de los años anteriores. Si bien la obra poética de Porfirio Barba-Jacob (l883-l942), quien  podría considerarse un caso aislado en nuestra lírica, “va a influir de manera decisiva en la evolución de nuestra lírica” (l), y pero  son los poetas de la alegría los que trazan los derroteros de nuestra poesía actual: Ciro Mendía (l892-l979), Luís Carlos López (l883-l950), y Luís Vidales (l904-l990), risueño como un niño, “con un tacto  nuevo, tan nuevo que sorprendió a las cosas y a los hombres, lo que le permitió ser el único poeta de vanguardia, realmente, en nuestra historia. Superaba “Gotas Amargas” de José Asunción Silva, donde había menos poesía y muchas amarguras; superaba los antipoemas de Luís Carlos López, porque Vidales resultaba más afirmativo; le daba una respuesta diferente a la poesía romántica,  que sería la de León de Greiff   (l895-l976) –nuestro último gran romántico -, al capitalismo que nos invadía, e inauguraba el humorismo sano, fértil, inteligente, de buena gana, como la faceta más difícil de la poesía, sosteniéndolo como el instrumento temperamental más eficaz frente a una sociedad que era entregada en aras de su desarrollo al apetito extranjero. También daba comienzo, entre nosotros, a la llamada posteriormente poesía conversacional,  y sobre todo a la literatura urbana en su mejor dimensión, cosa que jamás se recuerda. Su ruptura provenía de la calle, del paraguas,  del barrio, del teléfono, del cine, de la cámara fotográfica, de los diarios, del reloj, del aeroplano, de todo cuanto iba a ser el Siglo XX” (2). Desde la aparición de “Suenan Timbres” hasta hoy, ningún otro poeta colombiano ha superado esa alegría y humor, perenne y permanente de Vidales,  quien haciendo sonar el nítido timbre de su voz, decía en l926:
                       “Pero el dulce muchacho de mi niñez
                         hace mucho tiempo se ha marchado
                         yo no sé para dónde”.
Aurelio Arturo (l909-l974) 
  
  Al sur, mucho más al sur, en un paraje edénico del universo, a la vuelta del solar natal, muy cerca del amor  fraterno y de la tierra generosa, renovado en pasión por el hombre y las cosas elementales, apareció Aurelio Arturo (l909-l974). Desde muy lejos traía entre sus manos la serenidad de los años, el aroma de la tierra fresca. Y traía también “Morada al  Sur”. “Marginal, discreto, la fluida y parca vena de agua de su poesía corre inextinguible: permanece” (3). Así  escribía, y también cantaba Aurelio Arturo:
                     “En las noches mestizas que subían de la hierba
                       jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
                      estremecían la tierra con su casco de bronce”
Luís Vidales (l904-l990) 
   
Pero la poesía es un río sin orillas, nadie la detiene. “Se rejuvenece y se abre cuando abandona los cauces ya trazados y explora lo que otros poetas del mismo momento histórico están haciendo en el propio o en otros idiomas” (4). Tal es el caso de los poetas agrupados en torno a “Piedra y Cielo”: Arturo Camacho Ramírez, Eduardo Carranza, Jorge Rojas, y entre los de “Cántico”: Fernando Arbeláez, Fernando Charry Lara, Eduardo Mendoza Varela… Álvaro Mutis, el gran Álvaro, desde los hospitales de ultramar, suelta las amarras del velero y sale de viaje con Maqroll y descubre “una nueva poesía y una nueva crítica”, al decir de Andrés Holguín. Pasajero del mundo, habitante de hoteles derruidos y barcos oxidados por la soledad y el abandono, habitante de sórdidas pensiones, aún le quedaba tiempo de elevar una plegaria, casi un aullido de delirios como este reclamo, desgarrador y brutal:
                  “Ilumina el dormitorio del payaso, ¡Oh, señor!
      Fue como un presagio para lo que vendría después. Las  calles de las ciudades comenzaron a llenarse de hambrientos desplazados de su terruño, los cinturones de miseria hicieron su agosto y el dolor y la tristeza  parecían no tener fin: el pueblo se desbordó en rabia y apareció la violencia con su reluciente guadaña. La violencia engendró una de las peores crisis, en lo social y en lo estético, y los poetas que verdaderamente tenían mucho qué decirnos, marcados por el dolor, se fueron muriendo de patria… Jorge Gaitán Durán (l924-l962), por ejemplo, quien decía:
            “Suelo buscarme
             en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche”.
    Y después se nos murió Eduardo Cote Lamus (l928-l964), y también Gonzalo Arango (l93l-l976), que no era “poeta” sino “profeta” de una aventura al servicio de lo maravilloso, El Nadaismo. Entre sus integrantes  más representativos estaban,  entre otros Amílcar U, Darío Lemos, Elmo Valencia, Eduardo Escobar, Armando Romero, Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbeláez y otros.
José Manuel Arango
     Gonzalo Arango tuvo la osadía de rebelarse contra los moldes  imperantes en la sociedad y contra la estética de su tiempo. Con él salieron a las calles poetas de brujean y barba casposa, sin pelos en la lengua y comenzaron a  despotricar contra los gramáticos de la Academia y contra los intelectuales católicos. “Esto, unido al lenguaje procaz, las brillantes paradojas  y el rechazo a cualquier actividad burguesa productiva despertaron la curiosidad primero e inmediatamente después la difusión de sus ideas no sólo en el ámbito nacional sino también internacional” (5). Las fronteras fueron abiertas para darle paso al existencialismo criollo y al surrealismo, tanto que ebriedad ya no rimaba con castidad sino con Sartre y  el marqués de Sade –esteta del sufrimiento -, fue  tan cotidiano como cualquier peatón del aire. Era el tiempo del Jazz, de Brigitte Bardot, de iniciación a nuevos goces; la marihuana y la música tendieron los primeros puentes hacia el territorio del asombro, Pero ese territorio ya no era rural ni bucólico sino urbano, con olor a metal, a gasolina, a ropas tendidas en las terrazas. Mario Rivero (l935), ocupó el mejor lugar entre los poetas urbanos:
                            Entonces
                            era verano sobre el tiempo y las frutas
                            Los muchachos jugábamos
                            al fútbol
                            al bueno y al malo
                            en las tardes
                            con olor a azafrán
                            frente a la fábrica
                           donde yo iba a ser hombre”.
Jaime Jaramillo Escobar
    Jaime Jaramillo Escobar (l932), tan lúcido como Heráclito, estudioso de los Proverbios, de Blake, de Whitman, de las Mil y una noches, “surgido en medio del apocalipsis nadaísta, se ha convertido así, paradoja última, en el autor de una obra que sin renegar del nadaismo lo prosigue en un nivel más alto y a la vez más profundo: el de la auténtica poesía” (6). Ahí están por  ejemplo “Los Poemas de la Ofensa”. En uno de sus poemas, Telegrama de Cuero, nos resuelve toda una noche de bodas:
            “Era el bazar del amor y los mozos disfrazados de gitanos
                       agitaban panderetas y pañuelos rojos
             en memoria de una gota de sangre”.
    Jotamario Arbeláez (l940), a su modo y de manera genial, rompe los lazos del sortilegio de la edad media de las vanguardias anteriores y su poesía “evoluciona y se hace vibrante, un tanto absurda y saltarina” al decir de Armando Romero o como lo advirtió Aldo Pelligrini en su Antología de la Poesía Viva Latinoamericana: “se sumerge en el surrealismo para arañar su propio cielo poético, aunque también aprende mucho de Altazor y de sus saltos al vacío, o del aluvión orgiástico de Henry Miller, ya que su obra vuelve mucho sobre sí mismo revisándose para inventarse públicamente” (7):
                                       “Dios creó el mundo
                                        Creo también todas las cosas
                                        Pero el poeta les nombre
                                       Le dijo Dios a Dios
                                       Al mundo mundo
                                       Le dijo cosa a cada cosa”
    Pero esta corriente poética no daba tregua, ni los movimientos poéticos tampoco y surge “La Generación Sin Nombre”, que entre sus integrantes estaba entre otros: Harold Alvarado Tenorio, Darío Jaramillo Agudelo,  Juan Gustavo Cobo Borda y unos cuantos más. Juan Gustavo Cobo, tratando de ser amable con el poetariado colombiano, les pregunta desde el fondo de un salón de té:
                   “Como escribir ahora poesía
                    por qué no callarnos  definitivamente
                    y dedicarnos a cosas mucho más útiles”.
    Sin embargo es Darío Jaramillo Agudelo (l947) quien mejor nos ilustra acerca de la “generación sin nombre”, y del tono generacional de la nueva poesía colombiana:
“Tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce”
   “Cuando se habla de la Generación sin nombre, se suele mencionar muy a la ligera el nombre de Miguel Méndez Camacho (1942). Grave error. Supo Miguel Méndez muy pronto que lo suyo era lo urbano, cantar la exaltación del momento, volver lo efímero perdurable. Si Rogelio Echavarría con “El Transeúnte”  los nadaistas ya habían abierto una nueva puerta de la poesía colombiana hacia una región desconocida para ella, lo coloquial, atreverse a cantar a una ciudad sin maquillaje, inventar una poética de lo sórdido y del milagro, fue con Mario Rivero quien con “Poemas Urbanos” le dio carta de ciudadanía a este nuevo registro, aspecto que sería de gran utilidad para el joven Méndez Camacho quien a su vez consideró que cualquier asunto, inclusive el más amargo y cruel, por antipoético que sea, puede alcanzar la estatua de la alta poesía”. (8)
                                        La caricia es culpable
                                          que te vuelvas gacela y amazona
                                          pantera en celo
                                          potra rebelde
                                          paloma quejumbrosa,
    Juan Manuel Roca (l946), que ya estaba grandecito para enfrentarse al poema, nos salió al paso con “La mujer que lava el agua”,  y comenzó a deslumbrarnos con el preciosismo de su magia surrealista de ambiente latinoamericano,  entremezclando  lecturas de ebriedad con  Rimbaud e   imágenes  oníricas  con formulas secretas de Tralk. A  partir de allí  la poética colombiana se despierta en otra cama y  Juan Manuel Roca  publica  “Fabulario Real”, donde dice cosas que sólo él ha visto  en sueños:
                   “El  colibrí era también otro temblor del aire”.
Jorge Gaitán Durán (l924-l962) 
  
  “El arte de Juan Manuel está definido por la imagen, como responsable de la permanente transmutación de la realidad. Su poesía es un fabuloso ejercicio de la imaginación, no sólo como creador, sino también por la capacidad de su verso para someter al lector a las reglas fantásticas de su universo poético, que sin embargo nos remite siempre a lo bello o lamentable de nuestra condición de ciudadanos de la violenta realidad del sueño. El resultado de leer a Roca es el de quedarnos atrapados en la riqueza de posibilidades significativas de sus poemas, en la actualización de sus muchos sentidos. Es tan fuerte su mundo mágico, poderosamente imaginativo y onírico, tan visual y sensitivo, que uno podría olvidarse de que el poema está hecho de palabras cuando entra a ser habitante de un país surreal. Que sigue siendo el nuestro” (9)
Juan Manuel Roca
        Después de Roca comienzan a aparecer poetas en todos los rincones del país, la mayoría  apenas con buenas intenciones, pero otros, muy pocos, con muchos  aciertos. Ya no se trataba de cambiar de oficio sino de reafirmarse en el oficio. Su verdad no era otra que la poesía y echaban llamaradas por la boca, incendiándonos. El porvenir comenzaba ahora mismo. Era como si los oficiantes del verbo se hubieran reunido en un concilio para delirar  por la belleza. José Manuel Arango, “desde su primer libro, desde su primer poema,  parecía estrenar un mundo e inaugurar un tono que serían, en adelante, inconfundibles. Lo melodioso de la versificación, asordinada, como si fuese un efecto natural de las palabras, los acentos casi disueltos en el fluir del verso, las aliteraciones sabiamente dispuestas y atenuadas para evitar toda estridencia. Desde el primer poema, unas constantes: temas, metros, acentos, imágenes. Cambia, si, Crece, asimilando, incorporando nuevas sustancias. Conserva el timbre, la calidez de una voz que conocemos y reconocemos, aun en los momentos en que ciertas urgencias de lo inmediato lo obligan a hablar de sangre, de torturas, de la muerte en la calle… La poesía de Arango no se torna protesta, si por tal se entiende una opinión expresada en verso acerca de la situación del país. Fiel a su poética, sus poemas son imágenes o relatos: aterradores, sin embellecimientos que disimulen la crueldad, sin sublimaciones. Su poesía surge, entonces, de lo preciso de la visión, de lo tenso del lenguaje. Y la protesta queda en los labios del lector, no en el texto del poema” (10).
Raúl Gómez Jattin (l946 -1997)
     En medio de ese huracán  de poetas que pretendían dejar su huella en la década del 80, se oyó la voz de un fauno que vivía a la orilla del Sinú, componiendo versos delirantes, comiendo mango biche y que se la pasaba tirándole piedrecitas al  fondo del cielo. El acento visceral de su poesía era violento, tan corajudo y violento como él solo. Sus versos nos adentraban en su delirio rompiéndonos la brújula del destino. Iluminado como Rimbaud, loco como Artaud, sagrado como Blake. Hablo de Raúl Gómez Jattin (l946 -1997). No estaba afiliado a ninguna escuela ni creía en él mismo. Únicamente en la vida, si es que su vida pudo llamarse eso: una tragedia. Es cosa de volverse loco.  “La poesía me ha deparado locura, pobreza y soledad. Pero también me ha traído a mi vida ocio, amistad y gran alegría” me explicó una  tarde. Yo no sé por qué a veces la vida y la muerte nos parecen la misma cosa. ¡Yo no sé!
                                   Airoso en su galope
                                  levantó la mano armada
                                  hasta su sien
                                  y  disparó:
                                  suave derrumbe
                                  del caballo al suelo
                                  Doblado sobre un muslo
                                  cayó
                                  y sin un gemido
                                  se fue a galopar
                                  a las praderas del cielo
  Jaime Jaramillo Escobar, con la misma  sutileza de un jardinero de Dios,  celebró  los versos de Raúl  con estas encendidas  palabras que son  pura dinamita: “Eres el viento, eres un potrillo, eres el río que arrasa, no limitas con nada, no tienes cuñados en el cielo, no tienes participación en la bolsa de valores, eres un bruto, eres Atila, eres el mismísimo Adán, Dios en persona completamente loco deshojando bosques y tirándoles las hojas al aire, eres el ciclón, la barriga pelada, el escándalo furioso, todo lo que yo no soy ni hay aquí poeta que lo sea, eres el fauno, el unicornio, el centauro, el volcán, eres el putas!” (l1).
Maria Mercedes Carranza
   
“Los poetas que vienen después del auge del nadaismo y que comienzan a publicar sus primeros libros a fines de la década del 70, hablan de la generación sin nombre, la antipoesía, la poesía política, la poesía de la imagen y la poesía en prosa. La utilidad descriptiva de su clasificación alude más a influjos que al carácter específico de cada escritor. Mediante su lectura podríamos detectar el influjo de poetas tales como Cavafy, Borges, Octavio Paz, Lezama Lima, Ernesto Cardenal, Alejandra Pizarnik,  los surrealistas, los beatnik, la más reciente poesía latinoamericana, la vertiente latinoamericana del surrealismo, y un desdén inexplicable por la tradición poética española. Flotamos, entonces, en la luz, perdidos en el asombro de la dicha, incrédulos  de que la felicidad sea por fin  esa palabra  que podemos palpar como quien acaricia un cuerpo, tan resistente como vulnerable, tan fragmentario como único” (12).  
    A lo largo de este viaje por la poesía colombiana, he conocido a muchos poetas cuyas propuestas me asombran, entre otros  Giovanni Quessep, William Ospina,  Helí Ramírez, Víctor Manuel Gaviria, Raúl Henao,  Guillermo Martínez González, Rómulo Bustos, Fernando Linero, Horacio Benavides, Winston Morales Chavarro, Felipe García Quintero, Ramón Cote Baraibar, Juan Felipe Robledo  y muchos más. La poesía es como un pez  en  un espejo, una búsqueda incesante  que todos los días empieza.  Los que leen poesía con sentido crítico, a lo sumo pierden el tiempo porque la poesía  se debe leer como un canto.  Y el que no canta es que no es poeta o el pájaro está muerto.  A los malos poetas los veréis siempre en todas partes, hasta dando declaraciones por televisión.
        Guillermo Martínez González (l952), tan sereno como los versos de Aurelio Arturo, sonoro como la voz de un hombre solo vagando por los caminos de la noche,  hizo pública su “Declaración de amor a las ventanas”  (l98l), y esto dijo en uno de sus versos, solemnemente, como suelen ser los discursos cuando alguien  se gradúa de poeta:
                              “Bebiéndome la luna
                               ebrio de vinos nocturnos
                               yo el trasnochador
                               recorro la ciudad hasta el alba
                               comiendo fábulas en la sombra”.
Orietta Lozano
    Cuando a Gabriel García Márquez le dieron el premio Nobel, lo mejor que pudo decir esa noche  en  que casi toda Colombia estaba en Suecia, fue su discurso en honor a la poesía. Porque todo lo que el hombre tiene de bestia y de humano está en la poesía. Porque todo lo creado y lo imaginado y aún lo soñado está en la poesía. El poeta  es un dios como Prometeo y también tan elemental como Francisco el hombre, capaz de  soñar un mundo a su medida, no para competir con Dios sino para dar testimonio de la vida, del cielo y del infierno, acrecentando la fantasía, haciendo más grato  el universo humano.  Porque sin poesía no hay mar y sin el aire el pájaro no vuela. Cuando el arte está domesticado no comunica ni crea nuevos mundos. La poesía toda debe servirnos  para completar la historia del hombre sobre la tierra.  El oficio del poeta es hacer verdadera poesía. Si bien es cierto que nuestro es un país de poetas,  la verdad es que no hay  tan buenos poetas como quisiéramos, pero los hay. Búsquenlos en la provincia, en las páginas de las revistas marginales de literatura y  en esos libritos que aparecen por ahí sin ganas de hacerle mal a nadie
Piedad Bonet Vélez
     Otro punto muy importante que hay que destacar en la poesía colombiana, es la  existencia de una producción poética femenina, “particularmente valiosa no solo como actitud sino que ya se concreta en realizaciones apreciables”, como señala Juan Gustavo Cobo Borda. Ahí están  las voces inconfundibles de Emilia Ayarza, Laura Victoria, María Mercedes Carranza, Piedad Bonnet Vélez, Orietta Lozano, Beatriz Vanegas Athias, Lucía Estrada, Laurem Mendinueta, Ana Milena Puerta, Tallulah Flórez, etc. Resulta innecesario  nombrarlas a todas aquí, pero cada una va por el mundo con su poema a cuestas, con  su verdad, con su vanidad  y sus sueños entretejidos con telarañas y aburrimientos domésticos que nos ponen en contacto con una poesía muy particular, con nombre propio, más intensa y más viril, si se quiere, que la de tantos poemas supuestamente eróticos escritos por hombres. Veamos dos semblanzas:
    “La pirueta lírica de María Mercedes Carranza (l945) causa tanto asombro como desconcierto. Una amplia cultura se adivina detrás de estos versos sin bellezas formales pero con mucho talento unido a un evidente sentido poético. Realista, amarga a veces, con angustia real –contenida- ante la muerte, irónica –por contraste- ante las cosas cotidianas, ha sabido buscar una vena poética muy original, personalísima, Es muy auténtica en todo ello, incluso en su actitud ante el amor, que es en realidad nueva dentro de la poesía más reciente. También son auténticas su rebeldía, su insubordinación. Y, muy de cerca del nihilismo, se salva por su confianza en la amistad y en el amor” (13). 
                           “Como si nada las personas van y vienen
                            Por las habitaciones en ruinas,
                            Hacen el amor, bailan, escriben cartas”.
   
    Orietta Lozano (l956), quien pacientemente ha venido ocupando un lugar honroso en la poesía colombiana, y más exactamente,  en la poesía erótica, toca la cotidianidad  de nuestras vidas con una sutil aprehensión erótica, como si temiera hacernos daño, pero está probado que el amor no hace daño, tampoco el erotismo. Orietta es transparente, así nos desbarate la razón. Lo ha demostrado  en  tres de sus poemarios: “Fuego Secreto”, “Memoria de los Espejos” y  “El Vampiro Esperado”, como también en su novela  “Luminar”. No sé si para entregarnos su cuerpo,  para gritar en la soledad de un cuarto vacío o para desbaratarnos el alma, dijo en uno de sus poemas:
                              “La noche vuelve secreta
                               a tentar mi cuerpo
                               me penetra lenta y suave
                               me abro
                               como una flor nocturna”.
      Octavio Gamboa, al referirse a la poesía de Orietta dice: “Ella busca su sitio en la luz, sin preocuparse por lo que pueda ocurrir más allá de la frontera de lo tenebroso. Por eso su poesía es elevada y sencilla al mismo tiempo, ilógica y clara, llena de seres transparentes y de oscuros gemidos nocturnos. Es una poesía que participa de todos los dones del cielo y de la tierra y, yo no diría que está más cerca de la felicidad que de la angustia” (l4).
    La poesía está en todas partes, lo dicen los  que viven a la orilla del mar y  los que viven en las altas montañas de los Andes.  Las voces de la poesía colombiana son tan múltiples como sus imágenes. No me corresponde  verificar el rumbo  ni nombrar a  sus creadores ni alabar sus aciertos o desmentir sus desaciertos,   sino tender un puente entre la poesía y los poetas,  para que la belleza y la vida sigan su curso.
Notas y Comentarios de:
(1) Holguín, Andrés. Antología Crítica de la Poesía Colombiana (Tomo I). Tercer Mundo Editores. Bogotá, l979.
(2) Peña Gutiérrez, Isaías. La Obreriada de Luís Vidales. (Prólogo) Lecturas Dominicales de El Tiempo.  Bogotá, Agosto l2 de l978.
(3) Cobo Borda, Juan Gustavo. Poesía Colombiana. Aurelio Arturo: La Palabra Original. Universidad de Antioquia. Medellín, l987.
(4) Cobo Borda, Juan Gustavo. Morada al Sur (Prólogo). Monte Ávila Editores. Caracas, l975.
(5) Cobo Borda, Juan Gustavo. Poesía Colombiana. El Nadaismo. Universidad de Antioquia. Medellín, l987.
(6) Cobo Borda, Juan  Gustavo. Poesía Colombiana. El Nadaismo. Universidad de Antioquia. Medellín, l987.
(7) Holguín, Andrés. Antología Crítica de la Poesía Colombiana (Tomo II). Tercer Mundo Editores. Bogotá, l979.
(8) Cote Baraibar, Ramón.(Prologo)  Instrucciones para la nostalgia de Miguel Méndez Camacho. Colección de poesía. Universidad Nacional, Bogotá, 2009.
 (9) Iriarte, Miguel,  Juan Manuel Roca,  Poeta de la Imagen. Suplemento Intermedio del Diario del Caribe, Barranquilla, Octubre 2 de l983.
(10) Jaramillo Escobar, Jaime. Carta a Raúl Gómez Jattin. Cereté. Sept l7 de l983.
(11) Jiménez P, David. Poemas Escogidos de José Manuel Arango (Prólogo). Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, Medellín, l988.
(12) Holguín, Andrés. Antología de la Poesía Colombiana (Tomo II). Tercer Mundo Editores. Bogotá, l979.
(13) Gamboa, Octavio. La Poesía de Orietta Lozano, Periódico El Pueblo. Cali, Septiembre 27 de l983.
(14) Cobo Borda, Juan Gustavo. Poesía Colombiana (Prólogo). Universidad de Antioquia. Medellín, l987.