En este caso le expreso a la villa de los cinco siglos que retorno a ella ya sin luz, sin verla, pero amándola y diciéndole, que a dónde puedo ir que no sea aquí a esta ciudad donde no cansan las pendientes, donde el calor nos siembra ganas, donde los boleros anidan en los balcones, donde se tejen muros de son y de guarachas, a esta ciudad donde el último día le regala a la brisa un canto de impaciencia y el pabellón amado en esos fines de año. Este es mi regalo para Santiago de Cuba por su cumpleaños 500.
JAIME SABINES, por Isidoro A. Gómez Montenegro
Jaime Sabines, precursor de la poesía coloquial en Latinoamérica, muere valerosamente consumido por el cáncer el 19 de marzo de 1999, un mes después se le rinde Homenaje Nacional. Por todos lados, en la Cd. de México aparecen fotos, fragmentos de sus versos a la salida del metro, logró con sus poemas comunicarse con los lectores por su forma sencilla de escribir. Explica temas profundos: la muerte, el amor, la angustia, el dolor, él mismo lo decía: _descubrí el camino coloquial, como lenguaje y sólo le di un poco de aire.
Yo agregaría: también magia, en su poesía amorosa, así es, no desaparecerá, por la vitalidad con la que escribió, por las palabras que le inyectó, la claridad. Convocó multitudes en los recitales donde leía sus poemas, fue popular y querido por el pueblo de México.
Octavio Paz alguna vez llegó a decir: su voz es lluvia de bofetadas, su risa termina en aullido y su cólera es amorosa y tierna _ Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre/algún día se quieren se van quedando solos poco a poco. Horal 1950.
Te quiero porque tienes todas las partes de mujer/ en el lugar preciso, estas completa/ no te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Auto necrología.
Me doy cuenta que me faltas/y de que te busco entre la gente, en el ruido, pero todo es inútil, cuando me quedo solo/ solo por todas partes y por ti y por mí, no hago más que esperar. Poemas sueltos 1951-61.
Volviendo al Homenaje Nacional, en Bellas Artes, quise enviar una copia de la invitación, pero no la encuentro, la guardé tan celosamente que no la encuentro. Fue el 23 de abril a las 19:00 horas. El programa corrió así: Palabras de Rafael Tovar Presidente del CONACULTA. Semblanza de Jaime Sabines a cargo de Carlos Monsiváis. Lectura de poemas y textos por: Alí Chumacero, Ofelia Guilmain, Fernando Ferreira de Loanda, Francisco Serrano, Mario del Valle, Guillermo Sheridan. Lectura de Ángeles Mastretta Si sobrevives cantas.
Ese día nos encontrábamos en el D.F. por cuestiones de salud, quise ir, caminamos, salí del hotel infiltrado y vendado del tórax, atravesamos la Alameda Central, con paso lento, quería ver los árboles, las bancas, las flores, el rictus y como buen mexicano no llegué a tiempo, había una cola muy larga para entrar, alguien tomó una hoja de papel para levantar una lista y hablar con el coordinador del evento para que nos permitieran entrar, yo anoté mi nombre. Busqué algún medio de comunicación cercano que trasmitiera desde fuera de Palacio, encontré una camioneta grande blanca de CONACULTA cerca del estacionamiento subterráneo, me acerqué, pude escuchar y ver en una pequeña pantalla el desarrollo del evento, tras de mí, algunos jóvenes con mochila, repetían los versos de Sabines, de memoria, mejor que yo, las parejas, la gente que pasaba, pronto parecía un enjambre.
Cuando terminó, salí con dificultad de la muchedumbre, quería ver a los participantes y me situé a la salida del estacionamiento, con eso me conformé, salieron apresurados en un carro Alí Chumacero y Ángeles Mastretta y otro con personas que no identifiqué.
Las puertas de Bellas Artes de abrieron, ríos de personas se mezclaron con los que permanecíamos afuera, regresé al hotel, guardo ese momento como algo imborrable, las muestras de amor y cariño de un pueblo para un poeta.
Del Mayor Jaime Sabines, así lo llamo, fue el Mayor no por la poesía que le dedicó a su padre y que nunca leyó en público, porque se le quebraba la voz.
Sus ocupaciones en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas eran comerciales, vendía telas a los oriundos de la región, en sus ratos libres escribía en gruesas libretas su poesía, vendía leche en otros lugares, su hermano le proporcionó trabajo.
Incursionó en la política, llegó a ocupar algún cargo, una vez que no le permitieron hablar, no intentó volver subir al estrado.
Le operaron una pierna en varias ocasiones, no podía levantarse a ver su jardín, las flores confesó eso en una entrevista a Cristina Pacheco. Otras operaciones que le hicieron fueron para colocarle varias veces el bypass.
En la campaña del malogrado candidato a la Presidencia, fue invitado a participar con él, no pudo acompañarlo por problemas de salud, revisó uno de los poemas de Luis Donaldo Colosio, esto lo leí en un fascículo de Proceso en el año que fue asesinado el candidato.
Sabines profundizo en la poesía amorosa y la escribió con sencillas palabras, encontró la grandeza de lo pequeño; en el universo las cosas pequeñas, en las importantes.
En el declive de tu espalda voy a quedarme muerto un rato/ una dulcísima noche fatigada en tu espalda/ tus brazos se duermen contigo/ el sueño derramado sobre tu cuerpo/ tus senos que respiran en mis manos Yuria 1967
Sabines dijo: el poeta tiene que derribar puertas, no tocarlas, no puede esperar a ser consagrado porque se momifica, debe mantener los ojos abiertos para encontrar en la realidad, estímulos vitales, plasmarla y no buscar premiecitos.
De la muerte en la que no creía o tal vez creía demasiado. ¿Qué somos? ¿Qué somos? ¿Dónde están los otros?/ tras nuestra imagen viviente hay infinidad de muerte.
Se preguntaba Sabines ¿Quién es? ¿Quiénes somos?, ¿Por qué transitamos por el misterio y nos perdemos dentro de él? Venimos del misterio, transitamos en él, nos perdemos en el misterio.
Existen muchas interrogantes en el poeta con respecto a la muerte. Todas las voces sepultadas en el enorme panteón que rodea la tierra, revivir de pronto para decir que el hombre sólo es eso.
Jaime Sabines escribió lo que creía y no creía, su poesía ha de vivir eternamente en cada palabra que repetimos al leer sus poemas. Concluyo diciéndoles que Jaime Sabines nació un 23 de marzo de 1926. Dentro de sus obras destacan Horal, La señal, Diario semanario y Poemas en prosa. Pide un entierro sencillo sólo su familia y amigos.
Dijo el ex presidente de México, Ernesto Zedillo, que Sabines era uno de los poetas mexicanos más grandes del pasado siglo y hombre de cualidades morales, intelectuales y humanas extraordinarias. Agregó que el autor de “Me encanta Dios” se distinguió como estudioso, representante popular, escritor y, sobre todo, como ejemplo de los más jóvenes, a los que siempre alentó.
En el XV aniversario de su fallecimiento la figura de Jaime Sabines sigue viva en todos… “Los amorosos”.
revista 60
LA POESÍA DE WINSTON MORALES CHAVARRO
Neiva, Huila, 1969. Comunicador Social y Periodista. Magíster en Estudios de la Cultura, mención Literatura Hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Profesor de tiempo completo en la Universidad de Cartagena, Colombia. Ha ganado los concursos de poesía Organización Casa de Poesía, 1996; José Eustasio Rivera, 1997 y 1999; Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura, 1998; Euclides Jaramillo Arango, Universidad del Quindío, 2000; Segundo premio Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, 2000; Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2001; Tercer Lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono, Brasil. Primer Premio IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera. Primer Puesto en el Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar, Cartagena, 2005. Ganador de una residencia artística del Grupo de los tres del Ministerio de Cultura, Colombia, y el Foncas, de México, con su proyecto: “Paralelos de lo invisible: Chichén Itza-San Agustín”. Primer puesto Concurso de Cuento Humberto Tafur Charry, 2013. Primer puesto Premio de Poesía del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), 2013. Finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España, Argentina y México. Ha publicado los libros de poemas Aniquirona, Trilce Editores, 1998; La lluvia y el ángel (Coautoría)-Trilce Editores, 1999; De regreso a Schuaima, Ediciones Dauro, Granada-España, 2001; Memorias de Alexander de Brucco, Editorial Universidad de Antioquia, 2002; Summa poética, Altazor Editores, 2005; Antología, Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional, 2009; Camino a Rogitama, Trilce Editores, 2010; La Ciudad de las piedras que cantan, Caza de Libros, Ibagué 2011; Temps era temps, Altazor Editores, Bogotá, 2013 y La Douce Aniquirone et D’autres Poemes, Somme Poétique, Editorial Gente Nueva, 2014. En narrativa: Dios puso una sonrisa sobre su rostro, novela, 2004; en ensayo: Poéticas del ocultismo en las escrituras de José Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregón, César Dávila Andrade y Jaime Sáenz, Trilce Editores, Bogotá, 2008. Poemas suyos han aparecido en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Italia, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México, y han sido traducidos al francés, italiano, portugués e inglés.
SELECCIÓN DE POEMAS
De Aniquirona
Trilce Editores, 1998.
I
Y estoy buscando las voces del camino
Para traducirlas
Seguro llevarán tu nombre
He aprendido a interpretar la voz del viento
Esa misma que arrulla las hojas entreabiertas
De tu árbol.
¡Aniquirona, Aniquirona!
Te llama el río
Y en las gotas frenéticas del aire
Va tu aliento prendido a las veletas.
Al cuenco de mis manos
Llega impetuoso el sol
Con el oro y el trigo de tu cima
¿Debo ascender al principio del lenguaje?
Allí narran las gaviotas
Los días difíciles del cielo
El trasbordo misterioso de las nubes
¿Debo traducir el idioma musical de sinsontes y de mirlos
para conocerte?
He de cuestionarme
Mujer de largos sueños
E inexplicables trances
Cuál es el país al que me invitas?
Apenas sé cómo te llamas
Me lo ha contado el río
Y sé que Aniquirona
Es el umbral de otros caminos.
II
Toda vez que me aproximo a Schuaima
La muerte posee la voz
De múltiples aves
El aire azul revolotea de fibra en fibra
Mientras las piedras
Juegan a pronunciar sus palabras menos comunes
Y las hojas saben de antemano
Que soy nuevo en este sitio.
Aniquirona
Hay un yo que me detiene
Que se esmera en el regreso.
A veces pienso
Que ese habitante
Joven entre los viejos
Ama las mismas cosas
La obscura puerta de las posibilidades
La famosa casualidad de las instancias
¿A dónde van todas esas voces
que me conducen a tu reino?
Sigo las hojas que corretean presurosas
Sigo la lluvia y su música húmeda
Sigo los pájaros y sus ondas
Hay una aproximación entre el lenguaje de los árboles
Y el mío.
Sólo así puedo acercarme
Sólo así sé que existo
Y que el camino no es camino
Sino va cargado de palabras y de voces.
Estoy en Schuaima
He llegado con la brisa
Sólo su silencio musical me satisface
Aniquirona:
¡Hablemos de poesía!
III
Aniquirona
Cuando bajo las escaleras de la casa
Pienso que esta es otra forma de llegar a Schuaima
-el reino del gran más allá-
puede que descender
sea otra forma de ascenso.
Allí
Al otro lado de este día
Está el tren que debe transportarnos.
Llueve,
Llueve
Minutos
La carretera adversa,
Va el camino
Contragolpeando este chasquido de paisajes.
Por la ventana
El puente de los árboles
Una puerta
Un árbol de pájaros azules
El río de los caracoles
Todo se aglutina en torno nuestro
Sólo el tren va por el camino
Y con él
El canto distante de los rieles
La música de la calle
La voz continua de la lluvia
Una luz lejana que me llama.
¡Silencio, silencio!
Voy prendido al viento
Floto
Y me doy cuenta
Que la muerte es música
Y a la muerte hay que escucharla
Con los oídos despiertos.
VI
La vaciedad del infante tiempo
Antes de tu luz
Chocaba con la casa
Golpeaba las paredes
Las lejanas puertas.
El camino
Apenas cerca
Extendía sus aleros a mi playa.
¿Cómo coordinar los movimientos
para alcanzar la distante orilla?
Era yo un diminuto pájaro de piedra
Silente y ciego a otras latitudes
Un crustáceo hecho de cemento
Perdido en el silencio del mar y de la roca.
¡Sálvame, pálpame!
Allí te he avizorado
En la nada
En el monólogo del viento
En la ingravidez del día
En la raíz del todo originario
En el principio del lenguaje
Y en la voz del río
De la noche
De la luna
Y de los campos
Que se izaron en mi oído.
Aniquirona
La plenitud ligera de mis alas
Luego de tu luz
Voló madura hacia tu bosque.
VII
Extranjera
Danza de fuego
Sé que la muerte es escuchar otras voces
Y por eso
Poso mi oído
En la cascada de tu río.
Busco la muerte
Y camino desnudo entre las piedras
Busco esa voz
¿Acaso distante?
¿Acaso cercana?
Tal vez en mí
Disfrazada en mí.
Sé que allí
En el silencio obscuro del espejo
Está el sonido orquestal de otra mañana,
Mi cabeza se agita con el viento
Y llueve
Llueve y he sabido con la lluvia
El diccionario abierto del camino.
VIII
Aniquirona
No te temo
Antes te amo.
El camino como un espejo
Me muestra uno a uno tus atajos, el principio.
¡Escucha la voz de los sinsontes!
Descalzo,
Desnudo
Y loco
Sin la vaciedad del infante tiempo
Debo fundirme en la respiración del aire
Volverme partícula de tu cosmos.
Para llegar a ti
No sirve cuestionarme en el arreglo de la casa
Ni siquiera mover los muebles de lugar
Para que el ambiente parezca distinto
No sirve tomar cada mañana una ruta diferente
Para creer que se llega a otro país
No vale adelantar el reloj
Para sentir que el tiempo pasa rápido
Tampoco vale atrasarlo
Para creer que se vive eternamente
No sirve callar para que las palabras no se gasten.
Basta con meter la cabeza en el río de la nada
-ojalá hasta la nuca-
y sentir como la luz del agua
inunda los pulmones
y cómo su risa redentora
nos moja de equilibrio
y de la libertad serena
de pisar otros caminos.
X
Me sobra coraje para amar la muerte
He viajado a mi niñez en sus espaldas
he visto los helechos colgantes en el patio
el árbol de la vida
el claro de luna
llegándome,
apaciguándome.
Gracias a la muerte
Estoy en Schuaima
Otro modo de existencia
Otra forma de quedarse
Y acostumbrarse a los recuerdos
A uno mismo,
A ese otro conocido.
La roldana y el cubo
Cantaron la caída de mi cuerpo
A través del túnel de las sombras
Su música blanca;
-Cántico dormido al final del pozo-
formó una gigantesca onda
que cubrió de canciones y músicas eternas
mi espíritu de pájaro
mi alma de águila nocturna.
Forastera
He abierto los ojos a la vida
Luego de ese viaje inexorable
Después del paso transitorio por el sueño.
La música de la roldana llegó como el sonido de las aguas.
Antes de que cayeran las hojas de los árboles
Antes de que el viento dibujara otro reloj
Con las estrellas
Estaba en Schuaima
Desprovisto de mi antigua ropa,
Desnudo,
Con los ojos abiertos
Entregado a la pasividad,
Al permanente transcurrir
Por el valle de las tristezas.
XI
Aniquirona
Morir no implica ningún riesgo
la muerte es una puerta
y el tiempo una ventana
por donde mis pasos presurosos
perciben otras cosas, otros mundos.
La inspiración de la locura
¡Oh amada locura!
Se manifiesta en mi suavísima forma
De mirar y asimilar el cosmos
En mi manera de hacerle el amor a la naturaleza.
La tiranía de la normalidad no me socorre
He decidido que mi realidad sea variable,
Indescifrable,
Impredecible.
Así como mis ojos
Perciben a través de las paredes
Y mis manos a través de las quimeras
Mis ideas asimilan con exactitud
Los espacios ingrávidos
Los sueños etéreos de épocas pasadas
En donde me sujeto a la felicidad de la sorpresa.
¿Cómo seguirme?
¿Cómo perseguirme?
Schuaima nos junta a ambos en el universo
En las estrellas
En este infinito sueño que nos llama
En este esperar
Nacer
Abordar el tren
Barajar los días
En este regresar a la vida
A la muerte
Y viceversa.
De De Regreso a Schuaima
Ediciones Dauro, Granada-Espana, 2001.
II
LAS PIEDRAS
Las piedras de esta Terra
Parecen perlas
o nidos de pájaros prehistóricos.
Aquí las palabras huelen a viento
Y el silencio tiene forma de roca.
En las piedras de esta Terra solemne
Se encierra el espíritu de la lluvia
El canto de los jilgueros
El color de los árboles y las selvas.
Piedras de Schuaima:
Montañas desnudas
Solitarias colinas
Peñas blancas que se botan como palomas
A un verde cielo de tierra;
Aquí mi mano saluda
un país constituido de piedras:
Rocas perfumadas, rocas uniformes, grises piedras para la pesca,
Grandes y escamosas rocas
Todas!
Piedras de Schuaima
Las amo por sabias y no por duras.
III
LOS PÁJAROS
Pájaros hay en Schuaima
Como abetos en la China
o místicos orientales en las orillas del Nilo
Pájaros ataviados de luz:
Currucas, navíos, toches, goletas,
Derroteros, serpentarios, piqueros de patas azules.
Los pájaros de esta Terra
conocen las violetas de Parma, los tábanos del este,
las arborescencias del Mississippi;
Mundos posibles en el crepitar de sus alas lluviosas;
Pájaros que parecen nubes de yarumo y trigo
remontando su vuelo
por bosques de arrayanes y dindes balsámicos.
Estos,
los viandantes de este piélago desnudo
los pájaros que soñara la Dulce Aniquirona
en su canción por la memoria del bosque.
Pájaros de Schuaima
provistos de alas, de luz y madreselvas
decidme:
¿Qué es lo que gravita en las otras orillas?
IV
LOS RIOS
Como un volcán en su canción de fuego
como una colina de nieve roja,
así vive Schuaima poblada de ríos.
Ríos que bajan por los llanos
como muchachas desnudas
con trenzas de agua en sus bocas.
El río más grande de Schuaima
se llama Calixto.
Llena la luna
ve descenderlo dormido
por las piedras y las campanuelas del valle.
La espuma con su risa blanca lo llama
Calixto, Calixto!
Gravita el río con sus plumas de agua
porque el viento besa su muerte
y su ronquido de dromedario.
Allí está
flotando en un mar de ríos Schuaima
innumerables volcanes hablando del agua:
Paris en forma de lago,
Rogitama un riachuelo de peces,
Calixto y sus rostros de plata
vaciando sus ojos
en ánforas de pescadores.
Como un espejo con cara de hombre
como un pensador de Rodin sobre el charco
yace Schuaima poblada de ríos.
Allí van los hombres moribundos
a dejar sus recuerdos y sus rostros.
Éste es el arca del olvido
el río en donde la memoria desciende
por entre colinas de sueños
y el hombre se va quedando dormido
mientras el agua le baja los párpados.
VI
LOS POBLADORES
Los árboles en Schuaima
son hombres petrificados
que han adoptado el lenguaje de viejas torres de trigo.
Hombres que antes de madera fueron barro
antes de ceniza fuego
y llameaban en la noche
como una caracola de trigo
o una estrella de ramajes y arboladuras.
En mi memoria de extranjero
persiste su posición de Hidalgos
sus rostros de guerreros besados por el sol;
Su postura de arqueros
sobre un rocinante de musgos y de piedras.
Árboles de Schuaima
hombres leñosos que madrugan con su canto de corneja
y se vierten por la llanura
para desperdigar su sombra o su quejido.
Quijotes de talles gráciles
en donde Dulcinea teje una telaraña de invocaciones
mientras el obeso de Sancho
sueña con Barataria
en la curva olorosa del yarumo o del algarrobo.
Estos;
los árboles de Schuaima
hombres que han preferido vestirse de lluvia;
columnas de hojas secas en las riberas del bosque y del sueño.
De Memorias de Alexander de Brucco
Editorial Universidad de Antioquia, 2002.
I
A EVA EN EL DESTIERRO
Qué hermosa es Eva
Qué hermosa la serpiente que le rodea
El árbol que crece en su talle
El fruto carnoso que despliegan sus labios
Al posar sobre la ocarina
Su música en las orillas del bosque.
Qué hermoso su cabello
-Grajillas oscuras que caen sobre sus hombros perfumados-
su nariz que respira otros mundos
y crea para tantos laberintos
el azahar y las guirnaldas que los sustituya.
Qué hermosa es Eva
Qué hermosos sus tobillos
Las huellas que dibuja sobre la arena
Para marcar el camino hacia la luz y hacia las sombras.
Qué hermosos los hijos que le ha arrojado al mundo
El río que desciende por las colinas de su vientre
El volcán de sus ojos de fuego.
Qué hermosa esta costilla pensante
Este polvo sagrado
Esta caña aromática
Que guarda en sus pechos fragantes
Otra manzana para las épocas de lluvia.
IV
ABEL
Caín
Hermano de vientos, nubes, diluvios y ríos
Un mar de luces opalinas gravita en los guáimaros de la ciénaga
Y se aglutina en mi espejo
Como un prisma que nos dice:
La muerte es una puerta
Y el tiempo una ventana
Por donde nuestros pasos presurosos
Perciben otras cosas, otros mundos.
Bello Caín
La quijada de burro con la cual me mataste
Tenía el olor de las encinas y los pinos,
De tus labios venían hasta mi norte
Unos chopos amarillos
Que enhilaban mis pétalos melancólicos
En el hilo de la muerte.
Hermano profanado por los cielos
El dolor de tu hacha cavernoso
Penetraba mi topografía más remota
Mi geografía y mi valle más sagrado.
Ante el golpe subceleste
Que yo he encontrado sutil y generoso
Y que tú asestaste con una sabiduría infinita
Yazgo en la orilla de tu río, pensativo.
Oh, amado Caín
Tus huellas de madreselva
Van decorando mis entrañas,
Van vistiendo de semillas, de hiedras y resinas olorosas
Mi cuerpo fatigado por los viajes.
Mi sudor se impregnaba de tus frutas;
Tus piñas, toronjas y zapotes
Decoraban mi cabeza
Con coronas tejidas por cientos de cuchillos.
Nada soy sin tu golpe
Herrero milenario;
Tus manos son el yunque
Que moldean, a la sombra de estas islas misteriosas,
La herradura, los cristales y los cuarzos
De otras Islas en el hado de la muerte.
Caín
Hermano de mis antepasados
Hay en ti un pretexto para silenciar la historia
Como si la memoria de las dagas
No aceptaran la muerte de Goliat
Como una templanza de David,
Mi muerte es una templanza tuya.
Amado Caín
Por tu golpe y tu palabra
He conocido el paraíso.
XIX
LÁZARO
A Jader Rivera Monje.
Ahora que soy tantas cosas al tiempo
Ahora que asumo mis vidas pretéritas
Y las lanzo a la carne o al barro
para que se vuelvan poemas
o pequeñas hojas que se enfrenten
al aire rizado del Zaire
me llaman Lázaro.
Soy Lázaro
El hijo de Betania
El hermano de Martha y de María
He conocido la muerte
Su río de rosas, gladiolos, violetas, mirtos y lirios
Que he transitado, navegado y respirado
En los cuatro días que duró
Esa odisea por el mundo fascinante de las sombras.
Soy Lázaro
Tengo setenta nombres
Música, viento, pájaro, buey, lluvia
Son algunos de ellos
Creo en la resurrección
En la pervivencia
En el soplo cálido que trasciende
Más allá de estas tribus.
Me he levantado del barro nueve veces
Y ahora
Soy el polvo que no vuelve al polvo.
Mis manos y pies
Todavía están atados con envolturas de entierro
Pero también es cierto
Que bajo mi cuerpo crece la hierba
Circundan el gusano, el ciempiés, las calambrinas olorosas,
La gaviota que remonta su vuelo
En busca de otras corrientes de aire.
Soy Lázaro
Habitante de Betania
Amigo de las sinagogas
De Canaám, de Cafarnaum, de Nazaret, de Galilea
Y de otras tierras lejanas
Cuyos nombres no entenderían
Tengo el rostro cubierto con un paño
Pero cada vez que me levanto a la vida
Cada vez que una mariposa
Me recuerda que he nacido de nuevo
El paño va cediendo paso
A otras estrellas, a otras luces, a nuevas especies de animales,
A otros caminos.
Soy Lázaro
Y en este viaje al final de la vida
Me sentaré sobre otra roca
A hilar el cordón sagrado
El pedazo de río
Que me devuelva a otra corriente
En donde todas las voces clamen,
Todos los músicos canten,
Todas las lluvias digan:
“Lázaro, levántate!”
XX
CARTA DE UN ESCRIBA
A MAGDALENA
Yo no sé de dobleces de campanas
De sanear o purificar sepulcros
Pero un torbellino de hojas secas me conduce hacia tu vientre
Y alguna parte de esa música secreta
Que tú reinventas y traduces.
Yo no sé de multiplicación de pájaros y peces
Ni siquiera escanciar las ánforas de vino
Pero busco tu cuerpo Magdalena
Como si fuera ese santuario
Donde redimir mis carnes y mis velas
Agobiadas por los golpes de las sombras.
Yo no sé de resurrecciones
-Acaso mi carne no soporte tantas instancias-
No se perdonar las querellas con el polvo
Pronosticar las épocas de lluvia
Pero estoy seguro Magdalena
Que mi amor te reivindica de las culpas
Y talla en tu ofertorio
Una parvada de pájaros azules
Donde sopesar tus deudas y tus vinos.
Yo no sé de estrellas y ovellones
De esferas cuyo fin esté más allá del cosmos,
Pero mi conocimiento en tu cabello
Quiebra los mapas
Y mis manos no poseen otro lenguaje
Que el mismo que tú diagramas
En el río de la muerte.
Desde las selvas sirias
Hasta el mar occidental,
Desde el monte Nebo
Hasta el río Rogitama
Irá mi ancho y dulce amor, bella Magdalena,
Revestido de luz para tus hombros
Y un collar de caracolas
Hará tejido con peces de distintas geografías
Para adornar tu pubis
Y tus cabellos crispados por los astros.
Yo no sé de oratorias y viejas enseñanzas
Mi lenguaje no supera los silencios de la tierra
Pero acaso me domina la palabra
Y un Te Amo
No sea otra respuesta
Que el peso enamorado de esta cruz.
COMENTARIOS A LA OBRA DE WINSTON MORALES CHAVARRO
Sus poemas poseen un tono delicadamente sereno, pleno de luz, rarísimo en nuestros días, tan pródigos en el derroche de un escepticismo vulgar. Abordan con valentía la lucidez de entender lo vano y cándido del esfuerzo humano, pero no claudican ante la esperanzadora tozudez de un universo que sigue dándonos las mismas satisfacciones originarias, eternas, perfectas.
(Enrique Serrano López-Prólogo Memorias de Alexander de Brucco, Editorial Universidad de Antioquia, 2002).
Se nota además una arquitectura del lenguaje, una elaboración con la palabra. El discurso poético transcurre de manera brillante, a través de imágenes bien elaboradas y sutiles, que nos pasean por la historia y la mitología de manera agradable, sin juicio moralista, y nos permite encontrar belleza por todas partes, iluminando incluso los sinsentidos de lo anecdótico y de lo histórico.
(Santiago Tobón- Boletín Bibliográfico Banco de la República).
Cuando se escribe el poema sólo se piensa en él; por eso sorprende la asistencia multitudinaria de imágenes que maneja Winston en la justa perspectiva que va descorriendo el futuro o el inmediato pasado; el momento puede ser hoy o el hoy de los siglos ya idos.
(Matilde Espinosa-Prólogo De Regreso a Schuaima, Ediciones Dauro-Granada España, 2003).
Winston Morales es un opita universal, creador de un país donde todos, empezando por los cargadores de toallas y fusiles al hombro, deberíamos irnos a vivir, porque allí, igual que en el mundo musical de Macondo, dan ganas de cantar “cuando las palabras toman conciencia de no-ser ante la presencia invisible de tantos espectros”. Allí en Schuaima, el planeta país del poeta neivano, se puede sorber con la nariz rizada por el viento el olor de “las faldas invadidas de geranios” de las muchachas que lo habitan y que, como todos sus pobladores, tienen “el corazón muy cerca de la nariz”.
Ignacio Ramírez-Cronopios, El Tiempo.
LA POESÍA DE PAOLA SUSANA SOLORZA
Nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Estudios de las Mujeres y de Género por la Universidad de Bolonia, Italia y la Universidad de Oviedo, España. Actualmente, Doctoranda de la Universidad de Buenos Aires en el área de Literatura Latinoamericana, con especialidad en Estudios de Género.
Se define a sí misma como «una viajera incansable» y fue precisamente su vocación por las letras la que hizo posible su estancia en Europa entre 2009 y 2011 como becaria Erasmus Mundus. Cuenta en su haber con premios nacionales de poesía y varias menciones de honor. En 2008 publicó su primer libro de poesías Contigüidades: Un mundo.
A resguardo de la cordura
Con una tela negra
que la cubre entera
en su pose de Buda.
Ambas manos sostienen el trapo
por encima de la cabeza.
Así escondida vocifera
y anónima en su carpa de gritos,
dice más de lo que antes decía
cuando entre ella y su manto
todavía había algo de cordura.
Su rumor se cuela
en el oído del porteño,
que avanza entre oropeles de gente
con el paso mecánico del mediodía,
a comer en un puesto cercano
mientras el sol caldea el asfalto.
En la vereda, todos saltan
o le dan un rodeo
al bulto negro del centro,
donde aquella mujer
separa del mundo
su ignota figura.
—————————————————————
El golpe
Tiene el pecho de agujeros.
Afuera, vacío.
Adentro el corazón
que late la carne
y la mochila pesada
sobre espaldas dormidas.
Afuera,
no siente.
Un hombro se atrinchera
bajo el mentón inclinado,
en un solo gesto, lejano.
La mano cae a un costado
con los dedos en curva,
como si acaso el aire
fuera una pelota invisible
ahuecando la palma.
Adentro, la intención del gesto.
Afuera, la mano cerrada,
dedo con palma,
ya sin aire,
el puño… y el golpe.
—————————————————
Camino y escribo
Hay un mundo ahí afuera
tan diferente del que llevo dentro.
Ataca con puñales de espanto
en un juego insano
de complicidad y silencio.
Pero mi voz no se aplaca.
Soy el grito que desanda la indiferencia.
Escribo por mí,
escribo por tantas y por tantos…
Escribo con la mano laboriosa
que intenta derribar obstáculos.
Escribo en lucha,
porque la injusticia fortalece mi mano
y empodera mi palabra.
Escribo en el camino
y mis huellas son las palabras
que el viento erosiona
pero no lleva.
Escribo como una mujer
que se quiebra y resiste.
revista 54
La escriba
Quise matar a la que escribe
pero ella renace,
todo el tiempo renace.
Vive agazapada en la sombra,
la presiento
como un latido
dentro mío,
crece.
La muerte
es un sueño gris,
ladrona indebida.
Si ella muere,
yo no vivo.
LA POESÍA DE CLAUDIA AINCHIL
Claudia Ainchil (Argentina-Buenos aires-1964) POETA-PERIODISTA Cofundadora de la Sociedad de Escritores Inéditos e Independientes de Argentina (SEI). Socia de la SEA. Seleccionada en 1º Juegos Florales del Siglo XXI (concurso conmemorativo que se llevó a cabo en Montevideo, Uruguay con el tema 1804-2004, los versos de la Patria Grande, convocando a poetas de habla hispana y portuguesa de América, España y Portugal). Libros Publicados:COMIENZO DE COMIENZOS ,SON COSAS DE ANGELES , AMORES SIN ZAPATOS ,REMOLINOS A BORDO , PUNTO DE ARRANQUE.
Los poemas son difundidos por distintos medios en: España, Cuba, Perú, México, Francia, Italia, EE.UU., y Chile entre otros; así como también en suplementos culturales de diarios del interior de Argentina.
http://ainchilclaudia-poesia.blogspot.com/
DE REPENTE
De repente un megáfono de palabras liquidas
una excomunión de aire entrecortado
una canoa solitaria trepando por filtraciones
de otras canoas solitarias
que solo abarcan silencios…
de repente mi voz trepidante
en desorden,inabordable
invisible para el galope del caballo..
de repente la complicidad con las horas no impresas
los pasos torpes
los vericuetos de un cráter sin frenesí
vuelto hacia su propio espejo
..en las inmediaciones hacen señas, sin embargo
la neblina es tan extensa..
MISIVAS
Solo abismo de palabras no encontradas,
solo un pantano..
los ojos no descubrieron los secretos
para armar puentes
demasiados destiempos y quimeras
rayos de soles inexistentes.
Bajo la persiana.Esa nada se diluye.
Te diluyo.
Ahora el silencio es más real
antes mecía un si y un no de hojalata..
solo destiempo
lluvias
misivas que no tocaron alma
misivas que se pierden por y para siempre…
nadie repite la travesía por las mismas aguas, los mismos torbellinos
misivas poseídas por puertas,ventanas y relojes sin hora ..
el aire de sus letras llamaba a los grillos
cuando se echa de menos su ruidito..
misivas que no fueron abiertas ni leídas
no se puede leer lo que no es visto por el alma..
en este siglo a quien se le puede ocurrir mandar misivas
si los cerrojos clausuran puertas,ventanas
y solo uno descubre la fachada
el prologo sin novela
ACRÓBATAS
Las rodillas le molestaban
el desborde de los pasos faltantes
ocasionaba sobresaltos imaginarios
tantos lenguajes en embarcaderos poco usados
por el abrazo de su pies..
Primero creyó que era una broma
el discurso insomne de un paraíso simbólico
el aliento como aguardiente ejecutando catálogos
de vida,sobrevida
kilómetros de jazmín silvestre, semblantes de aguas
dijo, nunca se cruza dos veces el mismo río…
lo repitió para convencerse
igual titubeo…
desoyendo las leyes inmediatas de lo que debe hacerse
se inundo de alegría repentina
tomo las láminas que sostenían la armadura de escamas
y lentamente se despojo de equipajes paradójicos
que paralizaban el vuelo..
paso a ser equilibrista, contorsionista
ya no necesitaba el espacio telúrico de sus rodillas
somos acróbatas me dijo
somos, le conteste.
NO MAS…
no más palabras escritas
ni verbales
no más malabarismos de itinerarios compartidos
invento de soles que visten al personaje
y se disipan al instante.
Es tan pequeño el sorbo que atropella con retórica
los registros de la ilusión…
tremendos impulsos
tu silueta en espera eterna de bailes ajenos…
palabras huecas…es media tarde…
de pronto las replicas del sincericidio..
y corro..
CORRO
Corre a toda prisa
envuelta en una llamarada
corre…es urgencia
y abismo
son momentos de animas e historias acumuladas
en secretos malditos…
nada la detiene
cada alquiler de la razón se ensaya a si mismo
como esas tramas del debe y haber
del ser y no ser
corre…
hasta esfumarse sin hacer ruido…
corro a toda prisa
envuelta en una llamarada…
dificilmente encontrara mi rastro
monólogos cautivos bajo siete llaves
…hasta esfumarme sin hacer ruido…
REALIDAD
Espejismo involucrado en nuestros cuerpos
y una precaria infinitud desterrándonos.
Industrias de humo, estampados moldes
sobre ambigüedades sin retorno.
Ser real en el irreal despeñadero
¿qué sucederá con los sedientos corazones en fila
esos huérfanos acorazados en milimétricos anaqueles
las bondades que no son publicadas en periódicos
cada conjuro de amor
o el quebradizo prisma individual
ese que tal vez revela solo un punto de vista?.
De pronto me detengo…la historia desliza signos
no logro escribir,no puedo…
un hombre duerme en la vereda o muere de hambre.
Acarreo piedras encima.
…es este un escenario tan bestial
que los poemas se convierten en penas…
ESOS DÍAS
¿Cuál es el argumento
la brisa provocadora que batalla en uno mismo
la característica del hecho encadenado
como duraciones en un círculo
o en varias órbitas ajenas a nuestra voluntad?
¿Dónde se entrelaza lo habitual
esa ausencia de interrupción
intriga de crepúsculos y urgencias
presagio de fragmentos?
¿Cómo surgen moldes, extrañezas clandestinas
sin discernimiento
o riesgos de caras sometidas
remolcando tras de si cruces heredadas?
¿Cuándo se enderezarán crónicas
vapores embriagados, fermentación y destierro?
esos días en donde el mal humor supura
como bilis ardiente
y todo desconcierta hasta la luz del día.
SER
Ser andariega, prisa errante
para que el corazón no profundice
humos fingidos
ni convierta los suspiros
en eléctricos amaneceres sin piedad.
Ser lo que es posible que nunca seré
una mariposa vuela al ras
me he exiliado para olvidar prejuicios
apagados, un poco de conciencia
los ritmos de las voces uniformes…
igualmente hay días en que es imposible
cerrar con los candados que conocemos…
cuando sucede la existencia da un rugido
dos tres mil,una especie de encantamiento
y todo vuelve a ser un rompecabezas
infiltrado.
FUGACES
Ir caminando con expresión de planicies y circuitos
lavandería de iris al por menor
corre un taxi, no hay nadie
ir mirando ruidos en nuestro propio transito
me pregunto, cumplo con las disposiciones internas
avanzo con el verde,dudo en ocre amarillo
hago stop con el rojo?
Si pudiera detenerme sin necesidad de arrancar
clavos, me pasarían por arriba las expresiones
que giran?
instantes fugaces
esa felicidad de a cachitos
cubriéndolo todo.
VENTANAS
Organizaciones de ventanas
cronología de pasos y pausas reales
alguno de nosotros en primera línea
como esas selectas deidades
interpretando diccionarios del alma impresa
retratos con imagen distorsionada a veces
sin discreción
solo atrapando…
historias de vida en fuga
soliloquio de odas buscando
más allá de lo posible
una hendidura
cuando tu puerta es naufragio…
DEL TIEMPO
Rugen, son travesías a veces perceptibles
hacedores de escándalos
tiembla ese anaquel
que llevamos escondido
y empieza a caer a través de lo etéreo
una abstracta gama de colores
ya no es tan blanco
el blanco ni rojo ese alarido
que nos dejaba sin palabras.
El costumbrista tiempo y sus lagos móviles.
Eran otros quienes se esfumaban
hasta volar en tempestades
pero un día los tornillos se adhirieron
al precepto de la rueda incansable.
Aparecieron ríos
el mar embraveció kilómetros de horas
tiznes y acueductos
de pronto, casi sin darnos cuenta
dejamos de ser esos niños jóvenes
la adultez pasó a exhibirse como una máquina
reloj ligero del camino sinuoso
y aquí estamos
desplegándonos
tanteando
descifrando…
LLAMADORES DEL VIENTO
Atada
desatada
en medio de hervideros
cuanta tierra abrumada por mutismos
cuanto hombre suelto
corazon
un rocio en temblor
un soliloquio aprisionando
mundos historicos
tersos hilos codician mi cuerpo
enlazada a veces por prologos
e intervalos malgastados
absurdas bocas que agitan disfraces
desenlazada
desnudada por pasion
esas letras que amparan
llamadores del viento te buscan
como a esos pasajeros ocultos
te busco
me encuentro…
PLUMAS
Viaje de plumas cayendo lentamente
ahuecando sorpresas
en medio de la nada
un café rezuma identidades sin nombre
espero a tientas la vuelta del pasado
qué humo somnoliento
ocupará el espacio?
acaso el hilo conductor habrá averiado
cada ayer?
un café me muestra
me intimida
escribo líneas
mi vida
llegué tarde al encuentro
el alma esgrimió piratas
y ciertos parches escarlatas
soy pluma…
cayendo lentamente…
SE VAN DILUYENDO LAS PALABRAS
Se van diluyendo las palabras
dia a dia
puedo intentar un ensamble de dialogos
para evitar que la cuerda se rompa
y estalle en mil pedazos lo que podria haber sido
y no fue
puedo armar un documento del corazon urgente
y hacerlo llegar
pero las sombras no tienen dirección …
EN SUSPENSO
Estupefacta,los ojos bien abiertos
la nariz insomne intentando respirar
los labios siendo intención de imagen
con gritos en suspenso
orejas, oídos solo una lucha de moralejas
que ocupan sitios
estupefacta,los pelos enredados
cual maraña a propósito
poco han aprendido-digo en las noches
despojada de oyentes-
inmóvil incorporada en vorágines ajenas
o en las propias vorágines que adormecen
siendo extranjera en un destierro impuesto
por necedades y azar…
la piel aun se estremece
estupefacto corazón
huelo jazmines
bruscamente la vida
luminosidades detras de los silencios…
PUEDE SUCEDER…
En diez minutos todo puede suceder
la temperatura corazon quiza emane atisbos
alejados de cualquier mediocridad
puede suceder que me descubras como en una instantanea
una instantanea mas
ese flash lucido de la primera vez
tan solo fragiles intercambios de amor…
es posible que inesperadamente
mis ojos retiren lenguajes
y el alma huya
en ocasiones las esperas terminan…
En diez minutos todo puede suceder
quiza es real el mutismo
y los minutos se fueron convirtiendo
en diapositivas del pasado
tan mordaz e indescifrable
tan humedo y frio…
EL CUENTO
De pronto el cuento del pastorcito
el cuento del lobo
el cuento del cazador que apunta a la presa
sin importarle nada más que el dominio sagrado
el cuento sin cuento que nos deja absortos
el cuento del mugido
del ladrido
del intermitente silencio en el desplante de ideas
el cuento del capricho con heridas
que explora cada hueco y hace temblar cimientos
reaviva crisis al por mayor
en tiempos de mirada insomne
el cuento de los anillos mágicos
y solo dos retinas expuestas
intentando seguir pese a todo
el cuento de esas manos extendidas
…sólo un cuento…
cuando más se necesita protección
el cuento que involucra a la mentira
horrible palabra
tan opuesto a la búsqueda del corazón real
el cuento que me dejó pensando
y sin palabras.
SIN TITULO
miradas van incorporandose
bocas introducen rebeliones dispares
buscando al hacedor del tiempo
pestañas protegen de las inclemencias
de humanos no aptos
cierto olfato previene
nos previene de la sinrazón
las manos se extienden
y mi mirada es un oceano
en donde fluir sin respuestas
mi boca una pregunta
algo no dicho
guardado a traves de los siglos
como una quimera sin voz
mis pestañas son esas murallas de reinos
extraña sudestada en medio de círculos
que esbozan gigantes
mi olfato una brújula
indicadora del lugar exacto
donde ser feliz
una fragancia
un saber quien es quien en el espejo
mis manos otro comienzo de comienzos
sin título.
CIERTO INVENTARIO
Un análisis introduce precariedades
y abismos, el propio abismo
paginas cubiertas por otros
tendederos del corazón expuestos
en la longitud del camino.
Será que los excesos del alma atosigan
y uno vuelve a desembarcar
en el mismo circulo de espejos
que creía olvidado,
sin conciencia
quien pudiera evitar el choque abrupto
salvo nosotros…
Será que la vida continúa su propia vida
mientras el fuego del dragón quisiera atravesar murallas
y amar fuera de la opaca ausencia
amarte, aunque ruja la tarde celestes ojos
y te hundas en millones de cuerpos
desapareciendo lentamente…
UNA PALABRA
Una palabra
solo una
que traspase esas hordas que la vida lleva
una palabra, como si los vocablos del alma aguardaran
es simplemente una
no un mundo gigantesco de eclipses
una palabra bastaría para olvidar cada espejismo
el listado de rostros trayendo apariciones
solo una palabra entre tanto barullo que nos deja en suspenso
miradas consumen como un cíclope
en atardeceres polvorientos
y esa palabra se esconde
no quiere desembarcar en los oidos de esta viajera
esa palabra no quiere zarpar
de la inmediatez hechicera del embrujo
…es lo que hay… murmurará tu espectro
y se instala el silencio.
NUESTRO GRITO
Sintaxis normas puntos
comas
oraciones bajo inmensos truenos
un sonido subiendo
bajando
bajando y subiendo.
Mentira, no hablen de reglas concebidas
el arte es imaginación
margaritas con pestañas
hombres encontrándose
fuera de la oficinesca sensación.
No pueden embalsamarnos
incorporarnos a la lista de indeseables
sólo porque el ritmo del corazón gráfico
se asemeja al verdor del salvaje.
Nuestro grito alberga reinos extensos
y desconocidos.
Nos han mordido cazadores hambrientos
de sangre fresca
pero no han podido. Y allí están
entre los libros viejos durmiendo
sin soñar.
Nuestro grito es el vehemente collar
bocanadas y humedad
la libertad en persona.
MAPA
¿Cómo es tu mapa?
¿en que kilómetros se encuentran
los territorios lisos
las flores con sus signos
los estanques de agua,
calido cuando el corazón pide
una segunda vuelta
y helado cuando nos equivocamos de nuevo?
¿adonde hallar esas cordilleras
temibles e inolvidables
que nos recuerdan lo humanos que somos?
¿cómo es tu mapa? pregunto
¿cómo es el mío?…
GOTAS
Se agitan las gotas que arrinconan mi cuerpo
ruedan por grietas hambrientas
en esta madrugada solo hay interrogantes
sacudiendo ferozmente
¿son pizcas de lluvia que caen
desempolvando ternuras reales?
¿son migajas de agobios
un par de ojos empañados?
¿O es simplemente un sueño arco iris
quien estremece el desván
mientras pienso?
SERA
Será que estoy un poco húmeda
de hueso y carne.
Será que el pasado fue parte de la novela develada
atormentadas noches y secretos de amor
prohibido.
Será que en un tiempo remoto
la soledad oscureció instantes
y nadie salió en defensa.
Será que hay batallas que el destino
nos permite ganar
y otras no
como un sino que está escrito.
Será que uno va cambiando
los arrebatos dejan de ser incendio
y pasan a ser llama
o destellos inhóspitos.
Será que la adultez corrompe
parte del asombro
y la ingenuidad de los primeros días.
O será que como el ave fénix
estoy nuevamente renaciendo
dispuesta a todo
por vivir.
revista 52
POETAS SIN FRONTERAS DESDE DARÍO, LIBERTADOR LITERARIO. por Ramiro Lagos
«Poetas sin fronteras», esta mi antología, editada por la editorial Verbum, de Madrid, reune a poetas hispánicos de Estados Unidos, Canadá y otros países. Su núcleo, con algunas excepciones, corresponde al desplazamiento político o lírico de las plumas errantes en busca de libres expresiones del arte poético.. La primera pluma errante por los países hispánicos fue Rubén Darío, quien, sentó reales en Madrid, para publicar en 1905 sus Cantos de Vida v Esperanza, libro que abre las rutas a una vigorosa poesía hispánica y novomundana bajo aleteantes cóndores andinos. Recuérdese que este “libertador literario“, como lo llamó Borges, desde muy joven cruzó las fronteras de su país, Nicaragua, para desplazarse a Chile, donde escribió Azul, y luego vivió transitoriamente en Buenos Aires, en París, en Madrid y en la gran metrópoli norteamericana, Nueva York. Fue un poeta itinerante, cuya tendencia novomundana lo lleva desde el Momtombo de su Nicaragua nativa, a las pampas argentinas, trascendiendo las fronteras con su «canto errante», siempre «sonriente y meditabundo” por su mundo hispánico y el de su ecumenia lírica. Con Rubén Darío se hace necesario destacar también la gigante voz de José Martí, quien fue, al igual que el gran poeta José María Heredia, uno de los primeros poetas sin fronteras, que vivió en Nueva York, como exilado de su tierra nativa, según se testimonia en Flores del Destierro. Su voz rotunda, integradora de las inquietudes de su bolivariana América sin fronteras, resonó y sigue resonando con ese cantar de solidaridad social extendida a los desplazados o marginados del tercer mundo harapiento.
“Con los pobres de la tierra
quiero yo mi suerte echar”
Partiendo del Modernismo como homenaje a un siglo de oro de la poesía latinoamericana con Cantos de Vida v Esperanza, la apertura estética e ideológica con que se desfronteriza el amplio mapa de nuestros espacios líricos, vuelve a integrar a los poetas sin fronteras dentro de la poesía en movimiento que desde la época modernista se universalizo y no tuvo más fronteras que la música, la pintura, la mitología, la escultura del parnasianismo, la filosofía lírica y los cuatro puntos cardinales de miras ideológicas y poéticas: Norte y Sur, Oriente y Occidente. A través de ellos, las líneas divisorias son las cósmicas irradiadas en las siete gamas de nuestro arco iris simbólico, que nos lleva a ver una poesía del color que más le plazca al ojo estético. lnclúyase el blanco color al que hay que ponerle mucha tinta para que se relieve el talento de la pluma creacionista. Inclúyase el negro, para ver que hay estrellas del mismo color en la poesía “guilleniana“. Bajo el comimico arco iris , el nuevo mundo no pasa desapercibido a través de esas siete perspectivas con que Germán Arciniegas caracterizó el Continente de siete Colores, donde las fronteras, por idealismo de los poetas, tienden a democratizarse. Los diferentes colores, contribuyen, de todas maneras, a difundir todos los matices de nuestra idiosincracia y de nuestras formas de expresión, entre otras, la cósmica, la étnica, la histórica, la ideológica pluralista y la sociológica discriminada. El ideal sería recoger todas estas formas de expresión en la poesía de los nuevos amautas con temas que redescubran el ritmo humano de los yaravíes y las fuentes del primigenio mester de rebeldía. Tendencia novomundana de la cual fue consciente Rubén Darío cuando desde Azul le cantó a Caupulicán, como símbolo del pueblo aborigen. Y como si reflexionara que la muchedumbre la representan los pueblos de origen indígena, quiso solidarizarse con su pueblo-masa, cuando dijo:: “Yo no soy un poeta de las muchedumbres. Pero se que tengo que llegar a ellas” Con esta frase comienza a eliminarse dentro del Modernismo la frontera que hay entre la azul poesía y el pueblo masivo de Indoamérica.
Lo cierto es que Rubén Darío al final de su vida y pasando por tercera vez por Nueva York, escribe su poema “La gran cosmópolis» para abanderar una poesía de tendencia social al lado del pueblo de todas las razas con énfasis en los negros y judíos, dando una visión, como poeta sin fronteras, de la petrópoli neoryorquina así:
“Casas de cincuenta pesos.
servidumbre de color,
millones de circuncisos,
máquinas, diarios, avisos
!dolor, dolor, dolor!:
Seguramente algunos de los poetas sin fronteras, caractirizados por su absoluta sensibilidad social, comulguen con Darío que dice: «he querido hundirme en el alma de los demás» y comulguen también con la poesía humanizante de César Vallejo, voz del cholo y de la Indoamérica tatuada. Como poetas sin fronteras nos preocupa desde el exilio espiritual, esa Indoamérica, convulsa por la violencia económica, social y política. Y desde la América rubia escuchamos su enorme vocerío protestatario.
Integración de voces dispersas de la poesía emigrada, unida a otros cerebros fugados hacia el logro de metas superativas bajo el estandarte de la gran democracia, forman parte de la Antología sin fronteras, dentro de la cual se incluyen también algunos poetas escapados de los feudos líricos o de los círculos elitistas que los descriminan. Más que antología es un manifiesto de voces internacionales cuya trascendencia procede del hecho de que casi todos los poetas sin fronteras son didácticos de literatura . Lo que quiere decir que su cátedra de poesía conlleva de por si un compromiso con la dialéctica de la crítica o de la autocrítica ampliamente expuesta o debatida en la academia universitaria o en el simposio. La amplitud de su apertura literaria a la luz de la crítica analítica o de la apoyatura erudita, lejos está de ese academicismo oficial y oficioso y de ese lirismo evasivo de quienes aún siguen creyendo que la poesía es un privilegio de sus feudos o de sus codificaciones literarias ,y no de la gran audiencia como la del Canto General. Contra los «falsos brujos” de la poesía se pronuncia Pablo Neruda tildándolos de “vendedores de hacinados ditritus” “cadáveres de la moda», Y los interroga: “Qué hicisteis ante el reinado de la angustia frente a este oscuro ser humano?” Con Pablo Neruda, César Vallejo y Nicolás Guillén se rompieron los muros fronterizos entre poesía y pueblo y ya con Ernesto Cardenal se movilizó en Nicaragua una vanguardia democratizadora de la poesía, antagónica a los dictámenes de la élite.
Rotos ciertos cánones impositivos, la poesía de apertura o la que deliberadamente alterna con otras formas de expresión, bien sea empleando el lenguaje coloquial o la forma métrica, busca encontrar en el alma de la palabra su poder de transformación lírica, o su intimismo épico. La palabra como surtidor semántico, como signo de polivalentes significantes, como depositaria de connotaciones explícitas o implícitas o como foco de sugerentes metáforas, se abre paso a través de la realidad sensible sobre las fronteras de sus limitaciones de toda índole, y es la gran sensibilidad del poeta la que sale triunfante dentro de la trascendencia del lenguaje, sea este rítmico o coloquial. Pero lo que más interesa a los poetas sin frontera es su amplitud espacial, su entorno humano, salvada su intimidad y también su libertad artística asociada a la expresión libre de su idearium.
La poesía de los poetas aperturistas, comprende la gran metáfora del viento convertida en libertad sin límites y los tropos de las montañas convertidas en estribaciones épicas. Comprende el lenguaje de las águilas y de los cóndores y también el de las palomas mensajeras. Comprende la diafanidad de las fontanas con sus rítmicas corrientes interioristas y también el vehemente lenguaje de las cascadas con su entorno de cristal de roca. Clásicos o barrocos nuestros ríos no dan a la mar sino que se convierten en ciénagas o en lagos serenos o agrestes donde se reflejan las barbas de nuestros abuelos milenarios que conquistaron la tierra con poesía, desposeyéndola de sus alambradas. Allí los espejos mágicos cantan sus himnos, sus endechas, sus juglarías, sus cantos generales y sus cantes jondos con el advenimiento de los duendes.
Los poetas sin fronteras somos los heraldos de la nueva era, que cíclicamente giramos con el Modernismo de ayer y con el Modernismo de hoy dentro del cual los paradigmas gigantes del mundo hispánico se convierten en vanguardia de nuevos movimientos con Rubén Darío a la cabeza. El premio Cervantes, José Hierro reconoció en l988 en la Universidad Complutense (y allí lo escuchamos) que la vigencia de Rubén Darío como espejo paradigmático, es indiscutible. El revolucionario estético de Azul, que crea en el cuento “El Rey Burgués”, al idealista poeta que aparece en su historia, se lee todavía con curiosidad, con la sospecha de que Darío se encarna en ese poeta palaciego, que está obligado para subsistir tocándole la caja de música al babilónico rey, sin dejar de ser en el fondo un héroe que anuncia una revolución.
Modernismo y modernidad, son términos que marchan juntos en nuestros espacios literarios hasta que se demuestre que la “Marcha Triunfal” con sus cóndores, unidos a los quijotes o caballeros de la hispanidad, dejen de marchar. El caso es que la presencia de Rubén Darío subsiste aun hoy, presidiendo en espiritu los cantos generales de la nueva [poesía antologada . Por cierto, que una de las más recientes antologías peninsulares se inicia con el nombre y la poesía de Darío, y en dicha antología se renuevan las corrientes y se integran las voces de las nuevas generaciones. Y los poetas sin fronteras también se integran bajo el signo lírico de la hispanidad, abriendo alternativas, para aquellos que se sientan atraídos, ora por la desnudez, el intimismo, la transparencia, ora por aquellos poetas, que solidarios con la trascendencia social, quieran sustituir el cisne clásico por el cisne de fieltro, y así darse un paseo literario con el “Walking around” nerudiando hasta llegar a los oscuros túneles existenciales de la poesía tremendista.
Neruda amplía el campo de la poesía frente a Juán Ramón, quien sin negar la influencia modernsita de su Platero y yo. termina limitándola dentro de la frontera de la poesía pura, y sin embargo, estos poetas cumbres ,de polo a polo acrisolan la poesía de tal manera que de los dos filones se produce una rica integración laureada. Con el Diario de un poeta recién casado, Juan Ramón entra y sale de Nueva York como un poeta sin fronteras. En sus textos neoyorkinos de «América del Este”, se incluye el poema «Rubén Darío», lo cual demuestra en el año de 1916 que entre los dos poetas, el hispanoamericano y el español, nunca hubo barreras líricas, pese a sus diferencias de estilo, sino todo lo contrario. Y ha de recordarse que fue a Juán Ramón Jimenez a quien Darío le dedicó el poema «Los cisnes”, donde se cuestiona después de apostrofar a Mr. President: «¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? Siempre el poeta estuvo en guardia frente al águila del Norte, pero tendiéndole la mano cuando Norteamérica cambió su lenguaje político y comprendió el lenguaje claro del cóndor. Rubén Darío reconoce en «El canto errante”, que «el mejor elogio hecho a la Poesía y a los poetas ha sido expresado en lengua «anglosajona», por un hombre insospechable de extraordinaria complacencia con las nueve musas. ¿Un yanqui? Irónicamente se trataba de Teodoro Roosevelt, a quien había fustigado en su bizarra oda.
Hay que reconocer la mano franca y de estímulo que Norteamérica dio a intelectuales y poetas del exilio español, otorgando simbólicos lauros a quienes bien se los merecieron. Darío mismo, que fue homenajeado por los intelectuales y poetas neoyorquinos, había dicho en la epoca del “big stick”:: ”Las más ilustres escopetas dejan en paz a los poetas”. Hoy ya no son las escopetas a que alude Darío sino la gran democracia de la inteligencia abierta a la luz de la libre expresión, de la cual se han beneficiado en Estados Unidos y en Canadá, las nuevas generaciones de exilados cubanos, chilenos, argentinos y de otras naciones : los poetas sin fronteras del mundo hispánico.
No cabe duda que el acercamiento de los poetas hispánicos a la democracia norteamericana ha sido trascendental, desde Darío hasta Ernesto Cardenal, el .democratizador de la poesía en el país del mismo Ruben. Walt Whitman se ha convertido en el poeta de las dos Américas y Neruda recoge su legado para socializar la poesía en Canto General. Ya Rubén Darío, compartiendo el imperio de la poesía con el gran poeta norteamericano, había dicho: «Si hay poesía en nuestra América, ella está en las cosas viejas de Palenke y Utatlán, en el indio legendario, y en el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma de la silla de oro. Lo demás es tuyo, demócrata Walt Whitman. ¿Y qué es lo demás? Los espacios de la libertad, la democracia pluralista de la poesía en sus múltiples expresiones, ideas y formas. La poesía del nuevo futurismo espacial. La de los poetas sin fronteras.
La poesía, que es una creación cósmica natural, tras de la cual nos deslumbra la imagen del supremo artífice iluminador, ha tenido sus re-creadores desde los lejanos “ismos” renacentistas hasta el movimiento aún vigente del Modernismo abierto y hermanado con nuestra vanguardia autóctona de la juglaría social. Y su hubo un pequeño dios huidobriano, no fue para crear nada nuevo bajo el sol de la poesía, sino el absurdo o la pretendida superlógica del creacionismo confundido con las brumas soñolientas del surrealismo sonámbulo o con la eclosión divagante del ultraísmo hispánico. El creacionismo, con todo, fue una vanguardia que supo teorizar para seguir inquietándonos hoy sobre el tema de la orginalidad confrontada, frente a los espejos modélicos: José Martí, Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Juán Ramón, Gabriela Mistral, César Vallejo, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, García Lorca, Rafael Alberti, Octavio Paz, Nicanor Parra, Ernesto Cardenal y otros epígonos de la poesía satelizada de nuestro mundo hispánico.
La amplitud en que la poesía es fulgor del pensamiento, de los ritmos del corazón y de la palabra lampo, ha superado las poéticas y sus espacios ilímites. Diríase que todo es poesía mientras el espectáculo del cosmos con sus íncolas nos deslumbre, o nos motive anímica o irradiativamente. Mientras la palabra aletee con su alma, se manifieste con su demiuro, se exprese con su lengua clara o babélica y recoja los ecos del lenguaje cósmico. Mientras los duendes lorquianos o los ángeles de Alberti deambulen en la imaginación de sus creadores, a estas alturas de su amplitud conceptual, la poesía ha recuperado sus espacios. Así lo han entendido los poetas sin fronteras en sus encuentros internacionales de Washington, Nueva York y Toronto. En la Universidad Appalachian un grupo de poetas sin fronteras debatió en un coloquio lo que cada uno entendía por poesía y huyendo del dogmatismo y girando en torno al relativismo del concepto, se pluralizó éste de tal forma y se poetizó de tal manera a través del simbolimso, de la metáfora, la imaginación, el misterio, la sugerencia y la magia, que cada quien tuvo razón en concluir que la razón no puede definir el concepto único y concreto de lo que es la poesía. Entre otras cosas, porque las nuevas mujeres poetas de hoy dirían “La poesía somos nosotras”. Y quienes piensen que la anti-poesía es un invento de Nicanor Parra con el fin de controlar sus propios espacios, están equivocados, porque en principio fue una reacción contra los que creían que la poesía de los latifundios líricos estaba limitada a sus alambradas. No, lo que han hecho Vallejo, Neruda, Parra, Cardenal y otros poetas incluyendo a Violeta Parra es ampliar los espacios poéticos, ampliar su audiencia sin rechazar el intimismo o la meditación juanramoniana para buscar el Dios deseado y deseante en el reino de la poesía.
Se concluye que los poetas sin fronteras le dan la vuelta al mundo de la poesía, la de ayer, la de hoy, la de la nueva era. Y dentro de ese cílclico movimiento vuelven a aparecer los paradigmas dándose la mano con las nuevas voces. Y si a veces se regresa al Siglo de Oro español, a un Garcilaso, a un Lope, a Herrera, a un Góngora y a un Quevedo es para espigar eclécticamente de su rico legado e incorporarlo al siglo de oro de la poesía hispanoamericana sin que el soneto garcilacista ni el alejandrino rubeniano, queden arrinconados por los llamados “poetas de la modernidad” o por la novedad de la poesía coloquial, ni menos por la expresión juglaresca y popular del nuevo mester. Y si «un soneto nos manda hacer Violante», también el último poeta español laureado con el Premio Cervantes, Pepe Hierro desde sus Cuadernos de Nueva York nos puso a recitar su soneto “A la Nada” en los albores de siglo XXI..Y ya en el viraje cíclico hacia la poesía popular, que arranca de la Edad Media, vemos a todo un Borges ultraísta entretenido con sus milongas y a un Lorca recorriendo el mundo hispánico con sus romances de tradición popular en tema y en asonancias. Con la presencia de los poetas exilados españoles en las academias universitarias norteamearicanas se establecieron ciertas fronteras entre lo que los especialistas llaman “literatura peninsular” y literatura latinoamericana, entre los muros de la Edad Media y los de la literatura colonial. Y ante tales distingos, los poetas sin frontera reaccionan, inclinándose a una la visión totalizadora y visionaria de las letras hispánicas, en que la poesía se ha impuesto, como rol integrarse y expansionarse, sin barreras colonizadoras. A estas alturas ya ha habido un intercambio de líricas carabelas de conquista y reconquista. Ha habido después del quinto centenario de nuestro re-descubrimiento un encuentro empenachado de ondas que se cruzan en ultramar sobre el inmenso océano de la poesía hispánica.Con todo, no hay que pasar por alto la solidaridad de los poetas de Latinoamérica para con España, ni la de los poetas españoles con el nuevo mundo latino. Ya vemos, en los años más recientes a un Félix
Grandes, recogiendo el Premio Casa de las Américas, mientras se pone a marchar en sus libros tras las huellas de Vallejo y Neruda. Es que la alianza hispánica es integradora de todas las voces de aquí y de acullá en una voz rotunda: la hispanidad. Y por que no la indoahispanoamericanidad? Eso se entiende porque la sangre que corrió por las venas de Neruda y de Vallejo cuando le cantaron a España era la de nuestros ancestros mestizos. Y es así cómo Vallejo pasa por España, y solidario con su pueblo en lucha, titula su libro: España, aparta de mi este cáliz. Neruda expresa el mismo sentimiento de profundo amor y solidaridad al pueblo español con su obra poética: España en el corazón Y así la hispanidad lírica se integra, se une hasta la médula, se amplía y se hace bandera como manifiesto de los poetas sin fronteras, haciéndose eco un siglo después de «La canción del optimista» cuyo mensaje no cierra esta apertura, se vuelve a abrir en el espacio desfronterizado de Cantos de Vida y Esperanza:
“Inclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternales, luminosas almas, ¡salve!
porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos»
REVISTA LA ALCAZABA 48
JUAN ZORILLA DE SAN MARTÍN
JUAN ZORRILLA DE SAN MARTÍN
(1855 – 1931)
Diplomático uruguayo y uno de los más grandes poetas de su país. La Real Academia Española le nombró en su día correspondiente de la misma. Doctorado en Leyes, regentó la cátedra de Literatura y Derecho internacional en la Universidad de Montevideo. En su primer libro de poemas, «Notas de un himno» (1876), se deja notar claramente la influencia de Gustavo Adolfo Bécquer. Tal fue ésta que por buen número de sus contemporáneos se le llegó a conocer como el Bécquer americano. Este libro, típico de su tiempo, refleja la tristeza y el patriotismo que imbuían al poeta, y le sirve para establecer el tono que va a tomar toda su obra posterior.
Durante su vida ocupó varios cargos diplomáticos, incluyendo el de ministro de asuntos exteriores en Francia, Portugal, España y el Vaticano. En 1878 publica, en el periódico católico El bien, su famosa «La leyenda patria» que le acarreará una indudable fama que le seguiría y culminaría hasta llegar a Tabaré (1886), su obra cumbre. Con este poemario alcanzaría una fama plena; por ello, y como muestra, acogiéndonos al mismo reproducimos aquí el principio de su INTRODUCCIÓN. El poema consta de seis Cantos y describe los trágicos amores entre una joven española y un joven mestizo charrúa.
TABARÉ
I
Levantaré la losa de una tumba;
E internándome en ella,
Encenderé en el fondo el pensamiento
Que alumbrará la soledad inmensa.
Dadme la lira, y vamos: la de hierro,
La más pesada y negra;
Esa, la de apoyarse en las rodillas,
Y sostenerse con la mano trémula,
Mientras azota el viento temeroso
Que silba en las tormentas,
Y, al golpe del granizo restallando,
Sus acordes difunde en las tinieblas;
La de cantar sentado entre las ruinas
Como el ave agorera;
La que arrojada al fondo del abismo,
Del fondo del abismo nos contesta.
Al desgranarse las potentes notas
De sus heridas cuerdas,
Despertarán los ecos que han dormido
Sueño de siglos en la oscura huesa;
Y formarán la estrofa que revele
Lo que la muerte piensa;
Resurrección de voces extinguidas,
Extraño acorde que en mi mente suena.
II
Vosotros, los que amáis los imposibles,
Los que vivís la vida de la idea;
Los que sabéis de ignotas muchedumbres.
Que los espacios infinitos pueblan,
Y de esos seres que entran en las almas
Y mensajes oscuros les revelan,
Desabrochan las flores en el campo,
Y encienden en el cielo las estrellas;
Los que escucháis quejidos y palabras
En el triste rumor de la hoja seca,
Y algo más que la idea del invierno
Próximo y frío a vuestra mente llega,
Al mirar que los vientos otoñales
Los árboles desnudan, y los dejan
Ateridos, inmóviles, deformes,
Como esqueletos de hermosuras muertas;
Seguidme hasta saber de esas historias
Que el mar y el cielo y el dolor nos cuentan;
Que narran el ombú de nuestras lomas,
El verde canelón de las riberas,
La palma centenaria, el camalote,
E.’ ñandubay, los talas y las ceibas:
La historia de la sangre de un desierto,
La triste historia de una raza muerta.
Y vosotros aun más, bardos amigos,
Trovadores galanos de mi tierra,
Vírgenes de mi patria y de mi raza
Que templáis el, laúd de los poetas;
Seguidme juntos a escuchar las notas
De una elegía que en la patria nuestra
El bosque entona cuando queda solo,
Y todo duerme entre sus ramas quietas;
Crecen laureles, hijos de la noche,
Que esperan liras para asirse a ellas,
Allá en la oscuridad en que aun palpita
El grito del desierto y de la selva.
HOMENAJE AL POETA CHILENO GONZALO ROJAS, por Rolando Gabrieli
Gonzalo Rojas Pizarro (Lebu, 20 de diciembre de 1917 – Santiago, 25 de abril de2011) fue un profesor y poeta chileno perteneciente a la llamada «Generación de 1938».
Su obra se enmarca en la tradición continuadora de las vanguardias literarias latinoamericanas del siglo XX.
Ampliamente reconocido a nivel Hispanoamericano, fue galardonado, entre otros, con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992, el Premio Nacional de Literatura de Chile 1992 y el Premio Cervantes 2003.
revista 29
BUCEADORES DE IMÁGENES EN LA POESÍA COLOMBIANA, por Milcíades Arévalo
![]() |
| Porfirio Barba-Jacob ( 1883-1942) |
![]() |
| José Asunción Silva (l865-l896) |
![]() |
| Aurelio Arturo (l909-l974) |
![]() |
| Luís Vidales (l904-l990) |
![]() |
| José Manuel Arango |
![]() |
| Jaime Jaramillo Escobar |
![]() |
| Jorge Gaitán Durán (l924-l962) |
![]() |
| Juan Manuel Roca |
![]() |
| Raúl Gómez Jattin (l946 -1997) |
![]() |
| Maria Mercedes Carranza |
![]() |
| Orietta Lozano |
| Piedad Bonet Vélez |























