IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE UN GRAN PINTOR, EL GRECO (1541-1614), por Almudena Mestre

Autorretrato de El Greco de viejo
Autorretrato de El Greco de viejo. Museo Metropolitano del Arte. New York

A nuestro gran maestro, El Greco, le convierten en el representante por excelencia de una escuela nacional, identificando en sus obras el alma de España, apreciando a su vez la personalísima síntesis de una formación greco-bizantina con las decisivas estancias en Roma y Venecia.

El caballero de la mano en el pecho es uno de los más famosos retratos creados por Doménikos Theotokópoulos El Greco. Es un óleo sobre lienzo pintado hacia 1578 y 1580,1 su primera etapa española. Igualmente la persona retratada era de identidad desconocida, hoy se considera que es el marqués de Montemayor y notario mayor de Toledo,  pero hasta hace poco se ha querido ver que podía ser una configuración de Miguel de Cervantes Saavedra. Es uno de los retratos españoles más conocidos en el mundo. Un caballero con la mano en el pecho mira al espectador como si hiciese un pacto con él. La postura de la mano parece un gesto de juramento.3 Este hombre está vestido de forma fina y elegante y porta una espada dorada. De oro es también el medallón con cadena que lleva. En su tiempo se convirtió en la representación clásica y honorable del español del Siglo de Oro. En la reciente restauración que se hizo, se descubrió que el fondo no era negro sino gris claro, lo que resalta la figura, además de una luz exterior que ilumina el rostro. Igualmente, puso en evidencia los ricos matices en el ropaje oscuro, lo que confirma la influencia de la escuela veneciana.
El caballero de la mano en el pecho. Museo el Prado. Madrid. Este cuadro es uno de los más famosos retratos creados por Doménikos Theotokópoulos El Greco. Es un óleo sobre lienzo pintado hacia 1578 y 1580,1 su primera etapa española.
Igualmente la persona retratada era de identidad desconocida, hoy se considera que es el marqués de Montemayor y notario mayor de Toledo, pero hasta hace poco se ha querido ver que podía ser una configuración de Miguel de Cervantes Saavedra.
Es uno de los retratos españoles más conocidos en el mundo. Un caballero con la mano en el pecho mira al espectador como si hiciese un pacto con él. La postura de la mano parece un gesto de juramento.3 Este hombre está vestido de forma fina y elegante y porta una espada dorada. De oro es también el medallón con cadena que lleva. En su tiempo se convirtió en la representación clásica y honorable del español del Siglo de Oro.
En la reciente restauración que se hizo, se descubrió que el fondo no era negro sino gris claro, lo que resalta la figura, además de una luz exterior que ilumina el rostro. Igualmente, puso en evidencia los ricos matices en el ropaje oscuro, lo que confirma la influencia de la escuela veneciana.  (Fuente wikipedia)

Gracias a los impresionistas y a numerosos historiadores consiguieron sacarle del olvido a partir de 1860. En 1902 se le presentó a El Greco como un gran pintor en el Museo del Prado en una retrospectiva de su obra para celebrar la subida al trono de Alfonso XIII, el que fue el encargado de inaugurar oficialmente en 1910 la Casa del Greco en Toledo, convertida hoy en día en museo; al año siguiente se convirtió el museo en Centro de Arte Español.  En 1903 hubo una exposición organizada por la Secesión de Viena que estuvo presidida por un Greco. Curioso es el hecho de considerar a este gran pintor del XVI un precursor y patriarca del arte moderno, hijo de la España de Felipe II y pintor renombrado por sus cuadros religiosos.

El 25 de mayo de 1912 se inauguró en Colonia una exposición pionera en arte moderno en la que, curiosamente se podían apreciar dos obras de finales del XVI, ambos pintados por El Greco. Uno de ellos, San Juan Bautista estaba mezclado en una sala entre Picassos, estando el otro en otra dedicada a Van Gogh. A El Greco se le considera un patriarca en el arte moderno; en los años 2002 y 2003 en el Metropolitan Museum de Nueva York y en la National Gallery de Londres destacó la repercusión de El Greco en los vanguardistas modernos como Picasso, Mattise y Pollock.

El entierro del señor de Orgaz, popularmente llamado El entierro del Conde de Orgaz, es un óleo sobre lienzo de 4,80 x 3,60 metros, pintado en estilo manierista por El Greco entre los años 1586 y 1588. Fue realizado para la parroquia de Santo Tomé de Toledo, España, y se encuentra conservado en este mismo lugar. Se considera una de las mejores y más admiradas obras del autor. El conjunto del cuadro invita a la contemplación de un misterio que nos es dado, de una verdad que nos es comunicada: el hombre ha nacido para la vida. El hombre no es un ser para la muerte. E incluso cuando ha de traspasar el umbral de la muerte, no lo hace en solitario, sino que junto a él para ayudarle está Jesucristo, redentor del hombre, su Madre santísima, que es también nuestra madre, y todos los santos del cielo, nuestros hermanos mayores. Somos miembros de la familia de los santos, para que vivamos santamente nuestro camino por esta vida. El Greco ha conseguido transmitirnos en esta su obra maestra un mensaje de esperanza, la esperanza que brota de la buena noticia de Jesucristo, señor de la vida y de la historia.
El entierro del señor de Orgaz. Museo del Prado. Madrid. Es popularmente llamado El entierro del Conde de Orgaz, es un óleo sobre lienzo de 4,80 x 3,60 metros, pintado en estilo manierista por El Greco entre los años 1586 y 1588. Fue realizado para la parroquia de Santo Tomé de Toledo, España, y se encuentra conservado en este mismo lugar. Se considera una de las mejores y más admiradas obras del autor. El conjunto del cuadro invita a la contemplación de un misterio que nos es dado, de una verdad que nos es comunicada: el hombre ha nacido para la vida. El hombre no es un ser para la muerte. E incluso cuando ha de traspasar el umbral de la muerte, no lo hace en solitario, sino que junto a él para ayudarle está Jesucristo, redentor del hombre, su Madre santísima, que es también nuestra madre, y todos los santos del cielo, nuestros hermanos mayores. Somos miembros de la familia de los santos, para que vivamos santamente nuestro camino por esta vida.
El Greco ha conseguido transmitirnos en esta su obra maestra un mensaje de esperanza, la esperanza que brota de la buena noticia de Jesucristo, señor de la vida y de la historia.

En cuanto a las exposiciones dedicadas durante este año 2014, la primera exposición, ‘Toledo Contemporánea’, Marañón ha explicado que en ella se darán cita los mejores fotógrafos del mundo, a los que se les encargará «hacer un retrato de lo que es Toledo hoy  en día». Esta muestra coincidirá con la feria de Arte Contemporáneo ARCO de Madrid y después girará por España y el resto de Europa. En la exposición “El Griego de Toledo’ que  arrancará el 14 de marzo y enseñará «una parte fundamental de la obra del pintor», con cerca de 80 cuadros «de primera fila» venidos de  todos los museos del mundo. «El Prado contribuye de manera sustancial, al igual que el Monasterio de El Escorial y otros muchos museos», ha dicho, detallando que esta exposición se podrá observar tanto en el Museo de  Santa Cruz como en los otros cinco ‘Espacios Greco’ en la ciudad.

Desde el 31 de marzo y hasta el 21 de junio se verá ‘La Biblioteca del Greco’, que se inaugurará en el Museo del Prado y que albergará más de 110 volúmenes que estuvieron en la biblioteca del pintor; del 24 de junio al 5 de octubre toca el turno a ‘El Greco y la Pintura Moderna’, exposición para la que «todavía se están recibiendo préstamos de las mayores pinacotecas del mundo y pondrá de relieve la influencia del pintor en la pintura modera» de finales del siglo XIX.

‘Entre el Cielo y la Tierra: 12 miradas al Greco 400 años después’, que llegará al Museo Nacional de Escultura de Valladolid y a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) entre los meses de septiembre y noviembre, se centrará sobre los «doce pintores españoles actuales a través de los que se demostrará la influencia del pintor». La exposición ‘El Greco: Arte y Oficio’ se ocupará desde el 8 de  septiembre y hasta el 9 de diciembre de mostrar «una reflexión apasionante en la que se expondrán muchas obras con un discurso expositivo que mezcla el juego entre El Greco y su taller.

De la estancia de Rilke en Múnich, hacia 1911 nos queda la idea de cómo él  recordaba  los cuadros de El Greco exhibidos en la pinacoteca de la ciudad bávara. La princesa Marie von Thurn und Taxis, confidente de las fijaciones del poeta, es destinataria de cartas en que le confiesa: «Pero (…) grecos hay aquí toda una pared con sus cuadros más extraños e impresionantes. La princesa Marie von Thurn asume que Rilke desea viajar a Toledo como deseo vital y eso se refleja en su poesía. La poesía de Rilke se refleja en las Elegías de Duino, como un camino de formación espiritual  cuyo centro es Toledo, y el origen es El Greco. En Las Elegías, su obra maestra, la simbología de los ángeles es elemento nuclear; la mitología angélica rilkeana se concibe anteriormente a su visita a Toledo; ambos,  Toledo y El Greco son dos de sus principales fuentes de inspiración.

Toledo y la obra del Greco es una unión bien forjada en el pensamiento de Rilke tal y como se ve en una carta a Mathilde Voillmoeller-Purrmann, fechada el 14 de octubre de 1912, apenas diez días tras su llegada a Toledo. Se sabe que el poeta siguió la senda del pintor sobre todo en su itinerario vital, en la búsqueda del absoluto y de lo sublime en la creación.

El Greco es el extranjero más conocido de su tiempo y más desconocido de los artistas italianos de la Edad Moderna debido a su gran peregrinaje por el Mediterráneo ya que, es conocido como el pintor y escultor griego que aunque vivió diez años en Italia el resto de su vida, lo pasó en España.

Según las actas oficiales, El Greco, Domenicos Theotocópuli nació en Creta posiblemente en Candia en 1541, en la actual Hiraclión, la capital de Creta. Su familia greco-ortodoxa, posiblemente de Bizancio era refinada y culta, formaba parte de la clase burguesa; el padre, Jorghi era recaudador de impuestos, mientras que el hermano mayor era recaudador de aranceles portuarios. El joven Greco recibió una educación clásica teñida por un humanismo italiano.

En Creta convivían dos diferentes tradiciones cristianas, la latina occidental y la bizantina. Esto traía consigo la configuración de dos vías diferentes desde el punto de vista ideológico y teológico así como en un modelo artístico y figurativo. Al factor religioso, cultural y artístico se les une el político y la religión se convierte en un pretexto de oposición política contra la colonia veneciana y latina.

En cuanto al aspecto técnico, El Greco adquirió y conservó de las prácticas bizantinas la costumbre de cubrir los cuadros de una capa unida ocre, blanca, negra o verde sobre la cual se traza las líneas para dividir y separar las partes del cuadro; en su taller siempre estaban bosquejos que siempre impresionan a Pacheco.

En El Greco todo es movimiento, exaltación, vida de las formas, a pesar de la concepción formalista, rígida e inmóvil de las obras bizantinas, por lo que la aportación italiana es esencial en su obra. Según Barres, expresan “de manera realista los espasmos del alma”. Dentro de su estilo encontramos conjunción de espiritualidad y sensualidad.

Un icono pintado en Creta antes de 1567 (Ermopoli, iglesia de la Dormitio Virginis) es la primera obra bizantina conocida atribuida a Dominikos Theotokópulos en donde el tema principal lo encabezan los apóstoles que lloran a María y la llegada de Jesús que lleva su alma al Cielo. La inspiración podría encontrarse en los textos de la imnología ortodoxa; en la base inferir del icono, en el candelabro con decoraciones clasicistas, el pintor deja su huella y su firma con letra bizantina minúscula.  El tema principal es la forma en que Jesús está inclinado sobre el cuerpo de la Virgen rodeado de una aureola luminosa en un intento de recoger el alma de su Madre.

Vivió en Creta con una gran formación artística con un origen en la pintura bizantina y más concretamente, como pintor de iconos trabajando en el estilo tardomedieval o propiamente llamado postbizantino.

VENECIA

Se cree que hacia los 26 años de edad ya pidió permiso a las autoridades venecianas para vender en una subasta “una tabla de la Pasión de Cristo sobre un fondo de oro” y la vendió por el mismo precio que un Tintoretto de la época. Hacia 1960 posiblemente el mismo Greco con ese dinero fuera a Venecia a presentarse ante los pintores de la vanguardia veneciana; rápidamente contactó con el taller de Tiziano y de ese modo adquirió los conocimientos técnicos para reinterpretar los modelos occidentales.

Venecia era la metrópoli de las artes y de las letras por excelencia en donde confluían técnicas orientales y occidentales; alumno de Tiziano, amigo y de Jacopo Bassano que frecuentaba su taller.  La huella decisiva la tomó de Tintoretto que era el que mejor cuadraba con su furia interior. En esta época sus cuadros todavía recorren una búsqueda exhaustiva del color y de representación del espacio. Durante este período veneciano intenta enfocar el espacio a través de la “scenographia” acompañado por ejercicios prácticos y teóricos de forma minuciosa y detallista a pesar de las dificultades que encuentra. De Tintoretto aprendió la idea de agrupar los personajes, darles vida, animarlos y transportarlos en el espacio; del mismo modo, Tintoretto influyó en su forma de ver la pintura veneciana tan diferente de la bizantina mostrándose en el color naturalista, el dibujo, la forma de iluminar así como la profundidad en las composiciones.

Se sabe que durante los años 1567 y 1569 compartió con Tiziano su enorme maestría y gracias a eso El Greco llegó a esa búsqueda del efecto, en la indiferencia de lo consumado. Tanto Bassano como Tintoretto influyen de forma notable en sus pinturas; en aquellos primeros años en Venecia se cree que sus primeras relaciones fueron con los cretenses residentes en la Sereníssima, el músico Nickololaos Papadopoulos o ya famoso en Creta, Giovanni Nathannaël.

Se le conocen otras amistades como Daniele Barbaro, patriarca elegido en Aquileia y tratadista, Paolo Pino, pintor y teórico, el escritor Luidovico Dolce y el filósofo dálmata Francesco Patrizi. Gracias a ellos El Greco se transforma en otra artista cada vez más lejos de su ambiente natal de Candia.

La expulsión de los mercaderes del templo es un cuadro pintado por El Greco (Domenikos Theotokopoulos, 1541-1614). Este óleo sobre tela mide 106 centímetros de alto y 130 cm de ancho, y fue ejecutado hacia el año 1600. Se conserva en la National Gallery de Londres, Reino Unido. Además existen otras cinco versiones de este mismo tema. Las dos primeras corresponden al periodo italiano. En ésta desaparecen figuras laterales de versiones anteriores y tanto el grupo de mercaderes expulsados de la izquierda como el de la derecha adquieren prácticamente la composición definitiva que se conservó en el resto de versiones. Cristo adquiere respecto a los cuadros anteriores más jerarquía quedando totalmente exento de las figuras que lo rodean, también mediante efectos de luz adquiere más protagonismo, básicamente apagando el resto de personajes.La arquitectura sigue siendo la romana que corresponde a la segunda versión pero en ésta se ha reducido su importancia, ahora solo ocupa la cuarta parte superior, también el color de la misma es más apagado. En esta versión predomina la importancia de las figuras. Existe otra versión también realizada en el 1600, que se conserva en la Frick Collection de Nueva York, prácticamente igual a ésta pero de menor tamaño.
La expulsión de los mercaderes del templo es un cuadro pintado por El Greco (Domenikos Theotokopoulos, 1541-1614). Este óleo sobre tela mide 106 centímetros de alto y 130 cm de ancho, y fue ejecutado hacia el año 1600. Se conserva en la National Gallery de Londres, Reino Unido.
Además existen otras cinco versiones de este mismo tema. Las dos primeras corresponden al periodo italiano. En ésta desaparecen figuras laterales de versiones anteriores y tanto el grupo de mercaderes expulsados de la izquierda como el de la derecha adquieren prácticamente la composición definitiva que se conservó en el resto de versiones. Cristo adquiere respecto a los cuadros anteriores más jerarquía quedando totalmente exento de las figuras que lo rodean, también mediante efectos de luz adquiere más protagonismo, básicamente apagando el resto de personajes.La arquitectura sigue siendo la romana que corresponde a la segunda versión pero en ésta se ha reducido su importancia, ahora solo ocupa la cuarta parte superior, también el color de la misma es más apagado. En esta versión predomina la importancia de las figuras.
Existe otra versión también realizada en el 1600, que se conserva en la Frick Collection de Nueva York, prácticamente igual a ésta pero de menor tamaño.

De esta primera época se le conoce la obra la “Curación del nacido ciego”, Dresde,  realizada con la técnica del temple e influenciado por el color de Tiziano y por la composición de las figuras y el espacio de Tintoretto;  también se le conoce la obra de la “Adoración de los Pastores”, quizás bastante cercanas al pintor Veronés e incluso a Correggio. También se puede destacar la obra “La Anunciación” típico de este período, conservada en el Museo del Prado y las diferentes versiones de las “Expulsiones de los Mercaderes del Templo” típicas del color y arquitectura venecianos de las cuales, una de las copias se conserva en la iglesia de San Ginés de Madrid.

ROMA

Venecia era el centro artístico por excelencia de la gran Italia pero sin embargo, tras haberse agotado las lecciones aprendidas en Venecia, el pintor se trasladó a Roma en busca de nuevos métodos artísticos a los que hacer frente. Se sabe de su llegada a Roma por una carta fechada del 16 de noviembre de 1570 donde Guilio Clovio, el gran miniaturista de origen croata y llamado “El Macedonio”  solicita al cardenal Alejandro Farnesio el acogimiento del pintor en su palacio durante un tiempo, un gran hombre admirador de la pintura de Tiziano y digno de figurar entre los mejores. El Greco permaneció en Roma hasta 1576  y hasta la etapa posterior permanece un profundo misterio. Se sabe que el mayordomo del cardenal le expulsó del Palacio de Alejandro Farnesio en 1572. La corta estancia en palacio puso en contacto al pintor con escritores y artistas que frecuentaban el palacio en el cual hizo amistad con el famoso bibliotecario Fulvio Ornisi, humanistas españoles y con Luis de Castilla, hermano del decano de la catedral primacial de España.  En 1572  abrió su propio taller contratando a pintores como ayudantes tales como Lattanzio Bonastri y Francisco Preboste; el año 1572 coincide con la inscripción de Domínikos en la Academia de San Lucas como pictor a cartibus. Desde entonces trabaja preferentemente como retratista y en pequeñas obras. Se cree que entre los artistas que pudo haber conocido se encuentra, Luis de Carvajal que más tarde residirá en Toledo, Jerónimo Sánchez de la familia Sánchez Coello quién vivió en Venecia, frecuentó el taller de Tiziano y trabajó con Tintoretto. En 1575 entró en contacto con Juan de Sariñena, residente allí desde 1570.

 

Según las memorias referidas por Guilio Mancini, médico del papa Urbano VIII que, fueron escritas cuarenta años después, se pueden saber las razones por las que El Greco abandonó Roma. Guilio Mancini publicó en 1620 su obra “Consideraciones sobre la pintura” en la cual aparece la primera biografía de El Greco. En esta obra el médico narra las razones por las que el pintor Domínikos dejó la ciudad romana;  al parecer la dejó por las críticas que tuvo hacia 1572 al intentar derribar la obra del Juicio Final de Miguel Ángel y volver a hacerla de nuevo. El Greco es considerado a veces como un hombre de la edad media y sin embargo otras, es uno de los padres de la expresión moderna. El Greco obtuvo numerosas críticas por parte de los toscano-romanos a pesar de haber tomado de ellos numerosos rasgos de su manierismo (su iconografía, sus tipos de personajes sagrados de una representación individualizada, una composición oval con un núcleo central de expresión). Se le considera en Alemania el último manierista europeo que se dedicó a crear una luz divina en sus cuadros. La indignación de pintores y amantes de la pintura ante tal comparación con Miguel Ángel por creer que estaba a su mismo nivel hizo que hiciera su viaje a España.

El Greco Cristo abrazando la cruz c. 1587-1596 Óleo sobre lienzo. 66 x 52,5 cm Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
El Greco
Cristo abrazando la cruz
c. 1587-1596
Óleo sobre lienzo. 66 x 52,5 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Sin embargo, El Greco admiraba a Miguel Ángel como escultor por lo que, es influenciado en muchas de sus creaciones; lo estima y lo detesta al mismo tiempo. Lo estimaba como arquitecto, dibujante y escultor pero no como pintor.

En las obras romanas más conocidas de El Greco destacan los retratos de Guilio Clovio y el Vicente Anastagi. En la “Expulsión de los Mercaderes del Templo” se ve claramente el ámbito de la Reforma Católica en donde aparece la Purificación de la Iglesia. En Roma no recibió encargos importantes pero sí se considera un tiempo de estudio y preparación que le sirvió para elevar su prestigio y llegar a ser un pintor famoso y de renombre.

MADRID

En 1576 El Greco se traslada a Madrid y recibe encargos de Felipe II que por entonces desarrollaba su obra en El Escorial; para el rey pintó “El Martirio de San Mauricio”, obra de gran agrado para el monarca. Participó en el proyecto escurialense junto a Felipe II. En El Escorial estuvo en contacto con artistas, uno de los cuales era Pompeo Leoni (italiano) y un español, Navarrete el Mudo, alumno de Ticiano. De esta época data el cuadro, la “Adoración del nombre de Dios”, llamado el Sueño de Felipe II. El Escorial era además de Panteón real, un lugar de rezo y meditación en el que convivían desde 1571 los frailes de San Girolamo y un centro de búsqueda de las importantes corrientes culturales del momento.

TOLEDO

Más tarde, aún desconociendo el castellano y gracias a las recomendaciones de sus validos, en 1576 recibió su primer encargo en Toledo, el retablo de Santo Domingo el Antiguo gracias a Diego de Castilla, decano del capítulo de la catedral. En Toledo, El Greco encuentra la posibilidad de desarrollar plenamente sus capacidades como pintor, escultor y arquitecto. Llega a pintar seis telas para el retablo del altar mayor de Santo Domingo el Antiguo y se solicitan además, dos cuadros para los altares laterales, uno de ellos, “La Resurrección”. Realiza los modelos de las figuras en madera para el altar mayor. Los retablos constituían espacios autónomos que se unían a través de imágenes de narraciones evangélicas y bíblicas a los devotos fieles siendo el retablo por tanto, principal soporte plástico de la Contrarreforma, cuyo lenguaje puede relacionarse con el sermón.

En el período de la Contrarreforma se llega a un control rigoroso de la imagen, a la importación de obras venecianas y la influencia de éstas en pintores españoles, lo que significa cambiar la manera de pintar a “lo grande” en la cual se difunde claridad, integridad, monumentalidad y verosimilitud. En la liberalidad del arte se propone la comparación entre pintura y poesía.

El Expolio de la catedral de Toledo se puede decir que es la obra más expresionista, en donde se amontonan las figuras alrededor de Cristo y se desencadenan furor y pasión. El cabildo de Toledo se lo encargó a El Greco el 2 de julio de 1576 ya que, esa fecha es el primer documento fiable y válido de la estancia del pintor en Toledo.  El motivo principal era la pasión en el que Jesús se despoja de sus ropas pero la colocación y composición de los acompañantes no satisfizo al cabildo.

Hacia 1577 El Greco se instala definitivamente en Toledo, ciudad en la que vivirá sus mejores años de artista. Pintó obras que permanecen en el lugar donde las realizó, los llamados “Espacios Greco”.  Su pintura se hará cada vez más intelectual y subjetiva. El Taller del Greco en Toledo tuvo gran actividad por la cantidad de encargos que tuvo muchos de los cuales, acabaron en litigios. En Toledo encuentra su mejor patria, en la cual conviven multitud de moriscos, judíos convertidos y extranjeros. Allí nace su hijo Jorge Manuel en 1578, aunque se desconoce realmente si estuvo casado con Jerónima, su madre; situación a veces sorprendente en un mundo en que un pintor de gran renombre como era él, recibía encargos continuamente de la Iglesia al tiempo que existían grandes rigores de la Inquisición. Se dice que fue Jerónima quién inspiró a El Greco a realizar los rostros de la Virgen siendo el más famoso sin duda, la “Sacara Familia de Tavera”.  Pero en una ciudad en la cual existía yuxtaposición de razas, pueblos, culturas, religiones y tradiciones no es de extrañar esa actitud inverosímil. Toledo era la metrópoli de la Iglesia en España, siendo una capital intelectual y espiritual. Las obras sacras del pintor durante estos años varían en dimensión y destinos, pasando de obras de grandes telas como encargo eclesiástico a pequeñas obras cuyo destino era privado o simplemente para conventos.

Se inician los retratos de apóstoles o de imágenes de San Francisco; el artista goza de los privilegios de familias acomodadas toledanas que le encargan sus retratos. El retrato será una constante en la vida de El Greco así como los retratos colectivos como se puede apreciar en “El Entierro del Conde de Orgaz”, dirigido a familias nobles con las que mantiene una relación constante de conocimiento y amistad, realizado para la Iglesia de Santo Tomé.

Otro retrato famoso de El Greco realizado en 1580 es “El Caballero de la mano en el pecho” donde existen dudas sobre la identidad del personaje retratado con una posición poco natural usada por los manieristas.

En 1591 en febrero le llega un encargo desde Talavera la Vieja; se le solicita el retablo y el altar mayor con escultura de la Virgen del Rosario, conservándose hoy las tres telas que completaban la estructura: la Coronación de la Virgen, san Andrés y San Pedro. Por otro lado se conoce un encargo del Colegio de María de Aragón, institución religiosa de la corte de los Habsburgo, fundada por una dama de compañía de la cuarta mujer de Felipe II. Es una obra en la que tardará 3 años, y tendrá un trabajo de gran empeño en el que tendrá lugar la trascendencia en amplias y alargadas telas. En 1603 realizó el retablo de San Bernardino, la capilla del Hospital de la Caridad en Illescas constituyendo así la parte más lírica de la creación del Greco.

Se conocen varios domicilios en la ciudad; alquila 24 locales en casa del marqués de Villena, cerca del palacio de Samuel Leví, el banquero judío de Pedro El Cruel. Su taller era un lugar muy organizado en el trabajaban Francisco Preboste, su hijo Jorge Manuel como aprendiz y Luis Tristán. Allí se gestionaban y tramitaban los encargos que recibía el maestro de toda la provincia; a Preboste se le envió a Sevilla para cobrar las sumas de que le adeudaba un intermediario y convertía al taller en un centro de gran producción artística. En la época de mayor prosperidad en Toledo, su modo de vivir era culto y refinado, pasando por contratar músicos para amenizar sus comidas, aficionado a objetos raros y curiosos que le llevaron a relacionarse con orfebres y artesanos, llevándole al final de su vida a la indigencia más absoluta.

La última década del XVI fue un período crucial en su arte en el que El Greco ilustró a través de sus mecenas la reafirmación católica contra el protestantismo siendo la Archidiócesis de Toledo el centro católico por excelencia; esto es palpable en los motivos sacros y repertorio de sus temas, el diseño constante de los retablos que exponían y resaltaban las devociones católicas, destacando así los cuadros de la Sagrada familia y la devoción a la Virgen María.  Los apóstoles presididos por la figura de Cristo son una constante así como las copias de apóstoles, San Juan Evangelista y San Juan Bautista.

Entre 1608 y 1614 está fechada la obra profana de Lacoonte y sus hijos y conservada hoy en día en la National Gallery de Art de Washington.  Gracias a los textos aparecidos del pintor, “Las Vidas de Vasari” y de “Architectura de Vitruvio” con anotaciones y comentarios es posible reconstruir su pensamiento artístico. Muere el 17 de abril de 1614 aceptándole su nacionalización española debido al largo período de tiempo que permaneció en Toledo y al hecho de pertenecer a la escuela además de la veneciana. Considerado el artista más destacado del misticismo español y espíritu castellano, que unió el oriente con el occidente gracias a su nacimiento y a la formación griega.

Autoretrato de El Greco
Autoretrato de El Greco

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

–          Álvarez Lopera, José. El Greco. (Descubrir el Arte-Biblioteca. Grandes Maestros; 8). Madrid, Arlanza Ediciones, 2005.

–          Scholz-Hänsel, Michael. El Greco. Domenikos Theotokopoulus, 1541-1614. Traducción José García (Colonia). Köln, Taschen, 2006

–          La pintura española. Vol. I. De los frescos románicos al Greco. Textos de Jacques Lassaigne. Genève, Skira-Carroggio, 1952.

 

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Greco. (Descubrir el Arte-Biblioteca. Grandes Maestros; 8). Madrid, Arlanza Ediciones, 2005.

–          Scholz-Hänsel, Michael. El Greco. Domenikos Theotokopoulus, 1541-1614. Traducción José García (Colonia). Köln, Taschen, 2006

–          La pintura española. Vol. I. De los frescos románicos al Greco. Textos de Jacques Lassaigne. Genève, Skira-Carroggio, 1952.

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2 comentarios en “IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE UN GRAN PINTOR, EL GRECO (1541-1614), por Almudena Mestre”

  1. Almudena nos sorprende nuevamente con otro gran artículo, esta vez sobre El Greco. Un artículo ameno e instructivo que nos despierta las ganas a los no entendidos en pintura para profundizar más en la obra de este gran pintor español.

  2. MARIANO ENAMORADO

    Hola Almudena : Sigues asombrándome. Te felicito por este y otros
    artículos tuyos que he tenido el privilegio y la satisfacción de leer.

    Espero poder verte el viernes en la feria el libro.

    Un fuerte abrazo de Mariano Enamorado

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