Revista La Alcazaba

Miguel Romero Saiz

CONSUEGRA, Toledo, UNA ROSA EN EL CAMPO DE SAN JUAN, por Miguel Romero Sáiz

Escrito por Miguel Romero Saiz. En Castillos, Castillos de Castilla la Mancha, Nuestros pueblos, Viajar

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Publicado el 30 octubre, 2013 hay Sin Comentarios

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Vista general de Consuegra

Vista general de Consuegra

Entre las mieses doradas que abren senderos luminosos por doquier, el Campo de San Juan enaltece el paisaje toledano, un paisaje donde la historia cuajó tremendos aconteceres que hicieron grande su espacio.

Mancha Baja o tierra de anchuras indefinidas, donde le horizonte confunde en la misma línea sol y tierra, habitada y deshabitada, llena de brillos especiales donde caminan labriegos, pastores y hombres nobles que hicieron tierra de terratenientes en otros tiempos y se gestaron grandes hazañas de poderosos y de humildes. Tierra donde el Quijote Quijano a bien tuviera hacer andanza y donde Sancho cubriera de buena cocina sus angosturas estomacales.

Ahí está ese Campo regado por las bondades de un San Juan batallador que a bien tuviera dejar aquí espada y cruz para que su Orden, primero llamada de San Juan y luego Malta, fundiera nombre y raza. Es aquí, en las riberas que bien circundan los ríos Tajo y Guadiana, donde se alzan bellos lugares habitados, tal cual Madridejos, Urda, Tembleque, Arenas, Argamasilla, Puerto Lápice y Las labores, primando en esencia ese lugar que hoy nos trae a semblanza señera, donde ondea con enseña de poder e hidalguía el bello castillo de Consuegra, el mismo que levantaran los árabes dominadores de aquel reino taifa de Toledo.

“…Y si en mi Valencia

amada,

No me hallaréis a la vuelta

Peleando me hallarades

Con los moros de Consuegra…”

Tal vez, allí donde acampan buenos labriegos de fina estampa, sobrevive aquel lugar que hiciese huella el romano cuando habitó Consabrum, poniendo un anfiteatro para abrir fastos de honor, tiene más pasado rico que pobre y digo rico en naturaleza e historia. Romanos sabios que dieron paso a los árabes conquistadores.

Plaza Mayor de Consuegra

Plaza Mayor de Consuegra

Y es, en aquellos finales del siglo XI, cuando la historia nos habla de hechos de leyenda que hacen más grande Consuegra. Conquistada Toledo en 1085 por Alfonso VI y verificada la entrada de los almorávides en España a la llamada de Al-Mutamid de Sevilla, todo alcanzó situaciones de extrema dificultad, más no en vano en el año 1090 Castilla tomaría posesión de esta gran fortaleza castellana, muy notable a la sazón, pero que muy pronto, unos años después, sufriría el acoso de los temibles almorávides donde Alfonso de Castilla intentaría resistir, perdiendo la batalla y refugiándose entre sus muros firmes.

Finalmente, tras la batalla de Uclés, el castillo de Consuegra caerá en poder de los bereberes y solamente en 1147 será reconquistado por Alfonso VII cuanto toda la comarca de Calatrava caiga en sus manos.

Escudos en la entrada al castillo

Escudos en la entrada al castillo

Y aún antes en el famoso Liber Regum nos dice que “…este Mio Cid el Campiador ovo por mugier a doña Ximena, nieta del rey don Alfonso, filla del comte don Diego de Asturias, et ovo della un fillo et dos fillas, et el fillo ovo nombre Don Diego Ruyz, et mataronlo en Consuegra los moros; de las fillas, la una ovo nombre doña Cristina, la otra doña María…

¡Qué buen lugar para morir¡, pues en estas tierras la sangre noble correría a raudales, tal cual bien dijeran Crónicas del tiempo.

Al tiempo, sería la Orden Militar de San Juan, con sus insignes caballeros sus deudores como señores a bien tener, defendiendo estas tierras durante todo el siglo XII frente a almohades, reorganizando las aldeas y tierras de pan llevar, repoblando con buenas gentes que ahora heredaron esa raza y carácter y haciendo cabeza de un Priorato poderoso.

Pero yo quisiera resaltar su bello castillo. Construido a la usanza de una fortaleza de órdenes militares cumplió con buen tino su función. Primitiva planta árabe sin huella actual, con un gran recinto externo en amplísimo albácar o patio de armas con unas amplias dimensiones que llegan a alcanzar unos doscientos metros de longitud.

Vista de los molinos y del castillo

Vista de los molinos y del castillo

En su interior, unos molinos construidos en época reciente le dan el simbolismo de su tradición, solariega y manchega, agrícola y belicosa, con esos cubos inmensos cuyo estado ruinosa, tal cual toda la fortaleza, le da ese aire de misterio que sus paredes encierran.

El largo pasadizo por donde anduvieran caballeros de la Orden, tal vez pudiéramos llamarlos juanistas del medievo, luego fue camino de aquel Hernando Alvárez de Toledo, allá por el XVI, cuando en su portada de acceso quedó bien plasmado el escudo de armas que lo dignifica.

Molino

Molino

Esas plantas circulares, auténticas y personales, desdentadas pero erguidas, tanto la del homenaje como las que definen su estampa hace de él, sinónimo de molino fortificado cuando a falta de aspas, encuentras en su Cerro de los Molinos, a estos últimos cabalgando en armonía, sino acertada por corte medieval, sí singular por emblema de futuro.

Un buen destino es este lugar para disfrutar de un turismo selecto. No solo en sus fiestas medievales, emblema regional, sino en ese Cerro Calderico con sus doce molinos de viento, recorriendo su Plaza de España o asistiendo a esas Fiestas de la Rosa del Azafrán.

Interior del castillo

Interior del castillo

Ahí, donde su castillo marca la solera de la historia, su gastronomía eleva los sabores hacia el infinito, sintiendo en el placer de transitar sus calles la somnolencia del descanso del guerrero o, tal vez, parlotear con sus habitantes, generosos y hospitalarios, haciendo de este lugar un emblema para toda Castilla La Mancha, tierra de hidalgos andarines y de sanchos atribulados, entre la tradición más honesta que riega costumbrismo, arte, naturaleza y bondad.

Castillo de Consuegra

Castillo de Consuegra

No dejen de visitarlo y admiren toda su estampa, es digna de ello. Yo así lo veo.

 

 

 

Miguel Romero Saiz

Académico C. de la Real Academia de la Historia

Septiembre de 2013

LA ALCAZABA 47


Acerca de Miguel Romero Saiz

Miguel Romero Saiz

Nace en Boniches (Cuenca) el 5 de enero de 1952. Aunque siempre se ha sentido de Cañete, pueblo adoptivo, al que está vinculado desde niño por su ascendencia paterna y materna. Su trayectoria profesional está dedicada a la docencia, a nivel de Primaria, luego Secundaria y Bachillerato para finalizar en la Universitaria. Dieciocho años como Maestro en diferentes lugares de nuestra extensa geografía nacional, ejerciendo como Director en dos Colegios y Secretario en cuatro de ellos. Fue Coordinador de Educación de Adultos, ejerció como Inspector Técnico de Educación a lo largo de seis años y luego nueve cursos académicos como Profesor de Bachillerato. Junto a esta actividad, el ejercicio de Asesor de Deportes de la Delegación Provincial de Educación y Ciencia de Cuenca, le permitió compartir Enseñanza y Deporte algo que ha llevado implícito en su persona a lo largo de su trayectoria humana. Calificado por los medios de comunicación como “Hombre del Renacimiento en el siglo XX”, ha sabido compartir su vocación a la enseñanza con el ejercicio de otras actividades creativas, tales como la pintura, donde conseguiría varios premios y habiendo realizado un número de exposiciones a lo largo de una etapa de su vida –estando incluido en el Diccionario de Artistas Españoles-. Luego, su faceta de investigador y escritor le ha permitido llegar a publicar más de treinta libros en este momento, algunos con alto reconocimiento y venta, colaborar en obras colectivas, tales como la Enciclopedia de Castilla La Mancha y el Diccionario de Artistas y esa constante actividad como gestor cultural, encargado de numerosos eventos histórico-culturales, que le han hecho acreedor de un elevado número de Premios, no solo literarios, sino menciones y distinciones a su esfuerzo y labor, destacando el Glauka 2009, un premio de reconocido prestigio que han obtenido personalidades de las letras como José Luis Sampedro, Soledad Puértolas, Rosa Montero, Rosa Navarro y Diego Jesús Jiménez o Lorenzo Silva.Actualmente es Presidente de la Asociación de Escritores de Turismo en Castilla La Mancha y forma parte de la Directiva de la FEPET a nivel nacional, coparticipa en las Jornadas romanas de Valeria Condita, en las Jornadas sobre los Dichos de Moros y Cristianos, Coordinador del programa cultural “Encuentros con la Provincial” de la Diputación Provincial de Cuenca y miembro activo de la Comisión para la puesta en escena de la Alvarada Medieval de Cañete, evento que fundó en el año 1999.

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